La canasta mecánica

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

CAÍ EN LA TRAMPA-- En su libro Homo Deus, el escritor historiador Yuval Noah Harari dice que el mundo está cambiando más deprisa que nunca, y que nos vemos inundados por inmensas cantidades de datos, de ideas, de promesas y de amenazas, imposibles de asimilar.

Afirma que los humanos cedemos nuestra autoridad al libre mercado, al conocimiento masivo y a algoritmos externos, debido en parte a que no podemos absorber el diluvio de datos. Si en el pasado, la censura funcionó al bloquear el flujo de la información, en el siglo XXI, la censura funciona abrumándonos con información irrelevante. Harari señala que la gente, simplemente, no sabe a qué prestar atención, y a menudo pasa el tiempo investigando y debatiendo asuntos secundarios. En tiempos antiguos, tener poder significaba tener acceso a datos. Hoy, tiene poder quien sabe qué datos obviar.

Para peor y para generar mayor confusión, la catarata de información que nos avasalla desde Internet, las redes y los medios de comunicación, no solo es irrelevante, sino que en muchos casos también es falsa. Traigo como ejemplo una noticia mentirosa que surgió esta semana en un posteo en X, atribuyendo al Papa León XIV una crítica pública a Jeff Bezos. Supuestamente el Papa dijo; “Esto no es liderazgo Jeff. No se puede afirmar que se apoya a la humanidad mientras se da poder a voces que se benefician del miedo, el odio y la división”, se supone que cuestionando las alianzas políticas del empresario que estarían profundizando la división en Estados Unidos. La noticia fake obtuvo 4 mil me gusta y dos mil reposts, incluidos el mío y el de Gustavo Petro que al parecer lo borró.

Estaba apurada cuando hice el repost, pero algo me hizo ruido y empecé a investigar. Así me di cuenta que había caído en la trampa deliberada del engaño, de la falsa noticia. Cómo me piché.

Suelo chequear la veracidad de una noticia. Evito compartir el contenido de inmediato y aplico una serie de pasos rápidos de verificación. Los títulos exagerados buscan llamar la atención o causar enojo. Lo acertado es buscar la fuente original y la autoría. Investigar quién firma el artículo, si es un periodista real o un experto en el tema. Desconfiar si la noticia es anónima. Conviene verificar si otros medios de comunicación serios y confiables están reportando la misma información.

También hay que tener cuidado con las imágenes y videos. Las fotos pueden estar editadas o ser reales pero de otro evento. Existen organizaciones especializadas en detectar noticias falsas (bulos) y desinformación. Buscar la noticia en plataformas como Maldita.es, Newtral o Chequeado. Sospechar de las cadenas y mensajes virales en WhatsApp o redes sociales sin enlaces oficiales o fuentes citadas.

Hace un tiempo que me invade un saludable hartazgo de las redes. Pienso que me voy a tomar unas vacaciones de ellas o las voy a abandonar. Definitivamente.

carlafabri@abc.com.py