Cuadra genario pasaje

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Cuarenta años pasaron para que Francisco Rojas Soto, Juan Rodolfo Rieder y Ángel Guerreros vieran cómo un nuevo cuarteto de la Federación Paraguaya de Atletismo (FPA) se acercara tanto a su marca y mejor registro nacional en la posta 4x100 m. A centésimas de ceder el testimonio récord, el pasaje suma días en el baúl de los anales del atletismo nacional.

Sus 41’’31 logrados en un Campeonato Sudamericano en Chile, con cronómetro electrónico, fueron puestos en alerta por los 41’’34 que Fredy Maidana (20), John Zavala (27), Jesús Cáceres (20) y Ángel Ayala (22) alcanzaron en el Campeonato Iberoamericano de São Paulo, que se celebró entre el 1 y 3 de agosto pasado.

“Pensamos que no llegaríamos a ver una hazaña así, pero las marcas están para ser quebradas”, conversaban en una breve tertulia Rojas Soto, Rieder y Guerreros, de regreso a la pista de la Secretaría Nacional de Deportes (SND), con los jóvenes postistas.

Hace 40 años, cuando solo faltaban un par de días para la competencia, los recordistas nacionales en posta viajaron a Santiago de Chile para participar del Campeonato Sudamericano que, primeramente, estaba planeado para octubre del año anterior, pero por un cambio brusco de gobierno en el país anfitrión  la competencia se pasó para abril de 1974.

“Rompimos el récord que establecimos en el 72, en un sudamericano juvenil, en las Fuerzas Armadas, donde hicimos 42’’3, antes de viajar a los Juegos Olímpicos de Munich, con tiempo manual”, cuenta Ángel. Entonces, emprendió la carrera Guerreros, quien, tras los primeros 100 m, cedió el testimonio a Rieder, a quien lo esperaba Modesto García para completar los 300 m y dejar en los pies de Rojas el tramo definitorio.

Quedaron cuartos, igual que el nuevo grupo, con un promedio de 10’’9. “Teníamos expectativas de ganar el Sudamericano en posta, pero no pudimos hacerlo por el hecho de que tuvimos problemas entre el tercero y el cuarto; ahí se trancaron un poco”, señala el encargado de los segundos 100 m de la mejor marca en la actualidad.

“Siempre antes de las carreras practicábamos el pasaje (cambio de posta de un atleta a otro), porque sabíamos que ahí es donde se gana o se pierde una posta. Lamentablemente, el tercer hombre siempre era diferente, entonces ahí había un poco más de complicación”, acotó Rudy, como le dicen sus compañeros de equipo. “Pero Ángel, que tenía una salida espectacular, siempre salía ganando y después me pasaba a mí, muy sincronizado, y después entre el tercero y el cuarto es donde generalmente había problemas. No era siempre la misma persona y la costumbre variaba”.

Inquiridos sobre el periodo transcurrido hasta la fecha en que su tiempo estuvo al borde de caducar, expresaron: “La verdad es que no nos imaginamos que estaría 40 años (vigente). Tenemos muchos atletas que están con muy buenas marcas, pero lo que es difícil es conseguir cuatro al mismo tiempo”.

Además del desafío mismo de la posta, los tres, con el cuarto, García, y otros 16 integrantes de la delegación paraguaya enfrentaron un viaje de 36 h por tierra en un “bus chico”, con una parada en la ciudad argentina de Mendoza para descansar.

“Y casi no llegamos. En una de las curvas, el bus desvió a un auto que se salió de su carril y fuimos contra la barrera”, cuenta Rieder. “Casi fuimos al vacío”, agrega Rojas Soto, quien también aún posee la mejor marca en los 400 m con vallas.

Fuera de la pista, pero con el atletismo en el corazón, los tres continuaron juntos por su deporte en la dirigencia. Ángel, con “Rudy” como vice y Rojas en la tesorería, fueron la cabeza de la FPA desde 1996 hasta el 2000, bajo cuya titularidad, en siete meses, lograron inaugurar con un Sudamericano juvenil la pista. Posteriormente, Francisco ocupó la presidencia –con Rieder como vice– hasta el 2013.

El panorama del atletismo en esa época

Rieder explica: “La infraestructura era bastante precaria, todas eran pistas de carbonilla. Nos entrenábamos prácticamente solos, no había entrenadores. Todos los equipos y pasajes pagábamos nosotros, o sea era de puro corazón. Se incentivaba mucho más en los colegios que ahora; los clubes no existían, prácticamente”.

“Nadie era el entrenador. Yo le entrenaba a Rudy y a Francisco”, dice entre risas Ángel, quien agrega nuevamente con jolgorio: “El presidente era el profe Jorge Acosta González, doctor, masajista, entrenador, cronometrista, juez de partido, todo era”.

“Este año vamos a reventar su récord”

Advierte riendo Ángel Ayala que, junto con sus compañeros, apunta que el objetivo en São Paulo era bajar sus 41’’74 como cuarteto —que consiguieron dos meses antes en el torneo del club Sol de América— y romper el cuadragenario récord.

En la pista de Ibirapuera, arrancó Zavala, seguido por Maidana, Cáceres y, de remate, Ayala. Entre el primero y el segundo se dio un leve retraso que les costó el podio: “Yo estaba cansado y tenía en la cabeza no lesionarme por hacer tanto esfuerzo. Entonces, lo que pasó fue que yo le esperé a él (John); cuando llegó a la marca, miré otra vez hacia el frente y cuando reaccioné me chocó”. Continúa: “Cuando agarré el testimonio, hice lo que pude y, por suerte, salieron bien Jesús y Ayala; por lo menos mejoramos nuestra marca, no fue récord, pero igual mejoramos y estamos cerca”.

Próximas metas

Fredy: “Tenemos el Campeonato Sudamericano sub-23 (en octubre, en Montevideo, Uruguay), donde queremos entrar entre los tres mejores e intentar superar la marca”.

Ángel: “Uruguay, con la posta, con la esperanza de bajar los 41. Creo que se puede; la vez pasada se pudo, solo que no hubo coordinación en un pasaje. Y también mejorar mi marca en 100 m”.

Jesús: “Perfeccionar la posta y el pasaje para alcanzar mejorar la marca del Ibero, y para el sub-23 tratar de pelear el podio”.

John: “Yo no estoy más en la categoría sub-23, entonces no formaré parte de la posta (en Uruguay). Pero mis objetivos personales son terminar la temporada sin lesiones y mejorar mis marcas”. En la mira de ocupar la vacancia se encuentran Christian Leguizamón, Roger Sosa y Ricardo Alderete.

Apoyo

Fredy: “La SND, a través del Comité Olímpico Paraguayo, la Federación y mi club, que es el Paraguay Marathon Club. Estoy muy conforme por todo el apoyo. Algo es algo. Cualquier ayuda es muy importante para los que nos dedicamos a este deporte, que es muy sacrificado, ya que en el entrenamiento tenés que estar si llueve, hace frío; siempre digo eso, porque lo hago. Es muy difícil y cualquier ayuda que tengamos es muy importante”.

Jesús: “Gracias al atletismo estoy estudiando, porque mi club me brinda la beca universitaria. Estoy en la UAA. Ese es el apoyo más grande que conseguí gracias al atletismo, por eso estoy estudiando”.

John: “El apoyo que actualmente recibo es, formalmente, ninguno. De mis padres sí, financiera y emocionalmente”.

Ángel: “Apoyo de mis padres, como dice John, principalmente de ellos. A mí no me gusta que sea así. Yo quiero ayudar a mi familia, no que ellos me ayuden. Está bien también, pero me gustaría ayudarles a ellos por medio del atletismo. Recibo también un apoyo de mi club, el PMC y la FPA”.

fmartinezca@hotmail.com