CITAS & HECHOS

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Victor Hugo 

(1802-1885) Novelista francés.

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”.

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Albert Einstein 

(1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

“El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad”.

Jean Paul Sartre 

(1905-1980) Filósofo y escritor francés.

“Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra”.

Gilbert Keith Chesterton 

(1874-1936) Escritor británico.

“¿Es usted un demonio? Soy un hombre. Y, por lo tanto, tengo dentro de mí todos los demonios”.

Un angelito negro 

El Drácula real fue muy diferente al personaje de las novelas y películas, aunque sí hubo mucha sangre en su vida. Vlad III, más conocido como Vlad Dracul o Vlad Tepes (el Empalador), señor feudal de los Cárpatos, fue un príncipe de Valaquia, actual Rumania, quien vivió en el siglo XV y aterrorizó a sus súbditos con asesinatos en masa. Se cree que liquidó a más de 100.000 personas, aproximadamente el 20 % de la población, y que disfrutaba asistiendo a muertes lentas que incluían torturas, descuartizamientos y, sobre todo, empalamientos, de donde le viene su siniestro apodo, pero no parece probable que mordiera cuellos. Fue un tirano y guerrero cruel, pero no un vampiro. Esa cualidad le fue atribuida en las narraciones germánicas y rusas, inspiradas en la mitología rumana del vampirismo.

Nació en 1428 en Sighisoara. Era el primogénito del príncipe Vlad, apodado Dracul (diablo) por su crueldad y sangre fría, características que heredó su hijo junto con el alias de Draculea, que significa hijo del diablo. En aquellos tiempos, el territorio rumano estaba acosado por el Imperio otomano y por los húngaros, y en el interior por nobles que luchaban entre sí con ferocidad. Vlad vivió una infancia traumática, pues fue entregado por su padre a los turcos, sus aliados contra de los húngaros, y fue criado por el sultán Murat II, padre de Mehmet II.

Con el apoyo de estos, Vlad subió al trono de Valaquia, en 1448, tras el asesinato de su padre. Pronto, el joven decidió cambiar de bando al estrechar relaciones con Iancu y enfrentarse a los otomanos. Previamente organizó un festín para los nobles boyardos, que entraron como invitados y acabaron formando parte del banquete: fueron atados, colocados boca abajo y empalados con estacas romas que penetraban más lentamente en sus cuerpos para que el suplicio durara más. Después, se alzó contra los turcos y se negó a pagarles el tributo, planteando a Mehmet II una guerra de guerrillas que tuvo en jaque al Imperio otomano. Pero los turcos invadieron Valaquia, y Vlad huyó a Hungría para pedir protección, pero el rey lo encarceló. En 1475 fue liberado y regresó al trono de Valaquia, que había sido ocupado por su hermano Radu el Hermoso. En 1476 fue asesinado en una emboscada, probablemente por sus propios soldados, quienes entregaron su cabeza a los turcos y fue colgado de una estaca en el centro de Estambul.*

(*) Fuentes: https://www.muyhistoria.es/ - http://proverbia.net

Recopilación:  mpalacios@abc.com.py

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