Con una visión muy contemporánea combinada a los detalles más destacados de la moda del siglo XVII, Dior propone para la temporada invernal vestidos, trajes pantalón, sacos y faldas aireadas resaltados por sacos y blazer en una paleta de colores que va desde los pasteles que por ser tenues se confunden con el blanco y otros más eléctricos como el azul, el rojo, el verde sin olvidar al clásico negro que es, a su vez, la base principal de los atuendos presentados en la colección.
Diseños que resaltan la silueta se conjugan con prendas oversize en una verdadera cátedra de estilismo y elegancia.
También los bordados delicados, los cierres metalizados y cinturones importantes aparecen como protagonistas en la muestra. Además, los calzados en tonos variados dan el toque final a la gran colección de Raf Simons, quien paso a paso va reavivando la chispa embriagadora del maestro Christian Dior.
