La canasta mecánica

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

SOLEDAD, DESOBEDIENCIA, HENRY THOREAU -- Tomar la decisión consciente de valorar el tiempo a solas, practicar la selectividad en las relaciones y cultivar un profundo sentido de la propia consciencia, puede llevar a una vida de plenitud excepcional.

A lo largo de la historia, muchos pensadores y escritores han elegido la soledad no como un castigo, sino como una herramienta esencial para la reflexión, la creatividad y la lucidez, permitiéndoles escapar del ruido superficial y conectar con su mundo interior.

Arthur Schopenhauer, consideraba la soledad como el destino de las grandes almas y el precio necesario para ver el mundo con claridad, lejos de la trivialidad.

Uno de mis intelectuales favoritos es Henry David Thoreau, conocido por su aislamiento voluntario en una cabaña cerca del lago Walden, hizo de la soledad una herramienta liberadora, necesaria para encontrar la paz interior y la conexión con el universo.

Es autor de un libro que considero de lectura obligatoria: La Desobediencia Civil. En esta obra, Thoreau proclama el derecho a la resistencia, a la protesta colectiva, moralmente fundamentada, pública, ilegal, consciente y pacífica que, violando normas jurídicas concretas, busca producir un cambio parcial en las leyes, en las políticas, en las reglas impuestas por un gobierno para dirigir la conducta y los lineamientos.

Thoreau argumentó que los individuos deben priorizar la rectitud moral sobre la obediencia ciega a las leyes.

La desobediencia civil constituye un resorte fundamental del dispositivo simbólico de las democracias. La desobediencia civil activa dos de los principios legitimadores del orden democrático: la soberanía popular y el reconocimiento mutuo del derecho a tener derechos. Se considera una forma legítima de lucha y un mecanismo de corrección en sociedades maduras cuando las instituciones fallan.

La justificación de la desobediencia civil sigue siendo objeto de debate: algunos académicos argumentan que nunca está justificada en una democracia constitucional, mientras que otros sostienen que es necesaria para desafiar las leyes que perpetúan las injusticias sistémicas. Los ejemplos contemporáneos de desobediencia civil reflejan problemas sociales actuales, lo que demuestra su relevancia perdurable en la defensa del cambio.

La desobediencia civil contemporánea implica la ruptura pacífica y consciente de leyes injustas para forzar cambios políticos o sociales, destacando acciones como la negativa de Muhammad Ali a alistarse en el ejército, su oposición a la guerra contra Vietnam y al racismo le convirtieron en un icono del movimiento por los derechos civiles. Las huelgas climáticas de Greta Thunberg, el movimiento Occupy Wall Street contra la desigualdad económica.

Cuenta la leyenda que, cuando Thoreau estaba en su lecho de muerte, su familia mandó llamar a un pastor. El pastor le preguntó: “Henry, ¿has hecho las paces con Dios?”. Thoreau respondió: “No sabía que habíamos discutido”.

La desobediencia civil puede permitirse el humor y la soledad como rebelión, un concepto reflejado en la no violencia y en la fidelidad a la propia conciencia.

Al igual que la desobediencia civil busca romper con la obediencia pasiva, la soledad permite a la persona desconectarse de la actividad colectiva impuesta, manteniendo la dignidad humana.

carlafabri@abc.com.py