Con las puntas puestas

La IX Gala Internacional de Ballet llega a los escenarios del Banco Central del Paraguay. Reúne a los mejores talentos con un único repertorio de las piezas clásicas y contemporáneas más bellas, en una velada excepcional que tendrá lugar el próximo 25.

Ballet Osadcenko & Reilly.
Ballet Osadcenko & Reilly.gentileza

Un espectáculo que, sin duda, deslumbrará por su arte, técnica, música, vestuario, calidad, entre otros atributos profesionales. La talla de los bailarines resumen un currículo exquisito de despliegue de talentos, emociones y espíritu de superación.

Conforman este espectáculo, James Whiteside, quien se unió al American Ballet Theatre como solista en setiembre del 2012 y fue nombrado bailarín principal en octubre del 2013. Su repertorio con el American Ballet Theatre incluye papeles principales en La Bayadera, Cenicienta, Don Quijote, El Cascanueces, Romeo y Julieta, La Bella durmiente, El Lago de los Cisnes y otros.

Otra figura es Anna Osadcenko, bailarina egresada del John Cranko Schule de Stuttgart y ganadora del Prix de l’espoir en la afamada competencia Prix de Lausanne. Entre su repertorio se encuentran Bolero (Maurice Béjart): El Melody, Brouillards (John Cranko), Pas de deux Feuilles Mortes, Bailando en una reunión (Jerome Robbins), Don Quijote (Maximiliano Guerra) y más.

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Igualmente, Jason Reilly, el primer bailarín del Stuttgart Ballet y egresado de la Escuela Nacional de Ballet de Toronto, Canadá. Fue nombrado en la categoría bailarín sobresaliente y elegido por la revista Ballettanz en la crítica anual. Reilly recibió el premio de danza alemana Futuro.

María Celeste es otra de las bailarinas y su repertorio incluye La Bella Durmiente, El Lago de los Cisnes, Don Quijote, Giselle, Cascanueces, Symphony in C, El Corsario, por citar algunos.

Conforma el selecto grupo, Sebastián Vinet, quien actualmente se destaca como primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza de México.

Katherine Barkman, ganadora de la prestigiosa XXVIII Competencia Internacional Ballet de Varna (Bulgaria) y la XI Competencia Internacional de Ballet de EE. UU. en Jackson, Misisipi, comenzó su carrera profesional en el 2015 como bailarina principal de Ballet Manila y se unió al Washington Ballet en octubre del 2018 como primera bailarina.

Daniel Ulbricht es otro de los bailarines. Egresado de la School of American Ballet (SAB), fue promovido al rango de solista y bailarín principal. Es maestro invitado en la School of American Ballet, Ballet Academy East, así como en varias escuelas nacionales de danza, escuelas privadas y universidades de los Estados Unidos.

Seguimos con Damian Torio, quien formó parte del elenco en el Barcelona Ballet, dirigido por Ángel Corella. En el 2013 pasó a formar parte del cuerpo de baile del Ballet Nacional del Sodre, dirigido por Julio Bocca; luego, fue promovido a solista y tuvo el privilegio de bailar obras de coreógrafos conocidos en todo el mundo, como Nacho Duato, Jirí Kylian, John Cranko, Kenneth Macmillan, entre otros.

La paraguaya Gabriela Flecha, egresada del Instituto Superior de Bellas Artes, actualmente, forma parte del Ballet Nacional Sodre como solista, bajo la dirección de Julio Bocca. Ella tuvo la oportunidad de desempeñar roles principales en obras como El Lago de los Cisnes, de Raúl Candal; Bayadera, de Natalia Makarova; Romeo y Julieta, de Kenneth MacMillan; La Viuda Alegre, de Ronald Hynd, entre otras.

Gabriela forjó su carrera a base de los pilares familiares. “Siempre me apoyaron en todo y estuvieron conmigo en cada decisión que tomé, al empezar con toda esta aventura. Cuando gané la beca de un año en la Fundación de Julio Bocca, mi mamá me acompañó y voy a estar agradecida todos los días de mi vida por ese hecho. Así como con mis maestros, quienes son mi familia también”, escribe en el correo, entre las bajadas y subidas de un avión por los compromisos contraídos.

-¿Fue un deseo tuyo hacer danza o fuiste motivada por tus padres?

-En principio, me llevaron a hacer una clase de gimnasia rítmica y otra de ballet. El recuerdo que tengo es que me gustó mucho la gimnasia rítmica, porque todo lo que tiene que ver con el circo y las acrobacias me encanta, pero con el ballet es distinto; me empecé a encariñar y es una pasión.

-¿Cómo llegaste al Ballet Nacional de Sodre?

-Cuando estuve becada en la fundación, tuve la oportunidad de tomar una clase con el Ballet Argentino y Julio Bocca me dejó como meritorio todo ese año. Luego, al año siguiente, pasé a formar parte de la compañía. Más tarde, se cerró el Ballet Argentino, así que volví al Paraguay y formé parte del Ballet Municipal de Asunción. En el 2010, en la Gala Latinoamericana, estuvo presente el Ballet Nacional de Uruguay, con la dirección de Julio Bocca, y al terminar la función fui a saludarlo. Me comentó que estaba de director en la compañía y tenía las puertas abiertas si quería ir, así que le tomé la palabra y fui a tomar unas clases, dando paso a mi nuevo camino.

-¿Qué sentís antes de que se abra el telón y al cerrarse?

-Cuando se está por abrir, siento que los segundos pasan muy lentos y ahí vivo una mezcla de nervios, ansiedad, adrenalina, ¡todo junto! Pero una vez que estoy bailando, me desconecto y solamente disfruto, hasta que los aplausos me vuelven a mí y me doy cuenta de que la obra terminó.

-Antes de debutar, ¿te tiemblan las piernas?

-Sí, los segundos antes de salir, siempre, pero son segundos, en el momento en el que entrás y la cabeza empieza a entrar en el personaje; después, comenzás a conectar con tus compañeros y ya no sos vos. Hacés llegar al público la historia que estás contando o, simplemente, lo que estás sintiendo en ese momento.

-¿Cuál es tu momento preferido?

-Cuando estoy bailando en el escenario. En ese momento ya no hay nervios, solo sentir y transmitir.

-El ballet requiere de mucho trabajo. ¿Alguna vez estuviste tentada de terminar con los horarios y vivir como una persona normal?

-La verdad es que sí. Es mucho trabajo y sacrificio. Me acuerdo cuando estaba en el colegio, y mis amigas se juntaban a merendar o a hacer la tarea y yo no podía porque tenía ballet... Muchas situaciones como esas me perdí y ahora comprendo mejor. Pero en ese momento me enojaba porque quería hacer todo y no podía. Después, hace unos años también, ya viviendo en Uruguay, me pasó que extrañaba a mi familia, mis amigos, mi país; todo. Estuve a punto de volver, porque ya no quería bailar. Quería ser una persona normal, pero no pude; hablé muchísimo con mi familia, traté de pensar en frío, ver a mi alrededor todo lo que tenía y decidí volver a darme una oportunidad. A partir de ahí me reinicié y volví a empezar. Todos los días agradezco haber tomado la decisión de seguir y no abandonar.

-¿A quién considerás una figura fundamental de influencia?

-Son varias. Le tengo mucha admiración a Marianela Nuñez. Creo que, de mis favoritas, es la más completa en cuanto a lo artístico y la técnica. Como persona es humilde y eso se ve cuando baila, porque lo transmite.

-Finalmente, ¿qué aconsejás a quienes desean iniciarse en la danza?, ¿qué deben y no deben hacer?

-Es una carrera muy sacrificada, pero si es algo que realmente les apasiona, sigan. Van a tener muchos tropezones, caídas y ganas de abandonar, pero hay que superar. El ballet es una forma de vida.

ndure@abc.com.py • Fotos Gentileza.

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