Las nuevas generaciones prefieren criar mascotas en lugar de tener hijos debido a factores económicos, flexibilidad de tiempo y nuevas prioridades de desarrollo personal. Este cambio refleja una transformación cultural profunda en la forma de entender la familia.
Mantener una mascota es más económico que criar, educar y mantener a un hijo. Los animales de compañía permiten una mayor libertad de movimiento y menor carga de cuidado permanente en comparación con un bebé.
La gente joven prefiere enfocar su tiempo y recursos en crecer a nivel profesional, viajar o lograr estabilidad antes de un compromiso a largo plazo.
Los perrhijos y gathijos satisfacen la necesidad de compañía y ofrecen afecto incondicional sin la complejidad de los vínculos familiares tradicionales. Además, la pérdida de una mascota es dolorosa, pero la pérdida de un hijo es insuperable. Así es como se está dando este nuevo fenómeno de pet parents.
Este cambio refleja una transformación cultural: las mascotas ya no son solo animales de compañía, sino parte central del núcleo familiar. Y aunque no usen pañales ni vayan a la universidad, los perritos y gatitos están ocupando un lugar cada vez más protagónico en las vidas y corazones de sus humanos.
Ya se escuchan voces desesperadas (para nada dispuestas a aceptar los cambios) augurando la extinción de la especie humana. La caída de nacimientos responde a problemas económicos, falta de vivienda y cambios culturales, no solo a las mascotas. Tener una mascota en vez de hijos es una decisión individual, no una amenaza biológica para la supervivencia de la especie. Aunque muchas personas llamen hijos a sus animales, la mayoría tiene bien claro la diferencia social y biológica entre ambos.
El verdadero reto global se relaciona con la sostenibilidad de los recursos del planeta frente al volumen demográfico existente.
Criar mascotas genera múltiples beneficios si no se cruza la línea de humanización excesiva. La presencia de mascotas reduce el estrés, disminuye el cortisol y aumenta la producción de oxitocina. Da un sentido de propósito diario, además de compañía y apoyo emocional. También funciona para romper el hielo cuando se trata de conectar con otras personas en la calle, en los parques y en redes sociales.
Estudiosos del tema sugieren no disfrazarlos, vestirlos, pintarlos o privarlos de interactuar con su entorno, esto puede generar alto nivel de estrés y frustración en las mascotas.
Los gatos son libres, independientes, misteriosos. Borges decía que uno siente que el gato es una divinidad. Percibía su presencia con respeto, como si se tratara de un dios protector . Para Aldous Huxley, todos los seres humanos son dioses para su perro, por eso hay personas que aman más a su perro que a la gente.
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