En este show la adrenalina es real, la emoción contagia y todo el público queda con la mirada fija en la pista, porque cada función es una explosión de aplausos.
El público vibra con cada salto, cada derrape y cada maniobra que parece desafiar las leyes de la física.
Detrás de esa experiencia inolvidable hay un engranaje humano perfectamente aceitado.
“Hay casi 30 personas involucradas entre pilotos, mecánicos y producción en general para que la adrenalina se haga realidad todos los días en la pista”, explica Eduardo de Goes, productor del Hot Wheels Epic Show.
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Nada queda librado al azar, especialmente cuando se trata de maniobras de alto riesgo frente a miles de espectadores.
“La preparación es un pilar fundamental de nuestra rutina”, afirma.
En lo físico, el equipo cuenta con un acompañamiento constante.
“En el aspecto físico, contamos con el apoyo de un fisioterapeuta que nos acompaña diariamente, asegurando que el cuerpo de los pilotos esté listo para el impacto y el esfuerzo que exigen las maniobras”, explica.

Y en lo mental, el ritual es tan importante como el entrenamiento.
“Mentalmente, realizamos una oración colectiva antes de cada show para alinear la energía del grupo y, luego, cada piloto sigue su propio ritual de concentración para entrar a la pista con enfoque total”, detalla.
Adrenalina a fondo
Instalado en el municipio de Penha, en el estado de Santa Catarina, Brasil, a unos 1.175 kilómetros de Asunción, el Beto Carrero World invita a vivir la magia que tiene en cada espacio, con sus atractivos juegos y espectáculos.
El Hot Wheels Epic Show es uno de ellos, donde los vehículos, protagonistas indiscutidos del espectáculo, son verdaderas joyas de ingeniería.
“Convertir autos de juguete en realidad exige mucha tecnología”, señala De Goes.
“Nuestros vehículos están preparados con lo mejor y más confiable de la industria automotriz. Es una combinación de ingeniería y mantenimiento preventivo constante”, afirma.
Es que cada detalle cuenta. “Cada pieza es seleccionada cuidadosamente por su durabilidad, garantizando que la ‘vida real’ de Hot Wheels sea tan impecable y potente como la imaginación de los niños que nos ven”, atribuye.

La precisión es fundamental cuando varios pilotos comparten la pista a centímetros de distancia.
Más de uno se sobresalta con algunas acrobacias. “La coordinación nace de meses de entrenamiento, en los que cada piloto aprende no solo su ruta, sino el tiempo exacto de su compañero de al lado”, explica el productor.
La tecnología también acompaña, porque los pilotos utilizan sistemas de comunicación por radio que mantienen a todos los pilotos y al equipo de apoyo en total sintonía.

Y si algo no sale como estaba previsto, la respuesta es inmediata.
“Si algo sale de lo planeado —lo cual es muy raro—, nuestro equipo de respaldo entra en acción de inmediato, garantizando que el espectáculo continúe siendo seguro y emocionante”, asegura.
Motores al límite y emoción total
No es raro que, al terminar el show, muchos chicos sueñen con ser pilotos.
Para ellos, el mensaje es claro. “El automovilismo es una mezcla de pasión y disciplina”, remarca De Goes.
“El secreto no es solo el coraje, sino el respeto por las reglas y la seguridad”, complementa.

Y aconseja a quienes quieran seguir una carrera ligada al automovilismo o a los deportes extremos que “busquen escuelas técnicas, entrenen únicamente en lugares adecuados y nunca renuncien al uso de equipos de protección”.
Porque esta carrera es progresiva. “Es un camino de ‘un paso a la vez’. Empiecen desde la base, aprendan la técnica y comprendan que el verdadero piloto es quien domina la máquina con seguridad, no solo con velocidad”, remata.

La evolución constante es parte del ADN del show. “La creación de una nueva maniobra es un proceso que combina ingeniería y experiencia práctica”, cuenta.
Todo empieza en el papel y en el suelo. “Antes de encender los motores, los pilotos dibujan la coreografía caminando por la pista, simulando las trayectorias y el tiempo de cada vehículo”.
Solo cuando todo está calculado al milímetro se pasa a la acción. “Solo avanzamos a pruebas reales con vehículos cuando la coreografía está milimétricamente ajustada en el suelo”, revela.

Y aunque se repita función tras función, hay momentos que siguen acelerando el pulso.
“Sin duda, el Drift sincronizado con los cinco autos”, confiesa. “Es un momento de tensión y precisión absoluta”.
La cercanía extrema no admite errores y eso se nota desde las gradas.
Por eso, incluso después de cientos de presentaciones, la emoción sigue intacta.
“La adrenalina de mantener ese alineamiento perfecto sigue siendo única”, afirma.

El Hot Wheels Epic Show es una de las grandes joyas de Beto Carrero World, un parque que no deja de renovarse para brindar lo mejor día día, con sus cientos de juegos y como este y los otros shows que entretienen y divierten de principio a fin.
En este espectáculo, cuando los motores se encienden y los autos vuelan por el aire, todo se resume a una sola sensación: adrenalina pura.
De esa que se aplaude de pie y se recuerda mucho después, porque vale la pena verlo y sentirlo.
Datos curiosos del Beto Carrero World
· Más de 2,5 millones de visitantes en 2025.
· Más de 100 atracciones.
· El parque cuenta con cinco espectáculos exclusivos: Hot Wheels Epic Show, No Ritmo de Trolls, Madagascar Circus Show, Sonho de Cowboy y Excalibur.

· El Hot Wheels Turbo Drive, inaugurado en octubre de 2025, es una atracción exclusiva del parque.
Las familias viven la emoción de conducir un coche Hot Wheels a tamaño real, recorriendo una pista llena de desafíos y sorpresas, con escenarios que incluyen tiburones, dinosaurios y dragones.
