La magia de la apitoxina

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

El Dr. Aniceto Adolfo Fernández (75) hace 4 años que practica una técnica curativa denominada apitoxinoterapia, que consiste en hacer picar una o varias abejas en el sector afectado del paciente para producirse luego una cura de la enfermedad. De qué trata esta técnica nos explica el profesional y nos hablan tres personas que confirman la efectividad del tratamiento para curar algunas enfermedades.

Unos meses después de visitar Piquete Cue, se destruyó el auto de su hijo y ya no pudo llegar hasta el lugar para su tratamiento. Entonces, como médico veterinario conocía la medicina general, empezó a practicar y a leer mucho en internet sobre la terapia que se practica mucho en Alemania, Estados Unidos y Argentina y que tiene sociedades.

Así fue que empezó a aplicarse él mismo la apitoxinoterapia. Completó su curación en su casa. Cuanto más se aplicaba, sentía más fuerza en sus piernas y luego ya podía dar algunos pasos y empezó a caminar de nuevo.

Sus inicios

Ocho de los enfermos a quien conoció el Dr. Fernández cuando acudía al médico coreano se enteraron de que el doctor se había curado con el tratamiento que él mismo se aplicó, entonces vinieron a consultar con él. De eso hace cuatro años. Actualmente, más de 500 pacientes pasaron por su consultorio. Usa un promedio de 200 abejas al día que trae de un apiario de Itauguá.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Explica Fernández que muchas enfermedades se pueden curar con la apitoxina y reactivar todas las funciones orgánicas del cuerpo. Con la apitoxina contenida dentro del aguijón de las abejas se curan varias enfermedades, gracias a los poderes antiinflamatorias, analgésicas, cicatrizantes, restauradoras de tejidos, inmunosupresoras, que tienen por acción sobre el sistema nervioso central de gran parte de sus componentes que son 14 sustancias biológicas activas.

Uno de los mecanismos de acción de la apitoxina es desbloquear las sinapsis (punto de conexión y comunicación de las neuronas entre sí mediante sus fibras) bloqueadas por toxinas o moléculas generadas por causas diversas (preocupaciones) restableciendo la comunicación interrumpida en grado variable entre las mismas neuronas. De esta forma permite al sistema nervioso retomar con perfección su función de dirigir la defensa de la integridad de todos los órganos y su buen funcionamiento.

“Hay más de 200.000 billones de neuronas y para que la persona actúe, camine, piense, necesitan estar unidas. Las preocupaciones producen toxinas que bloquean la sinapsis. Entonces las neuronas dejan de cumplir su función dentro del organismo”, precisó el médico y añadió que la apitoxina produce anticuerpo en el organismo, es como una vacuna.

“Es un tratamiento que necesita mantenimiento porque las preocupaciones son permanentes. Yo no le exijo a nadie que venga, vienen voluntariamente. Cuando se agotan las consultas y los tratamientos en la medicina científica recurren a la alternativa”, dijo, y añadió que atiende por orden de llegada los martes, jueves y sábados de 7:00 a 19:00 en Rodríguez de Francia 2034 e Ygurey. El pago por la consulta es a voluntad.

Qué dicen los pacientes

Lourdes Leguizamón (25), de Ñemby, le diagnosticaron hernia en el disco lumbar. Con más de un año de tratamiento con traumatólogos a base de corticoide, el dolor no cesaba. Tanto era el dolor que sentía que tuvo que dejar la facultad de derecho, en la que estaba cursando el tercer año, cuando un compañero de facultad le contó sobre el Dr. Fernández. Como es muy alérgica, pensó que si se sometía al tratamiento se iba a morir, pero era más dolorosa la parte lumbar. La primera vez que le hicieron el tratamiento solo le picó una abeja.

“Al principio me dolió un poco la picadura, pero actualmente ya no tanto. Desapareció el dolor que sentía, es como que me succionaba algo en la zona afectada. Mis padres hasta hicieron gestiones para llevarme a operar en un hospital de Buenos Aires. Ahora ya no tengo dolor. Me fui a Caacupé caminando desde Ypacaraí. Me curé por completo de la inflamación y no dejo el tratamiento”, significó.

Lucía Giménez (61) es de Ñemby, madre de Lourdes Leguizamón, contó que vinieron a consultar con el Dr. Fernández porque el Dr. Sabadino Acosta, médico de familia que con la apitoxinoterapia se curó de artritis reumatoidea, les contó. “Cuando mi hija iba a viajar para operarse a Buenos Aires nos enteramos de que el Dr. Fernández curaba con tratamiento alternativo. Porque hay enfermedades que la medicina científica no cura y la medicina alternativa, sí. Ahora estamos muy contentas por la recuperación total de mi hija”, refirió.

Marina Dubrez (80), de Asunción, consultó con el doctor por problemas de artritis y afirma que se curó. Recordó que recorrió muchos médicos especialistas hasta que se enteró de la medicina alternativa apitoxinoterapia. Le diagnosticaron también cáncer. Los médicos le dijeron que debía operarse para sacarse las mamas. Pero ella dijo que no quería mutilarse. Entonces decidió volver al Dr. Fernández y ya lleva más de un año con el tratamiento, con el que, según ella, los nódulos van desapareciendo.

“Me curé de artritis en las rodillas, ya no podía caminar y ahora puedo caminar sin problemas. Y los nódulos de mis mamas va cediendo, ya no son tan grande como antes y, lo importante, no siento dolor”, apuntó Marina.

Tratamientos

La apitoxinoterapia es el tratamiento que se hace a las personas o animales con la aplicación local de microdosis de veneno de abejas vivas, con fines curativos o de mejoramiento del estado de salud física, anímica y mental, de pacientes derivados por médicos especialistas.

El Dr. Fernández recomienda como complemento el consumo de productos de la colmena: jalea real, polen, propóleos y miel. Según el médico veterinario, existen más de 30 enfermedades autoinmunes descubiertas actualmente. Enfermedad autoinmune en palabras simples: es una reacción equivocada del sistema defensivo del organismo, contra los propios tejidos u órganos. Por ejemplo, en la artritis reumatoide, equivocadamente los glóbulos blancos están destruyendo las articulaciones en forma progresiva y permanente.

Las enfermedades autoinmunes son: artritis reumatoide, esclerosis lateral, psoriasis, lupus erimatoso, vasculitis, vitiligo, neurosis, neuralgia, memoria y lucidez mental disminuida, esquizofrenia, secuelas de accidentes vasculares, hernia discal, diabetes, hemorroides, úlceras, sinusitis, cataratas, etc.

El 2% de la población mundial es hipersensible al veneno de abejas, con una sola aplicación podrían desarrollar reacciones alérgicas, por lo que, al iniciar un tratamiento, debe hacerse un test de tolerancia, especialmente con personas que nunca han sido picadas por una abeja o sean alérgicas.
¿Cuánto veneno aplicar? La aplicación de microdosis asegura que el sistema inmunológico no producirá a futuro un bloqueo al veneno, ya que esto hace inútil las aplicaciones futuras. Las dosis elevadas solo producen analgesia, y no la mejoría de la enfermedad. El veneno de abejas produce una reacción inmunológica importante cuando es detectado por el organismo y considerado como un antígeno o ajeno al cuerpo.