Sueño en marcha

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Mariana Soriano (24) inició su carrera musical hace 5 años. Dice que ama Paraguay, porque le ha dado la posibilidad de cantar. Este año arranca otra temporada en la tevé local y espera animar a otros jóvenes al arte. “Cuando empecé, me moría de miedo; hoy vivo del canto”, dice la ganadora de Rojo Paraguay 2007.

Como toda su familia, Mariana es uruguaya. A los 16 empezó a cantar en la televisión en Montevideo, pero, según cuenta, el ambiente no ofrece tantas oportunidades para los jóvenes. “Mi papá, que vivía y trabajaba acá, me susurraba ‘en Paraguay vas a poder cantar’. Creo que quería convencerme de venir (ríe). Mi mamá quería que estudiara cualquier otra cosa, pero una fuerza interior me decía que lo mío era cantar. Cumplí la mayoría de edad, y vinimos con mi hermano a vivir con mi papá. Hoy no me quiero ir más de Paraguay”. Con una dosis de humor, recuerda sus inicios: “Me iba a todos los conciertos de música en vivo, me acercaba a los grupos y les decía: “¡Hola! Yo canto. ¿Me dejás cantar un tema?”. Por supuesto, nadie me tomaba en serio”. Un día, Mariana supo del casting en Rojo Paraguay. “Fui, pero no me animé a entrar; mi papá y mi hermano me metieron a la rastra.

Ellos siempre estuvieron a mi lado, la competencia fue una linda experiencia familiar”.

–¿Qué vivís desde entonces?

–Ir haciendo realidad mi sueño; aquellos grupos que iba a ver en vivo, ahora me llaman.

–¿Por qué baladas en inglés?

–Siempre me gustó cantar en inglés y cantaba alto, onda Whitney Houston, Celine Dion, Maria Carey. Pero “por culpa” del profesor Manuel Barrios, conocí mis bajos; hoy tengo un registro mucho más amplio.

–Uruguay festeja su actual economía; ¿no hay lugar para el arte joven?

–Es un país con poca juventud, somos 3 millones de habitantes. Acá encontré todas las oportunidades; a los que dicen que hay que irse para triunfar les digo que pongan ganas, salgan a golpear puertas.

–Haciendo covers, ¿es posible ser diferente?

–Siempre fui yo misma, no intento parecerme a nadie, aunque admiro a muchas famosas. Uno de mis referentes artísticos y humanos es Gloria Estefan, que después de un gravísimo accidente superó todo. Me parece que ese tipo de historias valen más que vender 3 millones de discos.

–A Whitney, ¿qué le faltó?

–Creo que tenerlo todo también es complicado. Ser Whitney Houston no habrá sido fácil. A veces, en el espectáculo las personas que te rodean te cuentan un cuento y te lo creés. Está bien, el artista necesita creer en esos cuentos, pero los extremos siempre son malos.

–¿Cómo se sobrevive en un trabajo donde hay que brillar más que los demás?

–Adaptándose y ubicándose. Mi estrellato dura lo que dura el show.

–¿Cuál fue tu mayor desafío emocional?

–Cuando gané en el 2007, en algunos diarios publicaron que gané porque estaba de novia con el hijo del director del programa. Eso me dolió; ¿y todo mi trabajo de un año? Ahora ya no me afectan los chismes, soy cristiana, evangélica, mis creencias son mi fuerza y seguridad.

En crecimiento

Paralelamente al canto, Mariana incrementa sus ingresos con la venta de ropa femenina y termina su profesorado de inglés. Como a otros colegas, le ofrecieron trabajo como cantante en cruceros turísticos.

“Muchos amigos se fueron y no volvieron, andan viajando por lugares paradisíacos. Tal vez soy un poco miedosa, familiera, pero acá me dejen cantar, prefiero tierra firme”. Por el lado sentimental, la morena de ojos celestes dice: “Estoy creciendo, independizándome; no tengo novio, aunque tengo ganas de enamorarme”.

“Tengo ganas de enamorarme”

–¡Hasta me da vergüenza decirlo! Muchas veces me tildan de feminista, porque digo que la mujer puede llegar donde quiere, pero hay algo que no podemos hacer: ser el compañero que necesitamos llegado un momento de la vida.

–¿Qué importancia le das a la producción personal?

–Cada semana me doy tiempo, sí o sí, para mis cremas, masajes, peluquería. No puedo salir a cantar si no me siento bonita. No tengo un cuerpo perfecto; diría que soy gordita.

–Si tuvieras que dejar de cantar, ¿qué harías?

–Una vez paré por un año de cantar. Estaba muy enamorada, iba bien en el estudio, bien con mi familia, pero no estaba feliz. Sentía un vacío en el corazón, una inquietud. Sin el canto, la vida me sería demasiado difícil.

Tiempo de dolor

“Las chicas, Coquito y Gabydú, eran mis alumnas; trabajaba con ellas. Con Matías tenía una relación laboral y de amistad. Siempre me dolió la pérdida de una vida joven, y estas me duelen el doble. Mati era un chico confiable, responsable. Qué querés que te diga. Me está costando sobrellevarlo, cualquier cosa me hace llorar.

–¿Cómo sentiste la respuesta de la gente ante la tragedia?

–Hay quien entiende el dolor y hay quienes sacan provecho de esto. A quien se anima a decir que los homenajes se hicieron por rating, le invito a un café para explicarle, mirándolo a los ojos, qué siento; a las personas que dijeron que no sabíamos poner cara de velorio, que éramos malos actores, les invito a acercarse y conocernos.

–Hay que retomar el timón, seguir viviendo.

–Me estoy ayudando a mí misma, mi familia me acompaña. Estuve días sin bañarme, peinarme, llorando…, pero uno tiene que levantarse, aceptar, también hay que seguir adelante por este público que se portó de maravilla. El programa tenía un mes y generó tanto; eso te habla de que estábamos trabajando bien, las chicas tenían un cariño enorme de la gente. El equipo Rojo después de lo que ocurrió se unió más; no vamos a olvidar lo que pasó, pero vamos a salir adelante. Yo estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano. En esta entrevista pueden leer mi vida, no soy una persona que haya pasado por experiencias tan trágicas.