07 de diciembre de 2003 - 09:12
Entre el cielo y la tierra
Este artículo tiene 22 años de antigüedad La religiosidad popular le atribuye milagros divinos. Y mucha gente peregrina con emoción hasta el sencillo oratorio ubicado en Villa Guaraní. Unos, para pedir sanación o un respiro a las aflicciones económicas. Otros, para meditar, en busca de paz espiritual. Todos, para reencontrarse con la esperanza de vivir mejor. Hoy se cumplen 41 años del trágico fin terrenal del cadete Alberto Anastacio Benítez, el protector de los humildes.