LA CANASTA MECÁNICA

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Encontré un pensamiento que sintetiza bastante aquello que nos produce malestar, estrés, infelicidad. Desconozco la autoría, por eso no la menciono. El texto dice que la depresión es exceso de pasado, la ansiedad es exceso de futuro y la obsesión es exceso de presente.

Tomando esta idea como base, es obvio que la actitud personal desempeña un papel muy importante en la manera de administrar nuestra existencia y su calidad. No se puede alcanzar un estado de equilibrio interior, de realización espiritual, si no comprendemos que la causa de nuestros problemas no son los demás ni la vorágine de afuera, sino nuestra propia mente, a la que abrumamos con excesos. Por supuesto que no es fácil desprogramarse, abandonar la supuesta seguridad que nos ofrece el manual de conducta social que dicta modelos paralizantes. Requiere osadía tomar un camino diferente al rutinario y cansador que ya se tiene conocido. Quienes tratan de salir de los modelos socialmente aceptados e impuestos son considerados desadaptados peligrosos, aunque practiquen una vida pacífica y frugal, moderada y se sientan exitosos a su manera. Es casi seguro que reciban el rechazo social colectivo que los tilda de haraganes, improductivos, aunque se dediquen a la meditación, a la generosidad con el prójimo y cultiven su propia huerta.

En los talleres de desarrollo de la conciencia cuentan que, en los circos, los elefantes suelen estar atados solamente por una cadena que sujeta una de sus patas a un pequeño poste de madera, apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Ese animal, capaz de arrancar árboles con su fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca de madera a la que está amarrado y huir. Pero la situación creada por el domador lo tiene sometido. Lo amaestraron para vivir en cautiverio, desde muy pequeño. Cuando no disponía de las fuerzas suficientes como para soltarse, no tenía otro remedio que aceptar lo que le imponían. Ahora que es grande y tiene fuerza suficiente, no se anima a liberarse de la atadura.

Un modelo social debería tener como función principal liberar al ser humano y no someterlo. Quienes son capaces de romper paradigmas pueden descubrir que es factible alcanzar un alto grado de felicidad con muchas menos posesiones materiales de lo que socialmente se considera necesario para obtener la dicha plena.

La humanidad vive en un progresivo proceso continuo de evolución de la inteligencia y la conciencia. Evolucionar cuesta, claro, y a medida que se evoluciona surgen nuevos modelos para vivir mejor, que responden a intereses y necesidades humanas, a la vez que eliminan los que son considerados inútiles y gastados. Una vida en plenitud suele alcanzarse viviendo experiencias llenas de sentido, que expanden la conciencia y no se someten a intereses poderosos a nivel político, económico y social, que responden a las conveniencias de unos pocos.

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