En una noche donde la emoción flotaba en el aire, la Asociación Paraguaya de Fútbol y Puma presentaron la nueva piel de la Albirroja para el Mundial 2026.
No es solo un diseño. Es una declaración. Es el grito de un país que estuvo 16 años esperando este momento.
Porque esta vez no se trata solo de volver a competir. Se trata de recordar. De honrar. De volver al origen.
La camiseta nace de la tierra. Literalmente. De esa tierra roja que marcó los primeros pasos de una generación que hoy está lista para escribir su propia historia.

Jugadores que no regresan, sino que debutan. Que no recuerdan mundiales, sino los van a vivir por primera vez.
Y mientras ellos pisan el escenario más grande del fútbol, todo un país vuelve con ellos al grito unísono de la garra guaraní.
Ahí está la fuerza de este lanzamiento. En entender que antes de los estadios llenos, antes de los himnos y las luces, estuvo esa cancha de tierra donde todo empezó.
Y esa idea atraviesa cada hilo de esta nueva camiseta.

“Para nosotros representa un hito histórico en la empresa. Kemsa tiene 40 años produciendo. Es la Albirroja hecha en Paraguay por paraguayos. Creo que nos tiene que llenar de orgullo a todos”, declaró Andrés Kemper, fundador, CEO y director de Kemsa, representante de Puma en nuestro país.
No es una frase más. Es una definición de identidad
Esta nueva camiseta no solo representa a la Selección Paraguaya de Fútbol. Representa a una industria que se planta ante el mundo. A un país que produce, que compite y que exporta.
“Hace dos meses quitamos 40.000 unidades de exportación a todos los mercados: Estados Unidos, México, Argentina. Tenemos pedidos de Panamá, Costa Rica, Alemania. El Made in Paraguay va a estar al lado de todos los productos hechos en las mejores fábricas del mundo y no tenemos nada que envidiar”, destacó Kemper.

El mensaje es claro: Paraguay no solo vuelve al Mundial.
También entra en la conversación global desde otro lugar. Desde su capacidad, desde su industria, desde su orgullo.
Y en el corazón de todo, está la tierra roja que nos identifica.
Una decisión estética, pero sobre todo simbólica
“Es una camiseta novedosa, linda, pero sobre todo muestra algo nuestro: la tierra roja”, explicó Robert Harrison, presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), con una mirada que va más allá del diseño.
Ese detalle no es menor. Es identidad pura. “Es una reseña de lo que vivimos tierra adentro, de donde salen los grandes jugadores, la arena roja y dura”, detalló.
Ahí está la esencia. En esas canchas sin tribunas. En esos partidos donde no hay cámaras, pero donde sobra pasión.
En ese fútbol mbareté que se juega con el alma.

La nueva camiseta no mira al pasado con nostalgia. Lo transforma en presente. Lo convierte en piel. Y mientras el mundo se prepara para ver a Paraguay nuevamente en un Mundial de fútbol, hay algo que ya quedó claro en esta presentación: esta generación no solo va a competir.
Va a representar. Va a llevar consigo la historia de millones. Va a vestir la tierra, porque después de 16 años, Paraguay vuelve, pero esta vez, vuelve desde lo más profundo de su origen, arropado por la esperanza de los fanáticos del balonpié que seguirán cada partido con la ilusión de gritar los goles desde el alma, orgullosos de sus jugadores que van con la promesa de brillar y de escribir una historia que ya no será espera, sino gloria.

Será una historia que latirá en cada pecho, que rugirá en cada estadio y que le recordará al mundo entero que cuando Paraguay pisa fuerte, la tierra tiembla y el fútbol se vuelve eterno.
