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Relaciones con Inglaterra

El primer intento por establecer relaciones diplomáticas con Inglaterra se dio durante el gobierno del Dr. José Gaspar Rodríguez Francia. Para el efecto, el dictador paraguayo se comunicó, en 1825, con sir Woodbine Parish, cónsul general de Inglaterra residente en Buenos Aires. Con anterioridad, Parish ya había expresado la posibilidad de un relacionamiento entre el Paraguay e Inglaterra, pero previamente debía celebrarse la firma de un tratado entre nuestro país y las provincias del Río de la Plata.

Poco después de la muerte del dictador llegó una carta de lord Palmerston, secretario de Relaciones Exteriores de Su Majestad Británica, solicitando libre entrada para Richard Bannister Hughes, para establecer, en nombre del Gobierno inglés, relaciones comerciales con el Paraguay.

Hughes fue el primer representante oficial del Gobierno inglés que llegó al Paraguay, aunque solo pudo viajar hasta Asunción como comerciante particular y bajo bandera argentina.

Tipos de negros

Si bien la presencia negra en nuestro país fue intrascendente, los componentes de esa raza recibieron distintos nombres, según la presencia de sangre negra en sus venas:

“Zambo” era el hijo de negro con indio.

Si era más negro que indio, se le denominaba “zambo prieto”.

“Mulato” era el hijo de un blanco y de una negra.

“Tercerón”, el hijo de blanco y la mulata.

“Cuarterón”, hijo de blanco con tercerona.

“Quinterón”, hijo de blanco con cuarterona.

Con el agua hasta el cuello

En el peñón de Limpio había una fecha tallada en la roca señalando el año y el nivel alcanzado por la gran creciente de 1833, que casi cubrió el peñasco.

Otras grandes inundaciones, que según anotara don José Segundo Decoud “parece que se efectúa cada 10 años”, fueron las de 1849, 1858, 1878, 1888, 1898. Las del 58 y 78 fueron extraordinariamente grandes, al igual que la de 1905.

Recién con la inundación de 1913 se comenzó a medir hidrométricamente el nivel del río frente a Asunción. Desde entonces, otras inundaciones fueron las de 1919, 1931, 1946, 1956, 1965, 1971, 1979 y 1983.

Una calle para un esclavista

A finales del siglo pasado, algunas personas ligadas a don Tomás Larangeira, poderoso explotador de los yerbales del Amambay, propusieron la denominación de una calle de Concepción con su nombre.

Este hecho produjo violentas reacciones en el cuerpo comunal y en la población norteña. Un periódico de la época, llamado El Municipio, en su edición del 10 de diciembre de 1899 expresaba que “con mayor justicia sentaría, si hemos de cambiar con este objeto el nombre de nuestras calles, los de Chirigüelo, Curusú, Cerro Corá, Capiivary, etc., por recordar los lugares donde nuestros pobres compatriotas purgan horrorosamente el pecado de haber nacido, y no el del acaudalado que se beneficia con tantos sudores. ¿Qué mérito tiene Tomás Larangeira por haberse enriquecido a costa de este departamento, cuyos pobladores en mayor parte han sido y siguen siendo esclavos de los que, por explotarlos, irán recibiendo título de honor?”.

La piedra fundamental de Ytororó

El 4 de julio de 1904 se realizó el acto de colocación de la piedra fundamental del monumento de Ytororó, a orillas del arroyo del mismo nombre. Con la piedra se depositaron también varios documentos, como el decreto legislativo que dispuso la erección del monumento, el decreto del Poder Ejecutivo que constituyó una comisión ad honorem encargada de ponerlo en cumplimiento y las actas de las sesiones.

Durante la ceremonia se levantó un acta, cuyo texto dice: “Conste que en el día 4 de julio de 1904, hora 3 p.m. en este punto llamado Ytororó, departamento de Ypané, se ha colocado la piedra fundamental en el monumento a erigirse, y en cumplimiento a los decretos relativos; en su comprobación firmamos los asistentes á este acto:

Manuel Pereira, jefe político de Ypané; Guillermo Enciso, juez de paz; G. Montero (constructor), R. Espínola, Ezequiel Pereira, María I. N. de Enciso, Rosario M. de Mongelós, Estanislao Morínigo, Bonifacio González, Pedro Fleitas, Daniel Franco, Dionisio García, F. Severo García, Próculo Mongelós, José León Larrea, Guillermo Edwards y L. Espínola, jefe político de San Antonio”.

Los documentos fueron colocados en una botella bien cerrada y lacrada, puesta en “una cámara hecha con cemento y piedra”, ubicada entre los cimientos del monumento, a 1,35 m de cada lado y a 2,80 m de la línea de tierra.

surucua@abc.com.py