Oler alcanfor, madreselva, las galletitas de la infancia o el perfume de una persona querida genera una sensación instantánea de cercanía y nostalgia.
Se comenta que Cleopatra convertía a los perfumes en una poderosa herramienta de seducción, estatus y estrategia política. Sus preferidos contenían mirra, canela, cardamomo y flores como la henna y el lirio. Se cree que Cleopatra tenía su propio taller de perfumería personal para elaborar sus fórmulas únicas.
Los sumerios usaban aceites y plantas para rituales. En Mesopotamia se registró el nombre de la primera perfumista: Tapputi-Belatekallim (1.200 a.C.). Los egipcios perfeccionaron la técnica con ungüentos, incienso y procesos de embalsamamiento.
Grecia y Roma heredaron de los egipcios el gusto por los aromas. Los griegos elaboraron las primeras esencias líquidas y los romanos popularizaron su uso masivo en baños y el cuidado personal.
Donde más popular se volvió perfumarse fue en la antigua Roma, donde tanto varones como mujeres recurrían a las más diversas fragancias exóticas. Eran perfumes líquidos, sólidos, geles y ungüentos que se creaban en un proceso de maceración con flores, hierbas, aceite o grasas.
Popea Sabina, emperatriz esposa de Nerón, es la romana más famosa por sus excesivos rituales aromáticos
Los perfumes se frotaban o se vertían sobre el cuerpo y también se utilizaban contra diferentes dolencias, como la fiebre y otras indisposiciones. Durante la Edad Media, los árabes perfeccionaron el alambique y la técnica de la destilación del alcohol, facilitando la creación de perfumes más duraderos.
En el Renacimiento, Italia se convirtió en el centro europeo de la perfumería. Catalina de Médicis llevó esta tradición a la corte francesa, donde, se comenta, que el perfume comenzó a usarse para ocultar la falta de higiene.
En el siglo XVIII nació el agua de colonia, en la ciudad alemana de Colonia, mientras que Versalles se consolidaba como la corte de los aromas.
Ya estamos en primavera, sin olvidar jazmines y azahares, intento componer un pequeño jardín aromático y no consigo la planta de la resedá. Tampoco encuentro la pogostemon cablin, conocida comúnmente como pachulí. A ver si alguien me ayuda. La esencia obtenida de pachulí es fuerte e intensa. Se la ha usado durante cientos de años en perfumes, como relajante y nuestras abuelas aromaban sus sábanas blancas e impecables con las hojas de pachulí.
La resedá odorata, ya componía los perfumes de la antigua Roma, cuya madre, si así podríamos llamarla, es la Reseda minoica. Otra planta que sugiero por sus hojas hermosas y sus flores de aroma delicioso es la planta de la felicidad, también conocida como palo de agua, cuyo nombre científico es dracaena fragans, de fácil mantenimiento. Además, en el contexto de la botánica y el esoterismo se la asocia a la prosperidad, la serenidad y la purificación ambiental.
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