Hoy, empapado de publicidad y visiblemente maltrecho, busca algún alma compasiva que lo resucite y le haga recordar esas glorias olvidadas que se perdieron a través de las décadas.
Bernardino Caballero y Aparicio Roldán Espinoza, los dos últimos administradores del Defensores del Chaco, no recuerdan cuándo llegó. Lo cierto es que en los libros está escrito que lo hizo cuando Nicolás Leoz asumió su primer periodo en la presidencia de la entonces Liga Paraguaya de Fútbol (1971-1973).
“El tablero está obsoleto, ya no tuvo soporte técnico. Se intentó arreglar, pero ya no llegó a funcionar”, dice Caballero, actual administrador del estadio, a ABC Revista. No existen repuestos que puedan curarlo y el tablero yace hoy muerto debajo de las graderías del sector sur del estadio ubicado en Sajonia.
El responsable de llevar adelante todo lo relacionado al cuidado del Defensores relata que en el 2009 hubo una intención de reanimarlo. Las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010 trajeron una serie de reformas al estadio, como la lumínica y los asientos nuevos. Una empresa se encargó de darle los tratamientos de reanimación al desvalido tablero. Sobrevivió solo algunos partidos antes de que su respirador artificial sea desconectado de vuelta. Una empresa había colocado una pantalla led, una suerte de parche, que duró poco tiempo y a la cual también se la inundó con publicidad.
Mamotreto rectangular
“Estamos recibiendo propuestas de dos empresas que pueden comprar e instalar (el tablero). Lo que pasa es que hay restricciones… las repeticiones, por ejemplo, no se pueden pasar. Tiene su costo de contenido, (se necesitan) cámaras para pasar las jugadas”. Esas son las dificultades que enumera Bernardino Caballero, homónimo del fundador del Partido Colorado, a la hora de reflexionar sobre el futuro del mamotreto rectangular ubicado en la cabecera sur del campo de fútbol.
El tablero, que casi siempre estuvo auspiciado, vio tanto desde la década del 70. Tanto como las finales de la Copa Libertadores de 1979, 1989, 1990, 1991 (ya estuvo ciego en las del 2002 y 2013, con Olimpia como protagonista en todos los casos). Pero pocos saben que también vio la final de la Libertadores del 75 y la del 85, cuando fue “escenario neutral” para la copa continental. En 1975, el Independiente de Argentina se alzaba con la copa en un tercer juego de desempate frente al Unión Española de Chile. En 1985, también el Argentinos Juniors fue campeón de la Libertadores en un tercer juego frente al Club América de Cali, de Colombia.
El tablero también vio la última final de la Copa Mundial de Clubes (Intercontinental) con formato de ida y vuelta, el 2 de marzo de 1980. Desde ahí, la Intercontinental ya no se jugaría jamás con ese formato y tuvo durante muchos años como sede a Tokio, Japón. También el tablero electrónico marcó en pantalla los goles de la Copa América de 1979 y la de 1999.
Es incomprensible que el centro deportivo más importante del país no cuente con un tablero electrónico que marque los goles, los cambios en los diferentes equipos y las jugadas, además de todo lo que envuelve y condimenta al fútbol local. El espacio está, vacío, esperando como algo que todos miran, pero nadie ve.
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