Vecinos vivieron liberación con alegría y explosión de petardos

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Explosiones de petardos, cartas, poemas y otras demostraciones de afecto fueron parte del festejo por la liberación de Fidel Zavala. A pesar de que sus vecinos del barrio Trinidad aguardaron verlo, fue Diego, su hermano, quien compartió con ellos.

Al son de "¡Olé, olé, olé... Fidel, Fidel!, la residencia de Fidel Zavala era una fiesta. Vecinos del barrio cerrado de Trinidad coparon las calles aledañas a la casa del ex secuestrado –quien estuvo 94 días cautivo en manos del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP)– explotando petardos, leyendo poemas y cartas como parte de la celebración.  "Queremos ver a Fidel", reclamaba un grupo de jovencitas frente al portón de la residencia Zavala, custodiada por dos guardias. Pero de la casa, adornada con telas blancas, que no dejaban ver la fiesta que se llevaba a cabo adentro, salió Diego, el hermano y negociador principal del secuestro.   

Gritos de alegría, felicitaciones y hasta invitaciones a tomar cerveza se sucedieron en ese momento. Diego Zavala ingresó a la casa de la familia Urdapilleta y, uno a uno, los abrazó y agradeció por el "aguante".   

Molesto con Unace 
 
En medio de la fiesta, Diego Zavala hizo una dura crítica al Partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos  (Unace), en especial a los diputados Gustavo Mussi y Artemio Barrios.   
"Hubo cosas que nos molestaron, pero no del Gobierno, sino de sectores políticos que quisieron aprovechar el caso de mi hermano para sacar rédito. Estoy hablando del Unace,  de los diputados Mussi y  Barrios. Si ellos tienen algún problema con mi familia, ahora les desafío a moquete".

Con su gente

En cuanto a la ausencia de su hermano Fidel, Diego refirió que él "se quiso quedar en la estancia para festejar allá". Sobre el pago de rescate no dio  detalles del monto exacto, pero precisó que  se hizo un solo pago. En medio todavía de los abrazos, con sus vecinos, agradeció  muy emocionado todo el apoyo. "Fueron momentos muy duros, pero ahora  estamos muy contentos. Sabemos que hubo gente de todos los sectores sociales, de todos los puntos cardinales, que nos dieron su apoyo. "Ahora se viene la celebración", finalizó, con una botella de cerveza en la mano y haciendo la señal del brindis. Los portones se cerraron y gritos de alegría volvieron a escucharse.