El renacer de la estación florida y juvenil

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El renacer  de la estación florida y juvenil
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Una época del año en la que el frío se despide y el profundo calor aún no hace su aparición definitiva; la primavera es quizá una de las estaciones más queridas por todos, y es que simboliza mucha alegría, color y juventud.

El equinoccio de primavera se da en el hemisferio sur entre el 21 y el 22 de septiembre. Varias centurias atrás esto ya se celebraba en distintas culturas y algunas tradiciones lo recrean hasta hoy. Ostara, el equinoccio de primavera, es una de las ocho festividades de la rueda del año Wicca, explica Lourdes Franco Galli, estudiosa de la religión neopagana llamada Wicca, y añade que cada una de estas festividades simboliza el círculo por el cual recorre la vida.

El nombre de Ostara proviene de Eostre, diosa de la primavera y significa renacimiento; como celebración, la tradición Wicca realiza ceremonias que incluyen actividades de meditación y armonización. Se festeja este ciclo de la vida en que la naturaleza se despierta y se renueva, florece después del invierno, comenta. “Se festeja decorando con lo que la naturaleza nos provee, en especial sus flores”, dice y explica que se estila hacer coronas de las mismas, y también decorar la casa con ellas; algo muy tradicional y simbólico es pintar huevos de colores, actividades que impliquen el contacto con el aire libre, plantar un árbol, acampar, hacer pícnics, entre otras actividades.

La experta en el tema comenta que, desde la espiritualidad, la simbología de la primavera tiene mucha importancia. “Es el momento indicado para despertar positivamente en nuestras vidas, adoptar nuevos hábitos que deseemos mejorar, planear nuevos proyectos, fluir nuestras energías con las energías naturales de esta época del año que es la del renacimiento después de haber hecho una introspección en el invierno”, indica.

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Este renacer trae consigo también una renovación en el guardarropas, que se va decantando por telas más sutiles y colores más alegres, así como calzados más abiertos y de materiales más frescos. Como en la moda los ciclos siempre se repiten, hoy recordamos un poco de lo que fueron las primaveras en la juventud de nuestros padres y abuelos.

Y siempre es un placer mirar fotografías o publicaciones de tiempos pasados, que nos sumergen en historias que recordamos porque las vivimos o nos contaron sobre ellas. Hoy nos toca observar los outfits primaverales de algunas décadas atrás. ¿Quién no disfruta sentarse con la mamá o la abuela para preguntarle sobre sus días de juventud? Algunas personas conservan no solo fotografías suyas, sino también revistas de moda de la época, lo cual trae consigo interesante material para saber cómo vestían o a qué apuntaban las fashionistas de otros tiempos.

Hojeando unas revistas Parati de la década del 50, aún finamente ilustradas, observamos los alegres diseños que se presentaban en la época. “Telas livianas y líneas sencillas”, propone la publicación. La falda amplia, característica de aquel momento, se destaca a primera vista. En cuanto a los estampados, no son muy diferentes de los que usamos ahora; la primavera trajo siempre consigo ese aire de frescura y liviandad que se plasma en pequeñas flores, hojas, motas, pequeños animalitos o bien telas lisas en tonos terrosos, verdosos, pasteles y, en los últimos años, una explosión multicolor en flúor o colores fuertes.

Para la versión de cocktail no podían faltar en los guardarropas más elegantes modelos en organza bordada, drapeados y escotes barco o halter, ideales para los días que ya coquetean con el calor.

Un poco más tarde las ropas se volvieron más sueltas y en las calles la primavera se volcó hacia faldas más cortas y cabelleras más libres. El arte pop se sentía en el ambiente y la geometría se ganó un lugar importante tanto en el diseño de estampados como en el diseño de la prenda misma.

Ya para los 70 el denim formaba parte del léxico de moda y no perdería su status jamás. Más tarde se dio paso al look deportivo; los 80 estuvieron marcados por los leggins, los famosos “ciclistas” y el pelo alborotado. Hoy, la moda vintage los rescata y hasta el cabello lo adornamos nuevamente con scrunchies –o gomas para el pelo–, un must de entre los 80 y 90.

Tradiciones en el recuerdo

Entre las más recordadas están las celebraciones mediante divertidos corsos y elecciones de reina. Estas grandes y floreadas fiestas se siguen realizando en algunos lugares de la república, pero en la capital es una tradición que probablemente se perdió.

Hablamos con Aida Meza Bría, quien iba de chirolera de la Escuela Normal de Profesores (ENP N.º 1) y fue electa Reina de la Primavera en el año 1968. En la misma ocasión, Alice –su hermana gemela– había sido electa Reina Nacional del Folclore. Recuerda que el evento fue organizado por el Club de Leones de Barrio Obrero, y se realizaba en el emblemático Parque Caballero, un popular encuentro que reunía a un gran público.

Ella tenía 17 años en ese momento y relata que fue una de las épocas más hermosas y divertidas de su vida estudiantil. “Al ser electa me sentí emocionada y a la vez sorprendida porque yo no desfilaba en carroza”, dice y agrega que generalmente las reinas se elegían entre las soberanas de las distintas instituciones que desfilaban.

De esa época recuerda que disfrutaba mucho con las amigas en los cócteles del colegio y del Club Deportivo Sajonia y, por supuesto, también palmeando los sábados a la mañana. Le gustaba mucho vestir el traje pantalón y las polleras que se comenzaron a usar sobre las rodillas; el boom de las minifaldas definitivamente marcó su juventud.

Más adelante, los festejos de la primavera y la juventud se volcaron más hacia los conciertos –grandes y muchos de ellos gratis– sobre la calle Palma. Estos incluían a populares agrupaciones del momento, tanto nacionales como extranjeras, y reunían a un gran grupo de espectadores que coreaban los éxitos del momento al aire libre.

Hoy, algo como aquello es impensable dentro del contexto de pandemia que se está viviendo, pero esperemos que pronto también la salud y, por consiguiente, las celebraciones de todo tipo puedan vivir el esperado renacer.

alba.acosta@abc.com.py

Fotos: ABC Color/Silvio Rojas/Gentileza.

Portada: ABC Color/Archivo

Una dama obsequia una flor al conductor de un tranvía en la primavera de 1971.