El Ejército paraguayo nació con la Independencia nacional el 15 de mayo de 1811. Sus orígenes se remontan a sus pares del ejército que España mantuvo “en esta región de América para organizar y sostener el territorio conquistado”. El Gral. Div. Guzmán Francisco Espínola cuenta desde las oficinas del Ejército paraguayo —predio de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército “Mariscal José Félix Estigarribia”— que la primera misión guerrera que le cupo cumplir al Ejército nacional fue la recuperación del Fuerte Borbón (Olimpo) en setiembre de 1812, que había sido ocupado por los portugueses.
Haciendo un recuento histórico, dice que, en 1815, el cónsul Dr. Gaspar Rodríguez de Francia dictó el Reglamento Provisorio de Organización de Cuadros del Ejército Nacional. Aumentó las filas hasta alcanzar el número de 5000 hombres de tropa de línea (activo) y cerca de 20.000 de milicia (reserva).
Más tarde, con el objetivo de salvaguardar los legítimos intereses nacionales, el entonces presidente Carlos Antonio López dictó, el 26 de agosto de 1845, una ley por la cual se reorganizó el Ejército nacional y pasó a sustituir a la milicia de la época colonial, prestando servicio durante la época de Francia, por la Guardia Nacional, dando también una nueva organización al ejército de línea.
Guzmán refiere que en 1845 se creó el Ministerio de Guerra y Marina, como órgano superior del Ejército, siendo designado en dicho cargo el brigadier Francisco Solano López, quien al mismo tiempo era general en jefe del Ejército nacional. Y fue precisamente López quien en 1864 organizó el campamento Cerro León, intensificándose de esta manera la instrucción militar de los ciudadanos.
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El país contaba entonces con 7000 hombres en las fuerzas, incluyendo a la Marina; siete batallones de Infantería, cinco regimientos de Caballería, dos regimientos de Artillería de campaña y un batallón de Artillería de sitio.
Puertas abiertas
Esta institución estuvo sujeta a distintas reestructuraciones organizativas. Así, en la actualidad, abre sus puertas a la ciudadanía y brinda ayuda. El coronel Cayo Arréllaga, director de Comunicación Social de la Fuerzas Militares, señala que, desde el pasado mes de mayo, el Ejército recibió a damnificados en varias unidades del país. “Les brindamos asistencia y les ubicamos en refugios temporales preparados por personal militar en los albergues que proporcionan las divisiones y regimientos, como por ejemplo 3.ª División de Infantería, 4.ª División de Infantería, Regimiento de Caballería n.º 2 y 1.ª División de Infantería”, explica Arréllaga.
Destaca la labor del personal de la 1.ª División de Infantería, con asiento en el barrio Tacumbú de Asunción, unidad que alberga a 1300 familias actualmente. “La 1.ª División de Infantería instaló dos carpas en la zona de refugio, previendo algún inconveniente que pueda surgir”.
Otra forma de apertura es el Centro de Rehabilitación Equinoterapéutico de las Fuerzas Armadas que funciona en el Ejército. El coronel Arréllaga invita a los padres de niños y adolescentes con problemas de discapacidad para que acudan a este centro. Esto se da en el marco de los delineamientos de fortalecimiento de la unión cívico-militar, que abre las puertas de las instalaciones militares a la comunidad.
Dentro de las reestructuraciones también se da el ingreso de las mujeres a las filas militares. En el 2006 egresó la primera promoción de oficiales de la Academia Militar “Mariscal Francisco Solano López”, primera institución castrense del país. A la fecha, suman 120 las mujeres oficiales egresadas de dicha academia. “Antes ya prestaban servicios, aunque no eran de carrera. Contábamos con abogadas, odontólogas, entre otras profesionales. Contar con las mujeres resulta un desafío interesante; estamos a la altura de otros ejércitos y visibilizamos aun más la figura femenina. Ellas demuestran su destreza y pericia en todos los campos que les toca actuar. Solamente dos armas de combate no admiten mujeres: Caballería e Infantería, porque son combatientes”, explica Arréllaga.
Además, uno de los grandes logros ha sido el formar parte de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas, a través de Cecopaz (Centro de Entrenamiento Conjunto de Operaciones de Paz de Paraguay) que tiene efectivos y logística paraguayos en lugares como Haití, Costa de Marfil, Sahara Occidental, Congo, entre otros.
Museo y cifras
Durante la visita al asiento del Ejército paraguayo tanto el Gral. Guzmán Francisco Espínola como el Cnel. Cayo Arréllaga, acompañados del Tte. Cnel. DCEM-Instructor Roque Colmán, el Cnel. DEM Gustavo Meaurio y el Tte. Cnel. DCEM César Caballero mostraron el predio, además del museo que alberga la historia del Ejército, con las armas utilizadas durante la Guerra del Chaco, fotografías, vehículos y otros objetos significativos.
En este punto de contiendas, recuerdan que al comienzo de la Guerra de la Triple Alianza, nuestro país disponía de una fuerza efectiva de 38.137 hombres, de los cuales solo 436 eran oficiales, totalizando unos 37 batallones de Infantería, 29 regimientos de Caballería, dos regimientos de Artillería de campaña y un batallón de Artillería de sitio. “De la época de los López, la que enfrentó a la Triple Alianza, se puede resumir que el Paraguay contaba con un ejército numeroso, pero sin jefes ni oficiales en número adecuado. Buena parte de la tropa tenía mínima instrucción, armamento anticuado, sin escuadra de guerra, con un solo buque armado y ningún acorazado, con artillería inadecuada y atrasada”.
Con una desigualdad abismal en relación a los tres países coaligados con modernos ejércitos, se llegó a Cerro Corá. Luego, finalizada la revolución de 1904, nuevamente se borraron los vestigios del Ejército. A partir de 1905 hasta 1920, aproximadamente, se tomaron la mayor cantidad de medidas para reformar y mejorar la estructura y organización. Pero el Ejército nacional alcanzó su máxima expresión, en cuanto a organización material y orgánica, durante la contienda del 32 al 35: la Guerra del Chaco. Esto permitió la realización de la gran hazaña del Chaco, donde llegó a convertirse en una aguerrida fuerza que destiló victoria hasta las cercanías del Aguaragüe y el histórico río Parapití.
Estructura y organización
Son muchas las reorganizaciones formadas dentro del Ejercito, hasta llegar a la ley n.º 74 y el boletín n.º 9 del Comando en Jefe del 7 de abril de 1992, por los cuales el Ejército paraguayo actualmente está conformado de la siguiente manera: Cuartel General, Comando de los Cuerpos de Ejército, Comando de Institutos Militares de Enseñanza del Ejército, Comando de Artillería del Ejército, Comando de Ingeniería del Ejército, Comando de Comunicaciones del Ejército, Comando de Apoyo Administrativo del Ejército, Tropas Especiales del Ejército, siendo el actual comandante, el Gral. de Ejército Luis Gonzaga Garcete Espínola.
Sus cimientos se basan en el legado de las virtudes militares y morales del mariscal Francisco Solano López, “manifestado en palabras y plasmado en hechos”, a decir del coronel Arréllaga. Es por eso que las celebraciones de aniversario coinciden con su natalicio.
Actividades
En la fecha fijada en el calendario militar para la conmemoración del Día del Ejército Paraguayo, las actividades no faltan. Comienzan mañana, lunes 21, a las 09:00, con la competencia de tiro de pistola y fúsil en el asiento de la 1.ª División de Infantería. El martes, solemne ceremonia eucarística en la parroquia castrense San Jorge del Comando del Ejército. El miércoles, a las 09:00, es la ceremonia central castrense en el mástil del campo de honor del Ejército, con imposición de la medalla de honor, seguida de una demostración de salto libre de paracaidistas. Luego, a las 15:00, habrá una competencia de equitación en el campo de formación Héroes del Chaco, abierto a todo público. El jueves, a las 09:00, concierto de la banda del Ejército en la Plaza de los Héroes, mientras que el viernes 25 de julio, competencia deportiva con los componentes de las fuerzas singulares y Comando Logístico.
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