Guetté propone dar reconocimiento legal a las relaciones de amistad, argumentando que las leyes actuales y los beneficios socio-fiscales están pensados exclusivamente para la familia tradicional y las parejas. Según la diputada, el marco jurídico debería adaptarse a las nuevas realidades, como el aumento de los hogares monoparentales o el aislamiento social.
Las medidas principales de su propuesta incluyen un pacto formal entre dos personas adultas amigas, independiente del matrimonio. La creación de un permiso para cuidar a un amigo enfermo similar al rol de cuidador familiar, incluso una unión civil entre amigos, amigas, con derechos y obligaciones. Vale reflexionar sobre el peso que le damos a cada vínculo, el espacio que hoy le damos a la amistad en nuestra vida. Pensar con tiempo para madurar y considerar el planteo sin la urgencia de decidir. La propuesta de Guetté cuenta con el apoyo de movimientos progresistas, feministas y la comunidad LGTBIQA+ que la defienden bajo la premisa de que los amigos constituyen una “familia elegida” indispensable en tiempos de movilidad geográfica y soledad urbana. Por otra parte, sectores de la derecha y críticos conservadores consideran absurdo estatizar, codificar o burocratizar una de las pocas relaciones humanas que históricamente ha permanecido libre, altruista y ajena al control estatal.
La idea es relevante aunque los contornos son inciertos y es enorme la diversidad amistosa. Sobre el punto, convengamos que la amistad entre amigas tiene sus propios códigos. Vanessa Jimenez, considera que las reglas de una amistad saludable entre mujeres son las siguientes:
No persigas a quienes una y otra vez deciden dejarte fuera. La amistad no debería sentirse como una lucha constante por conseguir una invitación.
Presta mucha atención a cómo te sientes después de pasar tiempo con ellas. Las amistades adecuadas no te dejarán cuestionando tu propio valor.
Una amiga que se ría cuando te pasa algo vergonzoso, comparta con otros tus secretos o disfrute de tu dolor no está solo bromeando, presta atención a los patrones de comportamiento, sin excusas.
No tienes que convertirte en otra persona para ser aceptada, quienes te aprecian de verdad y vale la pena tener en tu vida, no te pedirán que te rebajes o que actúes para complacer a los demás, ni que te traiciones a ti misma, solo para encajar.
Nunca temas dejar atrás una amistad cuando ya no encaja en tu vida. No todas las amistades están destinadas a durar para toda la vida. A veces dejar ir es la forma de hacer espacio para personas nuevas, mejores.
No necesitas tener cien amigas, necesita unas pocas personas que te hagan sentir segura, valorada, libre de expresarte y ser vos misma. Y, hasta que las encuentres, nunca sacrifiques tu propio valor solo por evitar estar sola.
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