Inaugurado en octubre del año pasado, hoy por primera vez tendrá una celebración patronal en el día de la Divina Misericordia, que se oficia el segundo domingo de Pascua, obviamente esta vez en medio de la pandemia.
El proyectista de la construcción del templo fue el padre Rufino Orecki (+), de nacionalidad polaca, quien había llegado al Paraguay en 1986 y trajo consigo la devoción a Jesús de la Divina Misericordia, que pronto prendió y se consolidó.
En 2002 el religioso ya tenía en mente el diseño de un santuario cuya forma arquitectónica estaba inspirada en el pasaje bíblico del libro del Éxodo, que dice: “Moisés tomó la carpa, la armó a cierta distancia afuera del campamento y la llamó la carpa del encuentro. Aquel que quería pedirle algo al Señor debía ir a la carpa del encuentro, fuera del campamento”.
Recién en 2008 se iniciaron las obras, siendo el padre Marcos Duda, polaco, párroco de la Divina Misericordia, el principal gestor y desarrollador de los planes de Orecki. El templo de marcado rasgo contemporáneo está a cargo de los frailes conventuales franciscanos. La devoción a Jesús de la Divina Misericordia llegó al país hace más de 25 años, explica el sacerdote.
“Detrás del santuario se mantiene la antigua capilla donde se celebraban las misas y que ahora quedó como centro de Adoración al Santísimo durante las 24 horas. La construcción de la iglesia fue posible gracias al aporte del pueblo devoto de la Divina Misericordia, por eso duró 12 años en concretarse el proyecto”, aclara el padre Marcos Duda.
Durante todo el tiempo de proyección y desarrollo edilicio se plantaron varios árboles de especies nativas en lugares estratégicos, de modo que cuando se iniciara la obra en sí, ninguno de ellos sea sacrificado. “Luchamos por preservar la naturaleza y aún queda pendiente equipar el predio con bancos, camineros, mesas, un bello jardín, iluminación y suministro de agua potable para el esparcimiento de los visitantes del lugar”, adelanta el párroco franciscano.
La atención de las personas que visitan el sitio sagrado se centra en dos características principales de la majestuosa obra. La primera, es en la forma circular del templo y en su colorido y alto techo. La segunda atracción es el gran retablo hecho por el artista Koki Ruiz, a base de artesanía aregüeña, piedras, madera, semillas y otros.
Dedicación y consagración
Una verdadera fiesta vivieron los devotos de Jesús Misericordioso, el 3 de octubre de 2020, día de la inauguración oficial del flamante Santuario en Areguá. La solemne misa fue oficiada por el Arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, con la presencia de cientos de feligreses, aunque respetando ya estrictamente las medidas sanitarias de prevención contra el covid-19.
Se procedió a la bendición y dedicación de todo el templo. Ante la atenta mirada de los celebrantes, entre cánticos y oraciones, el monseñor Valenzuela ungió con el Santo Crisma el altar y los doce pilares que sostienen toda la iglesia. Luego, se encendió el incienso y por último se vistió de blanco el altar que fue adornado con flores blancas y rojas, colores característicos de la sagrada imagen de la Divina Misericordia y finalmente fue iluminado con velas blancas.
Monseñor Valenzuela y el párroco Marcos Duda rubricaron sus firmas al final de la eucaristía en el acta de inauguración y descubrieron la placa ubicada hacia uno de los laterales en el exterior del santuario.
Retablo artesanal
El majestuoso retablo artesanal de 6,50 metros de alto y 7 metros de ancho está ubicado tras el altar principal. A la izquierda se contempla la imagen de Santa Faustina, en el centro está Jesús de la Divina Misericordia y a la derecha, la imagen de San Juan Pablo II. Esta obra de arte, que lleva el sello de Koki Ruiz, requirió aproximadamente dos meses.
Utilizaron pequeños cántaros, fruteros, jarrones y flores, todos de cerámica cocidos a alta temperatura y en pequeños hornos eléctricos, hechos por los miembros de la Asociación de Artesanos de Areguá. Además complementaron el retablo con semillas de coco y piedras. Tanto la mesa del altar como el ambón (base donde se leen las lecturas), son creaciones de piedra fabricados por talladores de San Ignacio, Misiones.
Koki Ruiz adelantó que se proyecta la construcción de otros seis retablos que rodeen las paredes del templo y que tendrán las mismas características del ya concluido. Estas capillas laterales serán en honor a la Beata María Felicia de Jesús Sacramentado Chiquitunga, a San Roque González de Santa Cruz, a los franciscanos, a San Juan Pablo II, al Divino Niño Jesús de Praga y a la Virgen de Guadalupe. Estos trabajos aún no se concretaron debido a las restricciones de la pandemia. El artista explicó que la idea es darle participación a la comunidad aregüeña en la preparación.
Custodio del santuario
El padre Marcos Duda (52), nacido en Polonia, es custodio del Santuario de la Divina Misericordia de Areguá. Pertenece a la Congregación de Franciscanos Menores Conventuales. De muy joven ingresó al seminario y luego fue enviado a Praga, capital de la República Checa, para misionar.
Permaneció allí hasta el 2005, año en que vino a Paraguay. Durante 5 años vivió en Asunción y luego, ya se instaló en la compañía Cocué Guazú de Areguá, donde con ayuda de los pobladores se levantó la primera capilla.
La misión de los franciscanos del lugar se fundamenta en principios que hasta hoy ponen en práctica. La primera se basa en impartir e impulsar la educación primaria, secundaria y hasta universitaria de los niños y jóvenes de la comunidad. También velan por la salud de las familias y brindan alimentación. Toda la ayuda es posible gracias a las donaciones y el aporte de padrinos.
El padre Duda invita a los jóvenes a formar parte del voluntariado de la Divina Misericordia, para ser portadores de valores que fortalezcan a las familias para que las mismas encuentren armonía espiritual en el templo y puedan ser actores de la sociedad.
Programa para hoy
Para celebrar la festividad de la Divina Misericordia, hoy se prevé la celebración de cuatro misas en los siguientes horarios: 05:00, 07:00, 15:00 y 18:00. La misa central de las 3 de la tarde será oficiada por el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela.
Aparte de las misas no se prevé ninguna otra actividad debido a la pandemia.
Las personas que desean asistir a las misas de este domingo no necesitan agendarse telefónicamente. Los organizadores solicitan que lleguen 15 minutos antes al templo para el registro informático previo.
ORÍGENES DE LA DEVOCIÓN
Hoy, la Iglesia católica celebra la Divina Misericordia. Pero ¿cuál es el origen de esta festividad? La Celebración de la Divina Misericordia es una devoción especial que se comenzó a esparcir por el mundo entero a partir del diario de una joven monja polaca, nacida en 1905, María Faustina (Elena) Kowalska, quien, en 1930, en obediencia a su director espiritual, el Rev. P. Miguel Popocko, escribió un diario, pues su misión era que todo el mundo conociera la misericordia de Dios. Su diario es un testimonio de una fe inquebrantable y de la confianza total a la infinita misericordia de Cristo y está contenido en seis cuadernos. Sor Faustina escribía como pensaba y hablaba; cada frase es una fuente de conocimiento divino. El 30 de abril del 2000, el Papa S. Juan-Pablo II canonizó a Sor Faustina, fallecida el 5 de octubre de 1938 –que él mismo había beatificado siete años antes–, el 18 de abril de 1993, y hacía público que, a partir de aquella fecha, en el II Domingo de Pascua se celebraría la fiesta de la “Divina Misericordia”. Su historia mística se inicia en 1925, cuando ingresa al Convento de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia donde tomó el nombre de Sor Faustina. Existe una relación intrínseca entre la misericordia de Dios y la Pascua de Cristo, por el significado mismo de la celebración. Se explica así la elección de esta fecha por el Papa Juan Pablo II para esta celebración ya muy arraigada entre los católicos.
