Cómo un enfoque integral transforma el tratamiento

El Sanatorio Christian ha desarrollado un modelo basado en el trabajo multidisciplinario.
El Sanatorio Christian ha desarrollado un modelo basado en el trabajo multidisciplinario.

El Trastorno del Espectro Autista es una condición del neurodesarrollo que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida. Aunque durante años estuvo rodeado de mitos y desinformación, hoy el enfoque clínico y social ha evolucionado hacia una mirada más integral, centrada en mejorar la calidad de vida y promover la autonomía.

Así lo explica la Prof. Lic. María Sarabia, psicóloga clínica del Sanatorio Christian, quien destaca que comprender el autismo implica reconocer su diversidad.

“Se denomina ‘espectro’ porque no afecta a todas las personas de la misma manera: las manifestaciones y las necesidades de apoyo varían significativamente de un individuo a otro”, detalla.

Lejos de enfoques tradicionales, el tratamiento actual del TEA no busca “curar”, sino acompañar.

“Brindar herramientas que mejoren la calidad de vida y la autonomía de las personas”, indica.

En este sentido, el Sanatorio Christian ha desarrollado un modelo basado en el trabajo multidisciplinario, donde el diagnóstico no depende de una sola mirada.

“Nos enfocamos en una evaluación diagnóstica que no depende de un solo profesional, sino de un equipo que analiza diferentes áreas del desarrollo”, describe.

Psicología clínica, neurología, fonoaudiología y otras especialidades se integran en un proceso estructurado que permite comprender de manera más completa las necesidades de cada paciente.

Tratamientos personalizados para cada realidad

Una vez realizado el diagnóstico, el siguiente paso es la intervención terapéutica, que siempre es diseñada de forma individual.

“Posteriormente al diagnóstico, se desarrolla un plan de intervención terapéutica personalizado”, explica la profesional.

Entre los abordajes más utilizados se encuentran la terapia ocupacional con integración sensorial y la terapia cognitivo-conductual, herramientas que apuntan tanto al desarrollo de habilidades como al bienestar emocional.

Pero el trabajo no se limita al paciente. “Incluimos la psicoeducación para padres y un abordaje médico integral”, alude.

Un entorno adaptado también es parte del tratamiento

Uno de los avances más significativos en la atención del TEA es la adaptación de los espacios de salud a las necesidades sensoriales de los pacientes.

Por ello, la clínica impulsa el protocolo de “Sanatorio Amigable”, que introduce cambios concretos en la experiencia de atención.

“Contempla la implementación de salas de espera con baja estimulación sensorial y turnos prioritarios para evitar crisis por espera prolongada”, destaca.

Este tipo de iniciativas refleja un cambio de paradigma: no solo se adapta la persona al entorno, sino también el entorno a la persona.

Otro de los pilares fundamentales es la identificación precoz de señales de alerta, “ya que permite intervenciones tempranas que mejoran considerablemente el pronóstico”.

Los controles de rutina en atención primaria cumplen un rol decisivo, para iniciar el acompañamiento en etapas tempranas del desarrollo.

Más allá del ámbito clínico, uno de los grandes desafíos sigue siendo la concienciación social.