Por la música y el 0 km

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Con la convicción de poder transformar la sociedad a través de la música, el maestro Luis Szarán, acompañado de Lucha Abbate, directora de la Fundación Tierranuestra, nos cuenta sobre el estreno de la rifa “Sonidos de la Tierra”. Ambos confían en que la gente apoyará esta obra social y cultural que cumple 10 años de gestión en todo el país.

Este año disfrutamos con emoción de la megaorquesta que festejó la década del proyecto Sonidos de la Tierra; más de 2.000 jóvenes participaron en el homenaje demostrando que cambiar la sociedad es posible.


“Sonidos de la Tierra es un programa de integración social y comunitaria. Comenzó en 18 pueblos y hoy llega a más de 170 comunidades, unas 12.000 familias; ahora mismo estoy regresando de Fuerte Olimpo”, inicia el maestro Szarán.


El proyecto de educación musical e integración de la comunidad tuvo los 3 primeros años el apoyo de la Fundación Avina. Actualmente, aclaran nuestros entrevistados, no reciben dinero público, tienen sí ayuda de empresas privadas, pero más del 85% del presupuesto es generado por las comunidades.
“Se ha logrado la unión de los voluntarios de Sonidos de la Tierra con instituciones públicas, sean gobernaciones, intendencias y/o escuelas. Los gastos son para construcción de edificios, traslados, equipamiento de instrumentos o contratación de profesores adicionales a los que nosotros les ponemos”, explica el maestro, y añade: “Con Lucha tenemos una larga visión, de acá a 50 años, cuando nosotros ya no estemos, que esta organización tenga garantizada su forma de ingreso básico para que puedan seguir cambiando historias”.


Cuando hablan de cambiar historias, significa no solo el cambio de cada chico, de su destreza como músico, sino de lo que provoca en su lugar de vida. Maestros, padres, autoridades, todos participan.
Basados en esta red de colaboración surgió la idea de hacer una rifa anual, que será sorteada el 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, patrona de los músicos. “Podemos decir que es un concepto revolucionario el de esta rifa –explica Szarán–, porque un alto porcentaje de lo que ellos mismos vendan queda para esa ciudad o pueblo; así creamos un mayor sentido de pertenencia a la red, por la lucha conjunta”.

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–¿Cómo mantienen el amor de las comunidades hacia la música clásica?
–L.S: El proyecto tiene una pedagogía muy libre, permite a las comunidades elegir qué música quieren tocar. Uno llega a veces creyendo que van a querer tocar lo que oyen en la radio. Pero hay sorpresas. Por ejemplo, llegamos a 14 comunidades indígenas del Chaco, lo primero que dijeron los caciques fue “queremos música clásica con partituras”, y tocar con partitura implica matemática, historia, geografía, es increíble lo que genera, porque influye en el rendimiento escolar. Hay lugares en el interior donde hemos crecido tanto que no se concibe un acto de universidad o alguna inauguración sin la presencia de Sonidos de la Tierra.

–L.A: Hay muchísima dedicación. En uno de nuestros proyectos: el colectivo musical cultural, hicimos unos minicampings, que eran encuentros entre grupos de distintas partes del país. Y me decía el personal que los atendía, “¡pero qué dedicados son! con esas canchas fantásticas de vóley, de fútbol, solo se toman un pequeño recreo y después ya vuelven a su instrumento”.

–¿Los instrumentos soportan nuestro clima?
–L.S: Sí, sin problema. Respecto a eso, hemos dinamizado también la economía de pequeños artesanos que proveen las arpas o las reparan. Tenemos unas 600 arpas hechas acá. Y gracias a los chinos, hoy tenemos violines de 350.000 guaraníes; hace 10 años, el precio oscilaba entre 500 y 700 dólares.

–¿Cómo lograron mantener al proyecto limpio de ofertas políticas?
–L.S: Recuerdo que cuando llegué por primera vez al interior, la gente decía que seguro llevaba algo político o tal vez era de alguna secta (ríe). Tuvimos y tenemos momentos de tentación política, porque es una de las redes más fuertes del país. Muchas veces nos planteamos con Lucha cómo con un tris se puede tener todo el dinero para hacer más cosas; pero aceptar alguna identificación político-partidaria sería acabar con el espíritu del proyecto, que es justamente el trabajo de la gente. Aunque nos cueste golpear puertas para conseguir recursos, lo seguiremos haciendo.

–L.A: Tampoco aceptamos dinero de empresas de cigarrillos ni de bebidas alcohólicas, trabajamos en el proceso de educación de los jóvenes y queremos ser coherentes.

–Dicen que las rifas funcionan en tiempo de crisis, ¿cómo sienten el momento?
–L.S: Pero ahora en Paraguay hay una economía esplendorosa, se ve en tantas construcciones, emprendimientos. Personalmente nunca compro rifas, lotería, ni nada de eso, solo compro cuando es por una buena causa.

–L.A: Yo suelo decir que “Sonidos de la Tierra” es la marca top de la música en Paraguay, la que como el champión de moda, todos los chicos quieren. Creo que, haciendo bien las cosas, nos hemos ganado la confianza de la gente.

Nuestros entrevistados aseguran que la gente más necesitada siempre fue maestra en generar recursos, la pollada, las rifas, son parte de nuestra forma de unión y solidaridad. “Por decirte, en el último encuentro, las comunidades movieron unos 250 millones de guaraníes, generados por ellos mismos”, cuenta Lucha; y el maestro suma: “Tienen una capacidad increíble de movilización. La otra vez en el interior hicieron una pollada, y en la radio local decían: ‘¡Sra. hoy no cocine! ¡Sonidos de la Tierra cocina por usted!’ (risas). Simpatía y creatividad no falta. Pensar que cuando llegué hace 10 años a los pueblos no llevé nada material para darles, solo les dije que tenía un proyecto, pero que teníamos que hacerlo juntos”. Hoy los resultados están a la vista en los miles de jóvenes que nos deleitan con su música, pero detrás, como dicen Luis y Lucha, hay mucho más, hay comunidades que entendieron que el futuro de sus hijos cambiará con el arte, la educación y la autogestión.

A colaborar y ganar

El 22 de noviembre se sortearán los 10 premios: 1) Una camioneta Volkswagen Saveiro 0 Km, 2) 20.000.000 de guaraníes, 3) 10.000.000 guaraníes.
Luego, hay notebook más impresora, cocina, televisor, heladera, lavarropas, entre otros premios. .
El precio es de 10.000 guaraníes y se vende en la Red Sonidos de la Tierra en todo el país, Farmacenter, Red UTS, Spacio1 y Minimercados Petrobras.