La canasta mecánica

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

¿CONFIANZA? – En mi casa se repetía un viejo refrán que decía: la confianza mata al hombre, y mi papá le agregaba, pero la desconfianza no lo deja vivir.

Estudios afirman que tres de cada cuatro ciudadanos de América Latina tienen poca o nula confianza en sus gobiernos. Y alrededor de un 80% cree que la corrupción está generalizada en las instituciones públicas. La desconfianza ciudadana crece y está llevando a una desconexión entre sociedad e instituciones públicas, poniendo en riesgo la cohesión social y debilitando el contrato social.

La confianza es el eje del progreso de la humanidad: es la base sobre la cual evolucionamos porque genera un juicio de posibilidad y esperanza. Cuando hay confianza la comunicación es instantánea, efectiva, sinérgica, promueve la cooperación y la retroalimentación. Si esto no se da, la comunicación se hace difícil, incómoda y defensiva, lo que dificulta conseguir los objetivos propuestos.

En los países donde la ciudadanía posee una base de confianza y solidaridad es donde se cumplen con mayor responsabilidad las medidas propuestas por las autoridades. ¿Cómo se manifiesta la confianza en nuestro paía? Es la buena persona quien está en disposición de afrontar un riesgo trascendente como implica confiar.

Lo que significa que hay valentía y eso constituye la virtud, el justo medio, respecto a aquello que suscita confianza o temor. ¿A quién votar?

La confianza es la voluntad de prestarse a ser vulnerable a las acciones de otra gente, cuando consideramos que esa otra gente tiene buenas intenciones y que se comportará de la manera adecuada. Así, la confianza social e institucional hace referencia a la confianza en otras personas de la sociedad, creando vínculos interpersonales que son la base de las relaciones dentro de una comunidad. No es solo una expectativa ciega, sino un entusiasmo orientador y ese pegamento invisible que sostiene la sociabilidad, el aprendizaje y toda acción humana para generar acción.

Cuando es necesario decidir, la ciudadanía elige la confianza y el respeto por el otro, si se enfoca en destacar a las personas como protagonistas de acciones cotidianas, no como héroes de su comunidad, sino como parte de una ciudadanía que confía y genera confianza, cumple normas y acuerdos, y encuentra nuevas formas de construir convivencia.

La confianza supone una suspensión, al menos temporal, de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro, cree en la transparencia de su comportamiento y de sus palabras. Con facilidad, aprecien las capacidades y experiencias de los demás, ofrezcan y acepten disculpas que generen un buen ambiente y eviten las luchas de poder. Para construir confianza se necesita establecer posiciones claras, ser coherentes y firmes con las creencias, los principios y los valores.

carlafabri@abc.com.py