El legado de los piseros y baldoseros

Fotografía de Rodrigo Duarte Ayala. Violín en el piso.
Fotografía de Rodrigo Duarte Ayala. Violín en el piso.

¿Alguna vez se ha detenido a mirar los detalles de algunos pisos en edificios patrimoniales o caserones históricos de Asunción? Esas exquisitas baldosas con figuras tan elegantes que se abren a los pasos tienen su historia. El Ateneo Paraguayo celebra sus 143 años con la muestra Mosaicos de la memoria rescatando precisamente ese legado que conserva en sus habitaciones.

En cada rincón del Ateneo Paraguayo, antigua casa Vierci Machaín, las pisadas se mueven sobre cuadrículas coloridas, con trazos geométricas, de líneas simples o bien cargadas y que ahora se reproducen en una exposición conmemorativa.

Manuel Martínez Domínguez se refiere a la muestra como un ejercicio de construcción simbólica en torno a la memoria del Ateneo y, por ende, del patrimonio arquitectónico, artístico y cultural de Asunción.

Gloria Valle. Autorretrato.
Gloria Valle. Autorretrato.

Cuenta el director general del Ateneo Paraguay que “la producción de pisos calcáreos con diseños de inspiración clásica se consolidó en el Paraguay tras la Guerra contra la Triple Alianza, gracias al influjo de inmigrantes europeos dedicados al artesanato que venían a establecerse en nuestro país vía Buenos Aires. En ese marco, hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, surgieron en Asunción reconocidos maestros piseros y baldoseros, como Klein, Ballario y Pozzi, cuya labor completaban la de frentistas, molduristas y embellishers, como Renna, Recalde y otros. Estas prácticas arquitectónicas respondieron a la demanda de una nueva burguesía política, económica y cultural en expansión, que se autopercibía moderna, progresista y, según donde se la ubique políticamente, con la misión de construir o reconstruir el nuevo Paraguay.

Retrato de Narciso R. Colmán (h), presidente honorario del Ateneo Paraguayo, recientemente fallecido.
Retrato de Narciso R. Colmán (h), presidente honorario del Ateneo Paraguayo, recientemente fallecido.

Este sector –sigue explicando Manuel Martínez Domínguez–, portador del ideario liberal que se impone al Paraguay después de 1870, instauró nuevas formas de concebir y habitar los espacios domésticos y públicos. “A este gusto responden, por ejemplo, los pisos de la casa de los Vierci Machaín, construcción de líneas neoclásicas edificada en 1906, sede del Ateneo desde 1960, y los de la contigua casa Trasfí, de líneas modernistas, adquirida en 2007 para ampliar la sede, donde se asienta su archivo y biblioteca”.

De la antigüedad a la Asunción colonial

Manuel Martínez Domínguez rescata que “las baldosas surgen como solución práctica en Mesopotamia, evolucionan hacia un elemento decorativo y simbólico en Egipto, Grecia, Roma y el mundo islámico hasta, finalmente, convertirse en un material industrial y cotidiano en la modernidad. Esta solución práctica se combina con acciones que se circunscriben al campo de lo simbólico, pues el piso, al igual que la alfombra de las tribus árabes del desierto, constituye una barrera entre la tierra y quien la pisa.

Un detalle de los pisos de antaño. Fotografía de Rodrigo Duarte.
Un detalle de los pisos de antaño. Fotografía de Rodrigo Duarte.

De este modo, la acción de revestir el suelo constituye una operatoria que media entre lo natural y lo cultural, entre lo telúrico y lo construido. Su historia refleja la interacción entre aspectos simbólicos, funcionalidad, estética y tecnología en la arquitectura universal”.

Rodrigo Duarte, uno de los expositores de Mosaicos de la Memoria en el Ateneo Paraguayo.
Rodrigo Duarte, uno de los expositores de Mosaicos de la Memoria en el Ateneo Paraguayo.

¿Qué pasó con los pisos en estos lares? “En la Asunción virreinal, e incluso durante los ambiciosos programas arquitectónicos impulsados por los gobiernos de los López, tanto las casas como los edificios públicos se caracterizaban por la sencillez de sus pisos, realizados con ladrillos comunes. En 1863, durante su visita diplomática, el barón Homem de Mello lo señala con precisión al referirse a la residencia presidencial de Carlos Antonio López: Todas las habitaciones de esta casa están ladrilladas de ladrillos simples; y lo mismo se da en todos los edificios públicos o particulares de Asunción, tanto en la planta baja como en la superior, señala Martínez Domínguez.

Mosaicos de la memoria

Precisamente el rescate de ese detalle no menor de las construcciones patrimoniales ha inspirado la muestra plástica Mosaicos de la memoria, que se concibe como un ejercicio de construcción simbólica en torno a la historia del Ateneo Paraguayo, institución que ha sido testigo y protagonista de los procesos culturales del país durante más de un siglo, y representa, de alguna manera, aquel ideario liberal al que nos hemos referido más arriba.

La Biblioteca del Ateneo, fotografía de Maximiliano Martínez, otro de los expositores.
La Biblioteca del Ateneo, fotografía de Maximiliano Martínez, otro de los expositores.

La exposición incluye pintura, fotografía, diseño, artes gráficas y artes aplicadas, inspiradas en los pisos históricos del edificio del Ateneo Paraguayo. Todas estas expresiones se reúnen en obras de Gloria Valle, Marta Noemí Ortiz, Kike Olmedo, Rodrigo Duarte Ayala, Maximiliano Martínez, Carlos Salcedo Centurión y Chebo González, así como los pisos y matrices originales, visibilizando la obra de piseros y baldoseros del siglo XX: Klein, Ballario, Pozzi, entre otros.

La muestra Mosaicos de la memoria se inscribe en esa tradición cultural y patrimonial, ofreciendo al público una experiencia estética que señala fragmentos del pasado para intentar la construcción de pisos que permitan habitar y comprender el presente.

Ensamble es el título de esta fotografía de Rodrigo Duarte.
Ensamble es el título de esta fotografía de Rodrigo Duarte.

“La memoria no se presenta como un archivo o registro estático, sino como un tejido dinámico de fragmentos, huellas, uniones (y también desuniones) así como de recuerdos y evocaciones que, al reunirse, configuran una suerte de mosaico”, explica Manuel Martínez.

Biblioteca, por Carlos Salcedo Centurión, expositor.
Biblioteca, por Carlos Salcedo Centurión, expositor.

“En este caso, los pisos del Ateneo, en tanto metáfora, permiten comprender la memoria institucional en su carácter fragmentario, distinto y plural, pero paradójicamente unitario. Cada objeto expuesto, ya sea este una fotografía, una pintura, pisos sueltos, revistas o diseños, es un vestigio que, al ser dispuesto en relación, revela una imagen más amplia y compleja. La memoria, entonces, no es la suma mecánica de recuerdos, sino la composición de sentidos que se rearman y se reactualizan en el presente”.

Pintura de Chebo González, expositor.
Pintura de Chebo González, expositor.

Culta y centenaria institución

Fundado el 28 de julio de 1883, el Ateneo Paraguayo ha sido testigo y protagonista de los procesos culturales del país durante más de ciento cuarenta años. Por sus aulas han pasado brillantes figuras como Pablo Alborno, Juan Samudio, Jaime Bestard, Modesto Delgado Rodas, Edith Jiménez, Ofelia Echagüe, Olga Blinder, Mario Prono, María Elena Sachero, Agustín Pío Barrios “Mangoré”, José Asunción Flores, Nelly Jiménez, Diego Sánchez Haase, Cristina Vera Díaz, entre muchos jóvenes que hoy se destacan en diversos ámbitos de la cultura, las artes y las ciencias.

El salón Samudio, fotografía de Kike Olmedo, expositor.
El salón Samudio, fotografía de Kike Olmedo, expositor.

Como centro pedagógico musical, sus métodos y programas de estudios marcan pautas en conservatorios, institutos superiores y universidades de nuestro medio, desde la fundación de su Sección de Música, a fines del siglo XIX, cuando resurge bajo el nombre de Instituto Paraguayo, hasta nuestros días. Actualmente, el Ateneo Paraguayo está presidido por el Prof. Álvaro Morel Aquino, pedagogo musical que implementó el método Suzuki en el Paraguay en 2005.

MÁS INFO

El Ateneo Paraguayo celebra 143 años de fundación con la muestra plástica Mosaicos de la memoria, que se habilitará el martes 28 de julio, a las 20:00, en su sede ubicada en Nuestra Señora de la Asunción 820. Acceso libre y gratuito.

pgomez@abc.com.py