San Salvador resiste

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San Salvador resiste
San Salvador resisteCarlos Ávalos

La vieja estación San Salvador del Ferrocarril Central Carlos A. López resiste en silencio en el Guairá. Golpeada por la pandemia, se mantuvo en quietud por los 69 años de creación del municipio. Tampoco pudo realizar su tradicional Festival de la Locomotora.

En la comunidad guaireña de San Salvador, el pasado 31 de marzo se escucharon oraciones en las casas, repiques de campanas en la parroquia Niño Salvador del Mundo y hubo reparto de víveres para las familias más humildes, afectadas por las restricciones que exigen hacer frente a la pandemia del covid-19.

Esta vez, el ya tradicional y concurrido Festival de la Locomotora pasó en silencio tras su 13ª edición del año pasado. El evento había surgido precisamente como iniciativa de la población para enfrentar a los directivos de entonces de la firma Ferrocarriles del Paraguay SA (Fepasa) que trataba de rematar los bienes que quedaban de los mejores tiempos del ferrocarril. Así los pobladores pudieron preservar los elementos y el entorno como si fuera un museo abierto y en la actualidad es un patrimonio histórico y cultural de toda la zona.

La Asociación Centro Cultural “La Estación” y la Municipalidad –organizadores de las actividades culturales, religiosas y el tradicional Festival de la Locomotora– decidieron suspender todo por prevención y optaron por destinar los recursos para la asistencia social, como contingencia esperando la ayuda de la Secretaría de Emergencia Nacional.

La entrega de alimentos –explica el intendente Óscar Miranda– fue una manera de celebrar un aniversario más de la ciudad, dando una pequeña asistencia a las familias en esta crisis que alcanza a todo el país. Pese a que la localidad es netamente agrícola y ganadera, también se ve afectada por la crisis económica.

Ex Estación Borja

Esta apacible comunidad nació y creció sobre las vías del Ferrocarril Central Presidente Carlos Antonio López y anteriormente era una compañía de Caazapá, conocida como ex Estación Borja. Sin embargo, en el año 1951 fue elevada a la categoría de municipio y quedó dentro del territorio del departamento de Guairá.

Su ubicación a mitad de camino entre la capital y Encarnación la convirtió en una estación estratégica e importante, donde se realizaba el cambio de locomotoras y relevo de personal.

“San Salvador, junto con las estaciones de Sapucái y Salitre Cue, era centro de reabastecimiento de agua y leña para las calderas que hacían funcionar los motores a vapor del ferrocarril en viaje de Asunción a Encarnación, o viceversa. También funcionaban talleres de reparación y de aquí partía el ramal a Abaí, con paradas intermedias en Ñumí, Eugenio A. Garay, Fassardi, Gral. Morínigo y Pindoyu.

La llegada de las vías a San Salvador en la década de 1890 trajo cambios en la vida de los pocos vecinos que habitaban la compañía, entonces dependiente de Borja. Había trabajo para todos, lo que pronto transformó el rudimentario paisaje de ranchitos y bosquecillos en un emporio de obras materiales. Aún hoy existen en los alrededores de la estación grandes casonas de finales y principios de siglo; eran comercios, bares, hoteles”, señalan publicaciones del Archivo de ABC Color.

Festival de la Locomotora

En el año 2004 se trató de liquidar los bienes de la exestación de trenes por lo que los pobladores se opusieron a la venta indiscriminada de los elementos que allí se conservaban. Afortunadamente salvaron los vagones, locomotora, rieles y herramientas por considerarlos un patrimonio histórico cultural, que hasta la fecha se sigue resguardando en los antiguos galpones del actual museo ferroviario.

En el 2005 se creó la Asociación del Centro Cultural Comunitario “La Estación” y también se dio nacimiento a la primera fiesta denominada Festival de la Locomotora, con el fin de defender y preservar las maquinarias y las propias vías que fueron cimentadas en 1887.

En esa época, San Salvador bullía de gente y prosperidad. Aparte de todo el movimiento que representaba el ferrocarril en sí, había relevo de personales como maquinistas, foguistas, pasaleñas, guardas, inspectores, camareros, entre otros.

Era también un centro de reabastecimiento de agua y leña para las calderas que hacían funcionar los motores a vapor del FCCAL.

Una vez salvada del remate, la emblemática exestación de tren fue convertida en museo comunitario, donde además de añoranza y recuerdos se guardan valiosos ejemplares de elementos que fueron utilizados para el funcionamiento del ferrocarril. Son ejemplos las dos locomotoras que los lugareños lograron preservar: N° 235 y 291 que se encuentran en el antiguo taller de reparación ya cubiertos de pasto, como también las enormes mesas giratorias con las cuales se realizaban los cambios de trenes, que –según los datos históricos– en 1910 por la compañía “Ransomes & Rapier Ltd”, en Ipswich, Inglaterra. También se conservan algunos rieles, vagones y utensilios, pero en poca cantidad, ya que fueron rematados en toneladas como chatarras.

Cómo llegar

El distrito de San Salvador (ex Estación Borja) está ubicado a 200 kilómetros de Asunción y 18 de Villarrica. Se accede al distrito por un ramal de la ruta PY08 “Dr. Blas Garay”. Actualmente, cuenta con una población de poco más de 3.600 habitantes que en su mayoría se dedica al rubro de la caña dulce, agricultura familiar y pequeños comercios. Su principal atractivo turístico es la exestación y sus elementos.

carlos.avalos@abc.com.py