Cuidados para el invierno

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Con las primeras temperaturas bajas y la humedad del frío comienzan a asomarse los síntomas de gripe, resfríos, dolor de garganta y otras afecciones conocidas como “enfermedades de invierno”.

Durante los días de invierno hay que redoblar los cuidados, para evitar enfermedades propias de la estación y que incomodan o afectan las actividades cotidianas. Son los días de mayor ausencia en los colegios y oficinas, pero estos “malos ratos” pueden evitarse con algunos cuidados.

Lo primero es tratar de aumentar las defensas para fortalecer el sistema inmunológico, y protegerse contra gripes, congestiones y resfriados. Hay que aportar al organismo los nutrientes que necesita. Por suerte, la naturaleza proporciona alimentos de temporada que cuentan con las propiedades requeridas para prevenir y combatir enfermedades respiratorias. Las infusiones o tés calientes son ideales para esta época del año y hay que mantener el consumo habitual de dos litros de agua al día.

Igualmente, es conveniente ingerir alimentos que contengan vitamina C, como frutas o verduras; naranjas, pomelos y limones son ricos en este sentido. También es necesario consumir líquidos, como ¡sopas! En especial las personas mayores. Consumir este plato como entrada brinda la posibilidad de alimentarse bien sin engordar, ya que se pueden incluir entre sus ingredientes una amplia variedad de verduras de temporada fría; útiles para prevenir enfermedades o contribuir a su alivio. Es conveniente preparar sopas sin crema y optar por recetas que solo emplean vegetales. Las que se elaboran en casa engordan menos, ya que tienen menor aporte calórico; para sazonarlas, es mejor emplear especias y sal de grano (el saborizante en cubitos incrementa el contenido de sodio y grasa).

Las pastas son también una buena opción de alimentos para la temporada invernal, solo que hay que tener algunas precauciones; es decir, vigilar la cantidad ingerida para no excederse (una porción equivale a media taza de pasta cocida) y hay que evitar las que se acompañan con salsa muy condimentada, crema y carne. Asimismo, se recomienda moderar la cantidad de queso con la que usualmente se acompaña.

No se aconseja comer más de tres veces por semana las sopas y caldos que incorporan arroz, lentejas y porotos, debido a que aportan mucha energía. Se sugiere combinar estos alimentos con verduras y no con carne o embutidos, y emplear en su elaboración salsas hechas en casa, ya que los productos industrializados (conservas) tienen más calorías.

Otras prevenciones

Algunos cuidados están relacionados con evitar los ambientes con humedades, filtraciones y goteras. También se aconseja evitar aquellos lugares en los que la gente está hacinada en espacios cerrados, ya que son proclives a facilitar el contagio de algún virus estacional y, por supuesto, alejarse de las personas con cuadros de resfrío, gripe o neumonía. En el caso de convivir con alguien enfermo, lavarse bien las manos con frecuencia. Al salir de casa, tanto niños como adultos deben mantener la cabeza, el pecho y el cuello protegidos con gorros y bufandas. Los tapabocas no son necesarios, salvo que algún miembro de la familia se encuentre resfriado. Y si no le queda otra que tomar antibióticos a causa de alguna infección respiratoria, procure reforzar la flora bacteriana (microorganismos benéficos que viven en el intestino) con yogur y fruta fresca. Recuerde que, además de abrigarse bien y mantener un estilo de vida saludable, es necesario que siga una alimentación balanceada en el invierno.