Belén Bogado: “La radio es un mundo maravilloso”

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Belén Bogado nos recibió en “su cabina” para hablarnos de sus proyectos, los 10 años que cumple con su programa Sonido Urbano y su faceta personal. Casada con Ricardo dos Santos —con quien también celebra 10 años de matrimonio— es, además, madre de “Catita”.

Su espíritu alegre la lleva a conducir un programa distendido, desde el cual llama a sus oyentes “tuntunos” y “tuntunas”. El raro nombre viene del juego de inventar palabras que hacía con su papá, pero luego lo trasladó a su programa. Comenta, además, que primero fueron “oyentes”, después “oyentun”, más tarde “oyentuno” y, finalmente, “tuntunos” a secas.

“Tengo miles de palabras; podría hacer un diccionario”, exclama. “Papichulo”, otra de sus ocurrencias, fue el sobrenombre que le quedó a su marido luego de haberle inventado varios apodos. “Hasta mi hija de un año y medio le llama así”, revela.

Belén ingresó al mundo radial por coincidencia. “Estaba estudiando Periodismo en la Universidad Católica, hacía radio en Cáritas AM como parte de una materia, pero lo que realmente me interesaba era el periodismo escrito. Una compañera me contó que había una oportunidad los fines de semana como cronista de un programa de verano en Montecarlo FM, donde pagaban bien y era poco el trabajo. Hice el casting y me eligieron. Después de ese trabajo me empezaron a llamar de varias radios, hasta que llegué a Venus y encontré mi lugar. La radio es un mundo maravilloso; una vez que lo probás, si entendés lo que la gente quiere escuchar, es un trabajo soñado, y a mí me atrapó”.

-¿Te apoyaron cuando tomaste la decisión?

-En mi casa, a mi papá nunca le gustó que estudie Periodismo; quería que siga una carrera más tradicional. Mi mamá siempre me apoyó y creyó en mí, además tuve una profesora en la facultad que siempre impulsó mis cualidades de comunicadora, lo cual valoro muchísimo. Hoy, mi papá me dice lo orgulloso que está de mí y de mis logros profesionales, y eso me emociona un montón.

-¿Qué edad tenías cuando entraste por primera vez a un estudio de radio?

-Tenía 19. Iba los domingos a hacer radio en Cáritas AM con la locutora y periodista Aida Lara. Fue realmente un lujo haber estado a su lado. Le cebaba el mate y creo que hasta ahí llegaba mi trabajo (risas). En ese momento, no tenía idea de que terminaría siendo mi principal profesión.

-¿Cometiste muchos errores al principio?

-Muchos. Hasta ahora los cometo. No creo que haya periodistas que sean infalibles en su trabajo. Obviamente, los errores que cometí al principio eran más torpes. Recuerdo que le hice una entrevista de 10 min a Pedro Fadul, quien en ese momento era candidato a presidente, y cuando con mucho orgullo le quise hacer escuchar la nota a mi productora, me di cuenta de que la grabadora estaba en pausa y no grabé nada. Junté coraje, le seguí al señor Fadul hasta su auto, le expliqué lo que me pasó y, por suerte, tuvo la paciencia de volver a responderme las mismas preguntas. ¡Me morí de vergüenza!

-Hablanos del programa que conducís y los cambios que se registran.

-Sonido Urbano es el programa líder de las tardecitas. Hace 10 años que estamos al aire. Gracias a Dios, con el tiempo fuimos sumando miles de seguidores y muchos auspiciantes; algo muy importante para el éxito comercial. Es un programa diferente; tenemos nuestro propio idioma con los “tuntunos”. Lo principal es la interacción con nuestros oyentes, que son los protagonistas del programa, y creemos que ese es el secreto de nuestro éxito.

Cumplimos un ciclo a la tarde, pero ahora nos mudamos al horario central de la mañana, de 9:00 a 12:00. Con este cambio nos renovamos, ya que, además del entretenimiento que caracteriza al programa, también integraremos la parte periodística con noticias, entrevistas con los protagonistas del día y debates sobre realidad social.

-¿Alguna vez te planteaste trabajar en prensa escrita? Por la televisión ya pasaste.

-Sí, de hecho hice una maestría en Periodismo, en Boston, Estados Unidos. Me gané la beca Fulbright de la Embajada de los Estados Unidos y, gracias a mis estudios, conseguí un puesto como corresponsal de noticias de Associated Press (AP), la agencia de noticias más grande del mundo, escribiendo noticias en inglés y español. En el Paraguay también escribí varios artículos para un diario y una revista. En televisión hice de todo: estuve en Telefuturo con programas de verano; en La mañana de cada día, con Mario Ferreiro y Yolanda Park, y ahora estoy en la TV Pública con el programa Cocina rica.

-¿Dirías que la gente presta a la radio menos atención de la que se merece?

-Al contrario; después de muchos años en radio puedo decirte que hay mucha gente que vive de la radio, incluso las nuevas generaciones. Hay un público que solo se informa de lo que ocurre en el mundo a través de internet y la radio, así que tenemos mucha responsabilidad como formadores de opinión.

-¿Es posible que los periodistas radiofónicos hayan dejado de generar buen contenido?

-Más allá del contenido, que ciertamente debe ser interesante y superproducido, cada día es más difícil mantener la atención de la audiencia. Actualmente, el trabajo del locutor es lograr la integración del contenido con la interacción de la audiencia, y que el resultado tenga una estética sonora interesante y atrapante. Es un desafío que va creciendo a medida que el público tiene cada vez más distracciones y menos tiempo de atención.

-¿Cómo creés que evolucionará la radio en los próximos años?

-Creo que la radio se irá fusionando mucho con internet e imágenes; o sea, una radio televisada por internet. Los programas de radio van a tener que especializarse en un tipo de contenido e ir dirigiéndose a un público más específico y exclusivo. Nosotros tenemos la ventaja de que nuestro público es superamplio; por ejemplo, Sonido Urbano escuchan tanto adolescentes como adultos mayores de distintos estratos sociales, y eso es gracias a que trabajamos mucho para generar entretenimiento para un público amplísimo. Pero eso con el tiempo va a cambiar y, desde ya, los comunicadores tenemos que trabajar para adaptarnos a los cambios que se vienen en todos los medios.

-¿Qué consejo darías a aquellos que quieren trabajar en la radio?

-Que sean dedicados y busquen cuál es el valor agregado que pueden aportar al trabajo, para que se puedan distinguir de los demás. En mi caso, yo descubrí que lo que más le gusta a la gente es mi espontaneidad, ya que siempre me dicen en la calle: “No sabés cómo me hacés reír con tus ocurrencias”. Pero detrás de esa “improvisación”, en verdad, hay estudio, capacitación constante, mucho trabajo y un gran equipo de colaboradores. Así que les diría que estudien y empiecen a hacer pasantías desde temprana edad en los medios, porque es en el día a día en el que se aprende.

-Finalmente, ¿qué es lo que más disfrutás de estar en cabina?

-Cuando entro a la cabina y estoy solita con el micrófono y no se escucha nada más, me invade una emoción y adrenalina que se renuevan todos los días. Siento que arranco un nuevo proyecto con cada programa y esa motivación es fundamental para hacer de la mejor manera el trabajo. Puedo estar con el peor pirevai por un día difícil, pero llego a la radio, veo el cartelito de “al aire” y todo se pone bien. Para mí, es terapia. 

ndure@abc.com.py