Diario de viajes cargado de historia

Corría el año 1995 cuando dos aventureros y grandes curiosos de la cultura y sus formas hicieron un largo recorrido hasta Chiquitos, Bolivia. Tuvieron que pasar más de dos décadas para que publicaran sus memorias en texto e imagen.

Libro Road to Chiquitos.
Libro Road to Chiquitos.Arcenio Acuña Rojas

The road to Chiquitos es un libro-diario que recopila imágenes tomadas durante los 12 días de viaje de Ysanne Gayet y su anónimo compañero de ruta. Las notas las escribió la artista y las fotos son de ambos autores. El texto, en partes en inglés, en partes en español, acompaña al lector con una riqueza infinita de vivencias. “Es que yo pienso en varios idiomas”, reconoce Ysanne y explica que estas decisiones correspondían a su estado de ánimo de aquellos momentos.

Algo de portugués, guaraní e inclusive ayoreo también hacen su aparición en el diario, en honor a preservar lo mejor posible la espontaneidad de las notas tomadas a mano por la autora.

Mapas del recorrido acompañan desde el primer capítulo de esta aventura que comenzó con el gran deseo de ver mucha vida natural en el pantanal brasileño de Mato Grosso, y terminó también ofreciendo una fascinación absoluta por las reducciones jesuíticas de Chiquitos, Bolivia.

La ruta explorada había sido planeada desde un comienzo como un circuito muy intenso, que no podía durar más de lo previsto por compromisos posteriores de la viajera. El interés de la autora por conocer la Chiquitanía boliviana había nacido tras haber leído mucho sobre el tema los domingos en el Diario ABC Color, en una serie de artículos de Jesús Ruiz Nestosa. Estos textos habían captado tanto la atención de Ysanne, que no quiso desaprovechar la oportunidad de indagar ella misma en la zona y hoy ofrece la experiencia a los lectores.

Rollos y rollos de película

De gran volumen y a todo color, el libro recoge datos insólitos y hasta el más pequeño detalle, ya sea en imagen o palabra, por lo que lo disfrutarán quienes busquen sumergirse en el relato, así como quienes se describan como amantes de la fotografía.

Los materiales de cada capítulo son vastos. “Saltamos de una reducción a otra, y fue increíble”, recuerda. Templos muy bien conservados y hermosamente decorados hacían su aparición repentina en cada lugar que describe con entusiasmo.

Estas edificaciones son totalmente distintas a las que tenemos en Paraguay del mismo periodo, señala y explica que ya desde los materiales utilizados hay diferencias, ya que aquí son de piedra, y las de allí mayoritariamente de adobe, así como las maderas utilizadas son otras. Las Ruinas Jesuíticas de aquí son hermosas y tienen su atractivo, dice, pero los templos de Chiquitos están intactos y muchos han sido finamente restaurados.

Fue el arquitecto suizo Hans Roth quien pasó gran parte de su vida a cargo de dichas restauraciones desde 1972, y gracias a él fueron encontradas importantes partituras de música barroca que luego se dieron a conocer a nivel mundial; entre ellas algunas piezas contenían música de Doménico Zipoli y otros.

Concepción, San Ignacio y San Javier son algunos de los sitios que visitaron y capturaron para más adelante. Las abundantes fotografías evidencian la arquitectura del lugar, su vegetación y la mirada de su gente.

Estas postales captan las cuantiosas formas decorativas en el exterior de los templos, exhaustivas muestras de objetos del interior como santos, inscripciones varias, símbolos en columnas y paredes, y mucho más.

El regreso a la Chiquitanía

Años después ambos autores volvieron a la Chiquitanía, pero esta ya había cambiado un poco, recuerda Ysanne y explica que esto se debe a que se había vuelto un circuito más turístico, sede del hoy famoso festival de música de Chiquitos, al que asisten en su mayoría visitantes extranjeros. A diferencia de esto, lo que ella y su compañero habían experimentado años atrás habían sido caminos más intransitables y más experiencias lugareñas.

En Concepción hasta hoy se siguen restaurando las partituras de la época de las reducciones jesuíticas que el arquitecto encontró en un baúl, relata.

“Tuvimos la suerte de escuchar unos coros maravillosos de jóvenes indígenas, superconmovedor, pero esto fue en el viaje posterior que hicimos, ya que en la primera vez no teníamos idea de la existencia de esto ni habíamos encontrado nada de literatura al respecto”, comenta. Y en parte, por esto mismo, se propuso publicar este libro con la mayor cantidad de información.

Relatos y fotografías del segundo viaje se adjuntan en la publicación del voluminoso material como un epílogo. En este explica y muestra todos los cambios que encontraron en el sitio: el asfaltado, el karaoke, exceso de decoraciones en las casas además de las iglesias, y otros detalles resaltantes. En esta sección también incluyó mucha información bilingüe, por lo que quienes no hablen inglés pueden obtener muchas de sus averiguaciones posteriores sobre la Chiquitanía también en castellano.

Toda una odisea

Las notas corresponden a todo el viaje. Recuerda que este no fue nada fácil, ya que las rutas eran un desastre, pasaron por lluvia, barro y calor en algunos puntos, y en otros una sequía terrible. “Nos quedamos trancados en unas dunas, a las 2 de la tarde, con un calor de más de 40 grados sin una sola sombra. Colgué mis ropas sucias por todas las ventanillas de la camioneta para protegerme del sol”, memora entre otras anécdotas que también se recogen en el libro.

Las descripciones de los hospedajes no faltan. “Bienvenido, estimado huésped, no queremos que se vaya pero... si debe hacerlo la hora de salida es a las 14:00″, reza una de las anotaciones de Ysanne, quien no ha dejado nada al descuido.

Se incluyen datos hasta de la comida que ordenaron en ciertos lugares –una buena guía de lo que se puede encontrar en dichos sitios– y curiosidades del lenguaje de la zona en cuestión.

Destaca sobre todo la amabilidad del pueblo boliviano, su gente. También fue extraordinario apreciar la belleza del Pantanal brasileño con su naturaleza en todo su esplendor y otros muchos aspectos relevantes de los que habla en detalle en su ameno diario de viaje. Esta es una expedición que se transita página a página con sonrisas, asombro y mucho aprendizaje.

Anécdota

“Una vez, cuando nos quedamos con la camioneta descompuesta no teníamos cuerda entonces tuvimos que conectar mi hamaca paraguaya al Range Rover y a un camión que nos llevó en remolque, ¡con mi hamaca!”.

Nacida en Ceylon

Ysanne Gayet nació en 1948 en Slave Island, Colombo, capital de la ex colonia británica de Ceylon (ahora Sri Lanka), se educó en Bélgica y Gran Bretaña. Migró al Paraguay en 1970 donde es reconocida en ámbitos como la pintura, fotografía, gestión cultural y muchos otros campos, siempre rondando el arte y la cultura.

Más info

Centro Cultural del Lago: Yegros 855, Areguá.

Facebook: Centro Cultural del Lago

Instagram: @centroculturaldellago

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