El verano es un periodo de bonanza para la mayoría de los alérgicos, ya que el 80 % reacciona ante los ácaros y, en esta época, hay menos. Pero, en contrapartida, hay otros elementos que tampoco dejan disfrutar de la temporada primavera-verano. ¿Y cuándo es que uno tiene alergia? Cuando el cuerpo reacciona excesivamente a cosas que no causan problemas a la mayoría de las personas. Estas cosas son llamadas alergias. La sobrerreacción del cuerpo a los alérgenos es la que produce los síntomas.
Y esos síntomas suelen ser secreción de la nariz, ojos llorosos; escozor en la nariz, ojos y el cielo de la boca; estornudo, nariz congestionada, presión en la nariz y los pómulos; congestión de oído, ojeras; escozor.
Para evitar estas molestias, se puede establecer una serie de medidas. Lo primero: conocer al enemigo. Distintos tipos de polen provocan reacciones alérgicas en diferentes personas. No todos disparan las mismas reacciones en cada organismo. Los estudios médicos realizados por los alergólogos sirven para conocer a qué tipo de polen (u otros agentes) uno es alérgico, para saber evitarlos cuando se presenten.
Una de las recomendaciones es controlar los horarios. La mayor producción de polen tiene lugar entre las 5:00-10:00 y 19:00-22:00, por lo que es mejor evitar las salidas al aire libre en esos horarios.
Consultar el pronóstico del tiempo también ayuda en la prevención. Los días secos y ventosos dispersan el polen, y son los más críticos para los alérgicos. Mantener la casa limpia evita todo tipo de enfermedades. En personas alérgicas, este hábito no es la excepción, así que limpiar los pisos todos los días ayuda, así como limpiar las cortinas con cierta frecuencia, conservar los acondicionadores de aire limpios y en condiciones. Utilizar la aspiradora en vez de escobas o plumeros.
Finalmente, se recomienda consultar con el médico. Existen remedios con efecto muy efectivos, pero es mejor que sean recetados y controlados por un especialista que proporcione la mejor medicación para cada tipo específico de paciente.
¿Cuáles son los alergenos más comunes?
Polen de los árboles y el césped. Las alergias que ocurren durante la primavera-verano, frecuentemente, son debidas al polen de los árboles, las flores, el césped. Sin embargo, son pocas las personas que llegan al consultorio por alergia al polen.
Moho. Es común en lugares en los que se acumula el agua, tales como cortinas de baño, molduras de las ventanas y sótanos húmedos. Se puede encontrar también en troncos de madera podridos, abono, amontonamiento de basura y restos de hojas de árboles. Esta alergia usualmente empeora en tiempos de lluvia y humedad.
Caspa de animal. Los pedazos de piel y pelo de los animales son alergénicos. Se puede estar expuesto a la caspa de animal cuando trata con uno o si el polvo de la casa lo contiene.
Polvo. Muchos alergénicos, incluyendo arácnidos diminutos, están en el polvo. Estas son pequeñas criaturas vivientes que se encuentran en la ropa de cama, colchones, alfombras y muebles tapizados. Estas viven en pequeñas células de tejido muerto y otras cosas que se encuentran en el polvo de la casa.
Sol. Una de ellas es la erupción solar poliforma. Hay mucha gente que en los primeros días que toma sol le salen unos granitos en la piel, que suelen durar una semana y no impiden que puedan tomar sol sin problemas. En otros casos, se presentan simples irritaciones de la piel. Los realmente alérgicos al sol tienen que tomar precauciones, principalmente si consumen medicamentos.
Insectos. Para quienes tienen alergias a las abejas y avispas, el verano es una estación de alto riesgo. Pasar más tiempo al aire libre aumenta las posibilidades de sufrir una picadura. En los alérgicos, las ronchas se extienden por todo el cuerpo y, en los casos más graves, pueden provocar mareos o convertirse en un cuadro irreversible.
Comidas fuera de casa. Por supuesto, lo que menos se quiere en esta temporada es quedarse en casa, razón por la que aumenta la posibilidad de que no comer en ella. En este aspecto, es importante mirar y hasta preguntar cuáles son los ingredientes con los que se prepara lo que se va a comer.
En fin, sea cual sea la causa, ya sea el polen, los pelos de perro o gato, o los ácaros, las alergias deben combatirse con una adecuada medicación. Vaya al especialista para conocer sobre su mal y saber qué puede hacer para tener una vida sin problemas no solo en primavera, sino todo el año.
Reglas de oro
No importa a qué sea alérgico, hay reglas que siempre hay que tener en cuenta:
- Averiguar siempre si hay un tratamiento preventivo que se pueda tomar antes de comenzar las vacaciones.
- Llevar siempre los medicamentos.
- Tener siempre a mano un informe del especialista con los detalles de la alergia.
- El protector solar es un aliado en esta temporada; sin embargo, hay alergias que reaccionan con algunas sustancias contenidas en estas cremas y el sol. Lo mismo ocurre con algunos antibióticos y hasta con plantas. Para combatir estos eccemas, lo mejor es leer qué sustancias contienen estas cremas y estar seguro de que no van a empeorar la condición.
