El hombre sensible que vistió de smoking a la mujer

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Son pocos los verdaderos creadores, aquellos que rompen esquemas, a quienes el éxito les sonríe y cuyos aportes suben al podio de los clásicos. El diseñador de moda Yves Saint Laurent fue un gran innovador, víctima de trastornos del humor. Si el cáncer no acabará con su vida en el 2008, este mes hubiese cumplido 76 años.

Nació en Orán, Argelia, el 1 de agosto de 1936, cuando este territorio era colonia francesa. Único varón entre dos hermanas, hijo del abogado Charles Mathieu y de la elegantísima Lucienne Andrée Saint-Laurent. El vestuario de Lucienne fue el primero que el pequeño Yves admiró. Vivió en el seno de una familia acomodada. En la escuela era víctima de burlas por su extrema sensibilidad, porque vestía las muñecas de sus hermanas y títeres. Aunque el éxito y la admiración lo esperaban en París, el niño sufrió desde temprano. La labilidad emocional lo acompañó hasta el final de su vida y él no la ocultó. Con el tiempo, sería de público conocimiento sus depresiones y aislamientos; así también, tras reaparecer, sorprendía con una nueva colección.

“El príncipe” fue el mote que se ganó el joven Yves ya instalado en la Ciudad Luz. Aquel sobrenombre no se lo puso cualquiera; se lo dio su maestro y otro gran ícono en la historia de la moda: Christian Dior. Yves fue ayudante de Dior en su casa de moda tras ser presentados por Michel de Brunhoff, por entonces director de la Vogue francesa, a quien Saint Laurent envió unos dibujos. Desde 1954, el novel creativo acompañó a Dior hasta que este murió en 1957, y tras ese deceso, Yves Saint Laurent ocupó por mérito propio, con solo 21 años, el puesto de director creativo de la firma Christian Dior.

Cuesta pensar que alguien que se desempeña en el lujoso y delicado ambiente del diseño de moda cambie este escenario por el del ejército. Agua y aceite, son medios totalmente opuestos. Al frágil Yves lo obligaron a hacer ese cambio: dejar el atelier por las filas del ejército francés en 1960, ya que la Guerra de Independencia de Argelia estaba en marcha. Fue quizá el momento más duro. Permaneció en servicio militar menos de un mes, blanco del sarcasmo de los soldados, que hizo para él insostenible la situación. Se le presentó una depresión muy severa, que tuvieron que internarlo en un hospital psiquiátrico por más de un mes. Mientras tanto, en la Casa Dior daban su puesto a otro diseñador, Marc Bohan, noticia que lo dejó peor de salud.

Tras el oscuro episodio, vendrían días de gloria para Yves. Con la indemnización que recibe de Dior, más el apoyo de quien sería su sostén en la administración financiera y en lo emocional, Piere Bergé, crea su propia firma en 1961, y al año siguiente presenta su primera colección en París. Con Piere contrajo matrimonio civil poco antes de morir, y aunque la relación amorosa culminó años antes, él siguió estando a su lado y administrando sus bienes.

Desde 1983 hasta 1990 se registraron exposiciones dedicadas a sus creaciones en importantes museos del mundo: Nueva York, Pekín, París, Moscú, San Petersburgo, Sídney, Tokio. En el 2007 recibió la condecoración en el grado de Oficial de la Legión de Honor de manos del presidente francés.