Ekõ

Este artículo tiene 9 años de antigüedad
Imagen sin descripción

La ópera prima, el documental Ekõ, del joven realizador Claudio Servín es uno de los trabajos elegidos para representar al Paraguay en el Buenos Aires Festival de Cine (Bafici), que se desarrollará entre el 19 y 30 de abril.

Aunque nació en Asunción, la infancia de Claudio Víctor Servín Ríos (23) transcurrió entre nuestra capital y San Juan Nepomuceno, Caazapá. Tenía cinco años cuando un primo lo llevó al cine a ver una de las primeras películas de Pixar. “Me parece que todo comenzó entonces. Quedé fascinado. Es uno de los primeros recuerdos que tengo”, comenta. 

Pero su gusto por el arte no es casualidad. Servín cuenta que creció con buena influencia familiar. En la casa siempre había un libro para leer, y tenía los discos de su hermano y a sus amigos que siempre hacían música. Él también estudió música con distintos profesores y en el Conservatorio Nacional. “Mi hermana siempre cantó muy bien y estudió actuación, mi abuela pintaba y una tía narra e ilustra hermosos cuentos. Todas estas cosas están integradas en el audiovisual”, detalla.

¿Cómo fue para ir a estudiar en Buenos Aires? “Al terminar el colegio, no encontré dónde desarrollarme plenamente en el cine”, explica. Tuvo la oportunidad y gracias al apoyo de su familia la tomó, y junto con un amigo decidieron estudiar en la UBA. “En general, y por distintos motivos, el talento paraguayo se va al otro lado de la frontera: la guarania, la avanzada, Augusto Roa Bastos, Gabriel Casaccia, Elvio Romero, Rubén Bareiro Saguier y muchos otros casos sirven de ejemplo”, resalta.

¿Cómo surgió la idea para este corto? “La idea nació en tres meses de trabajo grupal con compañeros de Chile, Colombia y Argentina, dentro de una materia muy importante de la universidad”, revela. Como parte del currículo del curso tenía que realizar un documental y lo primero que le vino a la mente fueron los viajes que hacía con su padre en la zona de San Juan Nepomuceno, donde desde muy pequeño tuvo contacto con la etnia local y conoció distintas realidades que se viven en nuestro país, entre ellas, la comunidad aché de Ypetimí, en Caazapá.

Asentada a unos 280 km de la ciudad de Asunción, esta comunidad es considerada como una de las más organizadas del país. Estos pobladores del departamento de Caazapá poseen 1600 ha de terreno, de las cuales, 900 ha están destinadas a la reserva forestal, en 100 ha está asentada la comunidad y 600 ha son arrendadas por los colonos brasileños para la producción agrícola.

Y presentar el corto era un paso natural, porque los festivales son espacios abiertos a la diversidad, en los cuales dialogan nuevas miradas, en especial el Bafici. No obstante, confiesa que no pensó que elegirían su audiovisual. “No estaba muy pendiente. El productor presentó el trabajo y después me avisó que fuimos seleccionados. Es una satisfacción muy grande, porque es una forma de que reconozcan el trabajo”, señala. 

Aclara que si bien dirigió el documental, la carrera, en realidad, no está enfocada solamente a la dirección. “Más bien brinda herramientas para la realización en general, ya sea sonido, montaje, dirección, fotografía, etcétera”. El documental se centra en un tiempo y espacio que están fuera de lo común, la temporalidad y el paisaje particular que conviven con Ypetimí y su gente.

En cuanto a sus referentes, Servín destaca en primer lugar a la realizadora compatriota Paz Encina, porque abrió camino al cine paraguayo. “Y cambió mi forma de ver el cine”, subraya. Entre los cineastas internacionales, menciona a Carlos Reygadas, de México; Apichatpong Weerasethakul, de Tailandia, y Abbas Kiarostami, de Irán. “A ellos los siento más de cerca, por su modo de trabajar y pensar el cine”, revela.

Acerca de sus planes de ahora en adelante, expresa que lo más inmediato es terminar sus estudios con un largometraje o experimentar con realidad virtual. “Siempre filmando en el Paraguay. Principalmente, mi objetivo es usar el audiovisual como un pretexto para reflexionar”, asegura.

¿Por qué el título Ekõ? “Elegimos ese nombre porque en aché significa visitar/venir/volver y nos pareció que iba con el espíritu del trabajo”, revela. Después del Bafici, Ekõ, tal vez, signifique no solo una visita para su realizador, sino el principio de un largo y exitoso camino por el audiovisual.

mpalacios@abc.com.py