La pandemia hizo que se volviera a un modelo de educación de antaño: clases en casa y con los padres ayudando en las tareas. El contexto, sin embargo, es diferente por la digitalización, y sin previa preparación. Padres e hijos, al no contar con los dispositivos o señales adecuadas, se ven desfasados en esta coyuntura y hacen lo que está a su alcance para llegar a la meta: enseñar y aprender. Pero, ¿qué otras herramientas existen para ayudar a los niños a formarse y crecer?
Educación a través del arte
Grande es la confusión en torno a los significados de conceptos como “Educación por o a través del arte”, “Educación artística” y “Arteterapia”. María Victoria Heisecke, más conocida como “Maricha”, es licenciada en Psicología; hace más de 50 años se dedica a la educación y dirige actualmente el Taller de Expresión Infantil y Juvenil (TEIJ). Para ella, el objetivo de la educación artística es formar artistas, y la educación por el arte, por otro lado, es un medio para ir formando a los chicos, valiéndose de la libertad del arte, que les permite expresarse, pensar en su entorno y plasmarlo en algo, ya sea música, plástica o escritura. Como metodología interesa mucho saber a qué aspira el niño, al que se le permite un desarrollo del espíritu crítico, apuntando a que acepten sus errores, digan lo que les gusta y lo que no, entre otros aspectos.
Comenta que antes no aceptaban chicos menores de 5 años, pero en los últimos tiempos las necesidades de los padres también cambiaron y muchas veces tienen que enviar a sus hijos desde muy pequeños a la institución; allí los forman con una metodología bastante libre y creativa a través del juego y el arte.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Durante la pandemia, y en cualquier momento, es importante que los padres jueguen con sus hijos, explica Maricha, y agrega que tienen que darles la posibilidad de realizar algo creativo, que pinten, transformen cajas, cáscaras de huevos, construyan sus propios juguetes. Otra opción que recalca bastante es fijarse en lo cotidiano; una acción como limpiar las ventanas puede ser sumamente instructiva, van a aprender a dominar su cuerpo, mantener una higiene básica y un montón de conceptos más, explica.
“En este momento, los padres creen que ellos tienen que ser maestros”, dice. Ante esto sugiere que es mejor dejarlos que aprendan solos, y si tienen preguntas siempre pueden consultar con sus maestros. “Que aprendan a atender, aprendan a aprender, y a ser responsables de su aprendizaje es lo más importante”. Es mejor reforzarles en lo que a ellos les interesa, ofrecerles libros con contenidos de su agrado, lo primordial es que aprendan a leer y entiendan lo que leen.
Vuelta a juguetes de antes
En este momento hay una vuelta a los juguetes “de antes”, didácticos, de madera, algunos en colores y otros, inclusive, en crudo. La experta indica que el beneficio del juego no pasa por el tipo de juego; lo importante es que el niño proyecte en ellos sus gozos y angustias. Los más tradicionales generan sensaciones desde el tacto, además de olfativas y visuales, mientras que la tecnología hoy ofrece una opción más bien audiovisual que, al contrario de sus muchas detracciones, según los especialistas son también beneficiosos para el niño, pero dentro de un contexto de balance. “Son interesantes, y no podemos negar que existen, tenemos que aprender a manejarlos, pero no dejar que estén con este estímulo el día entero”, explica. Habla un poco de la importancia de los superhéroes, que a los chicos les encanta, les hacen sentir fuertes, especiales, grandes.
“Antes teníamos la calle, salíamos a jugar con los vecinos, las relaciones sociales eran diferentes”, dice. Esto ahora es completamente distinto; ya se fue perdiendo con los años y hoy, con el aislamiento por coronavirus, se llevó al extremo. Se fue suplantando, pero es necesario que los padres refuercen las habilidades sociales de los chicos a través del juego, corran o hablen con sus amigos por los medios posibles, señala. Cita algunos juegos como el ludo o el ajedrez, a partir de los 8 años, pero siempre sin que esto suponga una imposición.
Durante este confinamiento es muy importante fomentar la educación: ser amable, responder, ayudar al otro, organizar su espacio y sus horarios; más que un contenido vertical y establecido, la especialista señala lo fundamental del aprendizaje de lo esencial para la vida.
“Es fundamental tratar de no perderles la paciencia a los chicos, entender que la misma angustia que tenemos nosotros tienen ellos”, dice. Comenta que suele escuchar que este “es un año perdido”, a lo cual se opone diciendo que no es un año perdido, sino “otro tipo de año”.
Educación artística
Para quienes tienen un interés por las artes existen institutos que los llevan de la mano en ese camino. Uno de ellos es el taller Arte con Paz, de Paz Sanabria Pecci (1983), dibujante, ilustradora, pintora, muralista y grabadora. Tiene formación en el arte del grabado –con especialización en roca– en la Escuela de Bellas Artes de San Alejandro (La Habana, Cuba) y es licenciada en Artes Visuales en la FADA (UNA). Se desempeña como docente de artes plásticas desde 2008 y hoy dirige su propio taller en la galería de su casa.
Sus clases están enfocadas en el amor y respeto por la naturaleza, con énfasis en la reutilización de materiales. De su experiencia en La Habana sabe que aun con limitaciones materiales se puede aprender a crear.
Con ella, los niños disfrutan especialmente de realizar experimentos, manualidades, videoarte, slimes, moldeado y escultura, en un lugar en el que se sienten libres y creativos y pueden ser ellos mismos.
Paz Sanabria también apunta a hacerles amar el arte a través del juego; y entre las actividades que propone recuerda que una vez festejaron el nacimiento de Vincent Van Gogh, celebrando con sus pinturas de girasoles y La noche estrellada, y en otra ocasión estudiaron al gran Pablo Picasso desde su niñez. Los infantes se identificaron bastante con su faceta de descubrimiento y con la vida del pintor, que fue cambiando a través de los años y se fue sensibilizando por la guerra, algo tan delicado que ellos comprendieron, pero desde la visión humanista reflejada en las pinturas.
Con el aislamiento por el covid-19 hizo unas cajas de artes, con explicativos para que los chicos pudiesen seguir aprendiendo y experimentando; y también dio clases online. A los padres les recomienda que tengan un enfoque artístico en este momento de reflexión y descubrimiento personal, ya sea para recrearse, aprender o como terapia. Sugiere una lista de elementos a tener disponibles en casa para los niños en este momento: revistas, periódicos, hojas, marcadores, témperas, masas caseras, pinturas y pinceles. Además, da un especial énfasis a la elaboración de las propias herramientas de cada niño, lo cual les entretiene y les pone muy contentos y satisfechos consigo mismos. ¡A experimentar!
Arteterapia
“He sido testigo en mi propia vida y en la de muchas personas, niños, jóvenes y adultos, de cómo el arte sana y facilita procesos personales, generando bienestar. Esto me impactó fuertemente, lo que me llevó a estudiar psicología y otras herramientas, como arteterapia Gestalt, PNL (Programación Neurolingüística), diplomados en Psicología Positiva, Coaching Ontológico, Órdenes del sistema familiar, entre otras, con el fin de seguir indagando en el camino de la transformación personal”, explica Liliana Ghiglione, educadora, psicóloga familiar y arteterapeuta.
Comenta que el arte es una valiosa herramienta para realizar procesos de crecimiento personal, expresar y gestionar las emociones de un modo amable y creativo, además de que “nos conecta con lo mejor de nosotros mismos”.
Arteterapia es una disciplina que utiliza el arte como medio de comunicación, por lo que es importante brindar a los pequeños este tipo de experiencias y encuentros desde sus primeros años. Esta herramienta también ayuda a descubrir el potencial de cada uno, trabajar el autoconocimiento, la aceptación y la autoestima, la resolución de conflictos y problemas, desarrollar habilidades interpersonales, la comunicación, la flexibilidad cognitiva y la focalización de la atención, entre otros.
En este tiempo de encierro se requiere de mayores habilidades personales y sociales para crear la seguridad psicológica y la contención en el hogar, tanto en niños como en adolescentes y adultos. El arte es curativo –asegura–, ya que genera un cambio en la actitud, el estado emocional y la percepción del dolor, consiguiendo llevar a una persona desde un estado de estrés a otro de relajación y creatividad.
“Los niños no cuentan con la capacidad de articular en palabras sus emociones y procesos internos con la misma facilidad que un adulto. Esta es la razón por la cual la arteterapia es un recurso óptimo para que los pequeños puedan expresar su emocionalidad de modo saludable y creativo”, expresa y enumera otros beneficios de esta terapia: reduce el estrés, mejora el ánimo y disposición general, aumenta los niveles de serotonina a nivel del cerebro, ayudando al bienestar y reducción de la ansiedad, mejora la atención y concentración, desarrolla la imaginación, la creatividad, coordinación, habilidades motoras, memoria, entre otras.
“Un niño creativo es un niño que puede resolver problemas, es un niño autónomo y con autoestima. Trabajar con materiales plásticos le ayuda a poner en práctica sus dificultades diarias y a aprender a escuchar y resolver conflictos de su mundo interno”, recalca.
La especialista explica que en estos momentos es bueno realizar con los chicos algunas actividades como: imaginar mundos fantásticos mediante un collage con revistas viejas o papeles, elaborar móviles con materiales de la naturaleza (ramas, hojas, combinadas con enhebrado de cuentas, o fideos pintados), un móvil con grullas en origami (para trabajar la atención, concentración, relajación, motricidad fina, etcétera) o crear una obra artística al aire libre, con elementos como pinturas de dedos, lápices de colores, crayones o lo que se tenga en casa.
Otra opción es el juego de “luces y sombras”, dibujar en la arena, pintar con los pies, modelado en arcilla o plastilina, o bien elaborar un “frasco de la calma”, que consiste básicamente en una botella de plástico rellena de purpurina y aceite, “una herramienta útil para calmarnos cuando estamos nerviosos, y está inspirada en el método Montessori. Cuando la agitamos observamos cómo la purpurina se mueve de forma descontrolada, como cuando nos enfadamos o nos sentimos frustrados”, dice la especialista y explica que todas estas herramientas operan a través de símbolos, como el del último ejemplo.
Arteterapia se realiza en consultorio y con un acompañamiento profesional, pero igualmente es beneficioso que los chicos puedan aprovechar este tiempo en casa para crear y disfrutar.
Museo de juguetes
Maricha Heisecke se considera “un poco recolectora”. Sueña con hacer un museo para poder mostrar su colección de juguetes. El más antiguo, una muñeca de loza, data de 1920 y el más nuevo, un superhéroe, de hace unos meses.
Tiene juegos de ronda, palos, caballitos, bolitas, muñecas de todos los tamaños, países y materiales, peluches, bolos, muebles diminutos de madera, camioncitos, juguetes reciclados, títeres, entre otros.
Algunos son comprados y otros regalados, ya que quien la conoce sabe de esta faceta. Los aportes le llegan de viajes a muchos lugares del mundo.
Su idea es que esto pueda estar abierto al público algún día.
Fotos: ABC Color/Silvio Rojas/Gustavo Machado/Gentileza.
Portada: kdshutterman/shutterstock.com
