Tejidos, texturas y patrones, a cuál más original, mostraron las tendencias de la moda de gran gala, aunque el toque disruptivo estuvo presente en trajes sastreros o en la ampulosidad de tejidos de estructura imposible. Ya sea como pieza principal o como accesorio importante del look, el blanco inmaculado marcó presencia en esta cita con el séptimo arte y por supuesto con la moda.









