La chica que habla con las manos

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La chica que habla con las manos
La chica que habla con las manos

Aunque sabe de lengua de señas desde que tiene memoria, la pandemia del coronavirus le dio protagonismo cuando interpretó una de las primeras conferencias que ofreció el Gobierno sobre la crisis. Se llama Myriam Lorena Brítez Mongelós (35) y es la chica que nos habla con las manos.

La mayor parte de su infancia Myriam Lorena Brítez Mongelós, “Lore”, para los conocidos, habló en silencio. Las primeras palabras que recuerda haber aprendido en lengua de señas fueron cuchara, vaso y taza cuando tenía entre cuatro y cinco años.

Es que como su mamá tenía que salir a trabajar, quedaba al cuidado de sus abuelos Julio César y Josefina Mongelós, ambas personas sordas como las otras casi 350.000 que existen en nuestro país, según estimaciones de la Federación de Asociaciones de Personas Sordas del Paraguay.

Muy pronto, Lore se convirtió en el puente de comunicación entre toda la familia y sus abuelos, siendo también la traductora oficial de los almuerzos dominicales durante los que se reunían alrededor de la mesa sus tíos y su hermano mayor, también personas sordas, y los demás parientes.

La trabajadora social en ciernes (defenderá su tesis ni bien terminen los efectos de la cuarentena) sintió el primer llamado de servicio a los 16 años asistiendo a cuanto curso y taller se daba sobre lengua de señas alentada por su abuelo.

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Cuando la vieron por primera vez en tevé, sus abuelos se emocionaron porque no pensaron que elegiría esa carrera. “Nosotros pensamos que te hartamos toda la vida”, le dijeron pues a veces en la mesa se le enfriaba la comida cuando hablaba con sus manos contándoles lo que decían los otros comensales.

Pese a haber trabajado ya en varios programas televisivos así como cierres de campañas políticas como intérprete de lengua de señas, Lore cobró notoriedad pública en los primeros días críticos de la pandemia del coronavirus, covid-19, cuando le tocó interpretar lo que decía el ministro del Interior, Euclides Acevedo. Una de las memorables frases fue “ejupípue carajo”, que la intérprete no tuvo más remedio de traducir.

Desde ese momento, sus redes sociales, en especial de la de Twitter (@LoreBritezPy) explotaron y la oleada de memes y stickers la tomaron por sorpresa.

¿Estás consciente de que saltaste al foco público luego de interpretar al ministro Acevedo? ¿Qué sentías mientras lo estabas haciendo?

–Lo que pasa es que estoy acostumbrada, pues mi trabajo es interpretar exactamente el mismo mensaje ya sea de un ministro exaltado o tranquilo… Ese mismo mensaje que recibimos escuchando tenemos que traducir y que la persona sorda lo reciba tal cual. No pensaba en nada en particular, no es que yo me haya exaltado ni nada, solo me concentraba en pasar lo que él realmente estaba diciendo en ese momento.

¿Creés que tu traducción llegó más que el propio mensaje del ministro?

–El objetivo fue que haya llegado el mensaje de ambos. En ese momento pensaba en el coronavirus, pensaba en que los sordos entiendan el mensaje. Una vez al salir de ahí y el efecto que causó me pareció raro.

¿Por qué creés que tuvo tanto impacto?

–Creo que porque todo el pueblo paraguayo estaba mirando la tevé en ese momento. Esa es la verdad, todos estaban en sus casas. Creo que ahí se dieron cuenta de lo que es la lengua de señas.

Turismo inclusivo

La intérprete trabaja en proyectos que tienen que ver con el turismo inclusivo. A saber, uno en Itaipú, su lugar de trabajo, y dos con la Secretaría de Turismo en la misma línea. Todavía en nuestro país resulta dificultoso implementar una política efectiva de inclusión, empezando por la falta de carreras que trabajen específicamente en esta área.

“Acá no hay una carrera universitaria de lengua de señas, lo que hay son talleres y cursos que dan las mismas federaciones y asociaciones de personas sordas”, comenta Lore.

Pero las cosas que se hacen con pasión siempre tienen buenos resultados, agrega. “Cuando comencé a tomar más en serio la tarea de interpretar veía cómo venían a mí y me daban gracias por el mensaje porque realmente por fin lograban entender algo. Como intérprete y como persona, me sentí contenta porque con mi trabajo veía que podía ayudar”, agrega.

En cuanto a las políticas de inclusión, refiere que hace falta más intérpretes de lengua de señas; en total, en la asociación en la que ella se encuentra son 30 y se van turnando. Es por eso que no se la ve más en las transmisiones de las conferencias que da el Gobierno.

“Hay que ser realistas, tenemos el apoyo del pueblo, pero también hay gente que no está de acuerdo con que eso se implemente. Yo pienso que como Estado, como Gobierno, hay una obligación de que el mensaje les llegue a todos. Es un derecho de las personas”.

De entre casa

Lore es madre soltera de Luana Samira (13). La adolescente sigue sus pasos y ha participado en varios talleres y seminarios de lengua de señas y, aunque tiene vocación, no se anima a ponerse frente a un grupo de personas para interpretar como lo hace su madre. Lo de ella es más de “tú a tú” o como se dice en el mundo de los que saben “intérprete guía”.

Otro pilar en esta coyuntura de exposición mediática en la vida de Lore es su hermana Shirley Tatiana, quien funge de community manager desde que explotaron sus redes sociales. Y aunque su abuelo ya no está físicamente con ella, lo recuerda todos los días. “Él me enseñó dos lecciones, una que nunca deje de sonreír y lo hago aunque me levante con el pie izquierdo. Otra, que nunca deje de perseguir mis sueños”, dice mientras la voz se le entrecorta y se le aguan los ojos.

Respira y recupera aliento para recordar a su abuela, quien cuando la vio en su última aparición televisiva no se despegó del sofá y siguió de cerca la transmisión. Al llegar a casa, la saludó emocionada diciéndole lo orgullosa que estaba de ella y que cumplió el anhelo de su abuelo de trascender a través de la lengua de señas. Hoy, cada vez que sale una fotografía suya en algún periódico, doña Josefina se apropia de este y no deja que nadie se lo arrebate, así como el orgullo que siente de que esas primeras palabras que ella le enseñó se hayan multiplicado y llegado al resto del mundo.

Mis domingos

Usualmente los domingos eran destinados para las visitas familiares. Ahora, con la cuarentena, Lore pasa esos días arreglando cosas de la casa, viendo series y cocinando con su hija. “Está aprendiendo (a cocinar)”. También trabaja para responder y resolver las consultas con discapacidad auditiva.

mescurra@abc.com.py Fotos: ABC Color/Silvio Rojas