Como una innovación al tradicional método Pilates, se agrega a la rutina de ejercicios la incorporación de elementos, como una especie de columpio o hamaca de tela, para hacer trabajar los músculos. La técnica, conocida como aeropilates o flying, es una combinación que forma parte de la evolución de este método de ejercicios, que, generalmente, se realiza en un mat (colchoneta) o el suelo.
Las clases de aeropilates manejan rutinas en las que se realizan distintas posturas y con diferente grado de dificultad. “Esta técnica puede generar muchos beneficios, puesto que ayuda en el trabajo de flexibilidad, coordinación, equilibrio y circulación en algunos ejercicios en los que se necesita tener un cambio posicional”, explica María José Gamarra, personal trainer e instructora de pilates y fitness.
Aunque existen institutos que trabajaban exclusivamente con el aeropilates, esta rutina también se puede agregar al circuito de las clases de cama, como se hace con las unidades de pared, que son un elemento adicional. “El instructor, de acuerdo al objetivo, puede considerar hacerlo de forma exclusiva en la clase o incorporarlo como un elemento dentro de un circuito de ejercicios, lo cual también ayuda a innovar, revolucionar y modificar un poquito el estándar de las clases —que es trabajar solo con cama— y siempre va a aportar algún beneficio”, señala.
Gamarra considera que, por excelencia, estos son elementos para tener más apoyo en la espalda, una coordinación bastante fluida, que al trabajar con los resortes. “Además, el alumno está muy acompañado por el instructor. Y, también, va a permitir trabajar con ejercicios o posiciones más modernas, nuevas, que, a su vez, posibilitan innovar, desafiarse y, principalmente, superarse”.
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La diferencia entre el método Pilates con otro tipo de rutinas es que como los ejercicios se realizan en la cama o mat, o el suelo, este elemento en sí —la cama—, por lo general, como está planteado, permite que las clases sean más personalizadas. “Las sesiones de cama se trabajaban con un promedio de cuatro alumnas. Obviamente, esto no siempre es así: pueden ser dos o, también, clases personalizadas, aunque hay institutos que tienen hasta ocho camas”.
Por otro lado, la instructora detalla que la diferencia entre realizar los ejercicios en la cama y el suelo consiste en que la primera logra dar al alumno mayor estabilidad. Esto significa que le brinda a la persona que se está iniciando mayor apoyo de columna, más soporte y seguridad. “Es por eso que en los institutos que se enfocan en la rehabilitación, en el cuidado postural, se trabaja con camas y luego les van agregando los otros elementos. Pero, por orden de jerarquía, la cama siempre será la principal”.
Gamarra refiere que si bien el método Pilates no adelgaza, ayuda a reducir medidas, porque cuando el alumno comienza a trabajar los músculos y se dedica más tiempo, tiende a cuidarse más con la alimentación y el estilo de vida. Y dado que el pilates tiene como concepto una fusión de lo que es trabajo muscular y respiración, que es la base de la disciplina —su origen tiene mucho de yoga también—, entonces, el método en sí va a ayudar a que el alumno tome mayor conciencia de lo que es la postura y la respiración. La tendencia es que este se cuide más en otros aspectos. “No baja de peso, como no es un ejercicio cardiovascular, pero tonifica los músculos y reduce medidas”.
En cuanto a la frecuencia para efectuar este método de ejercicios físicos, la instructora señala que si una persona no realizaba ningún tipo de actividad física, lo ideal es comenzar una rutina de dos a tres veces a la semana, hasta aumentar a cinco sesiones semanales. “Esto dependerá de las otras actividades que está realizando; principalmente, para no sobrecargarla y cansar los músculos”.
El método Pilates puede ser realizado por personas de tercera edad, embarazadas por indicación médica, niños —que estén a la altura de la cama, unos 1,50 m— y adolescentes, aunque se requiere de supervisión y recomendación médica en casos de embarazo, lesiones deportivas o alguna de estas en su etapa aguda. “En esos casos, es importante evaluar con el médico si estas personas pueden realizar ejercicios físicos”.
Según la instructora, aunque este método de ejercicios no cura, pero en coordinación con un equipo de fisioterapeutas, sí puede ayudar en el acompañamiento de la recuperación de una lesión. “No cura, aunque aminora las lesiones y eso tiene mucho beneficio a la hora de hablar de salud”. Resalta, además, que el beneficio cuando se trabaja con pilates no es solo físico, sino también mental. “Uno se desenfoca de sus problemas y se concentra en su cuerpo, la respiración, calma y postura en general”.
Cuánto dura
Una clase estándar de pilates tiene una duración de 50 min por sesión. “Se hace una entrada en calor de 10 min, luego la rutina de ejercicios que dura alrededor de 30 min. Los 10 min finales son de relajación, vuelta a la cama y elongaciones, con las cuales, los músculos, además de recuperarse, pueden ayudar a aumentar la elasticidad y flexibilidad, incluso con la innovación del aeropilates”.
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