Reconoce la historiadora Margarita Durán Estragó que la capilla de San Roque de Caazapá es “la única que queda de los pueblos que han sido reducciones administradas por los religiosos franciscanos en el Río de la Plata. El obispo del Paraguay de fines del siglo XIX, Juan Sinforiano Bogarín, recuerda en sus escritos haber visto las ruinas de la que fue la capilla de San Roque en Yuty. Y a un costado de la iglesia de Yaguarón se conserva el altar que fue del oratorio de San Roque de la reducción de Yaguarón.
El edificio de un solo cuerpo, levantado con paredes de adobe y amplios corredores, se halla hoy con serios deterioros en el techo y en parte de la estructura. Requiere de urgentes trabajos de restauración para garantizar su adecuada existencia. Dice Margarita Durán Estragó que la capilla estaba a poca distancia del núcleo urbano de la reducción de Caazapá, pero que después de 1842, año de creación del cementerio general de la Recoleta en Asunción, los cónsules de la República, don Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso, ordenaron la habilitación del cementerio de Caazapá en el sitio de la capilla de San Roque. “Originalmente esa edificación franciscana no estaba en un cementerio. Pero hoy resalta en medio de los panteones del camposanto, donde también se encuentran los restos de Francisco de Paula López, hermano de Don Carlos, quien era el administrador del pueblo de Caazapá”.
La capilla de San Roque aparece en los inventarios de 1779 como nueva, lo que hace suponer a la historiadora que entonces fue reedificada, teniendo en cuenta que la de Yuty es anterior a 1750 y la de Yaguarón fue reedificada hacia 1729.
La antigua obra arquitectónica tiene tres lances y un cupial, techo de tejas y la puerta principal de dos hojas con detalles tallados. En su interior existe un trabajado retablo central del siglo XVIII con una talla de gran porte del Cristo Crucificado y cuatro santos pintados. Los marcos tallados de las pinturas inferiores fueron sustraídos y no se recuperaron ni se supo de los autores. El 28 de abril de 2011, se robó la talla de madera del santo patrón, San Roque. Se hicieron denuncias a las autoridades caazapeñas, pero según quejas del arquitecto Ramón Duarte Burró, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional para los Bienes Culturales de la Iglesia, no hubo respuestas. “Ninguna noticia tuvimos del robo hasta ahora. Se denunció ante la policía y la Fiscalía de Caazapá, pero las autoridades judiciales no hicieron nada. Yo mismo tuve que enviar la denuncia a la Interpol”, lamenta Duarte Burró.
Con cerca de dos siglos y medio de existencia y el valor de ser la única subsistente en las antiguas reducciones franciscanas, la capilla de San Roque de Caazapá se encuentra abandonada. Las tacuaras del techo están podridas y atacadas por termitas (kupi’i). Con cada lluvia el agua derrite el adobe de las paredes, lo que podría producir un derrumbe.
Muy preocupada, Genara de Cardozo, cuidadora ad honorem, pide auxilio para salvar este valioso patrimonio histórico del Paraguay. Su marido, José de Jesús Cardozo, de profesión albañil, se ocupa de solucionar los problemas acuciantes, pero ahora urge que se realicen trabajos de restauración para garantizar la preservación del valioso patrimonio colonial.
“Pusimos tablas para sostener el techo, pero cada vez más se agrava el problema y estamos desesperados, no queremos que se caiga”, alerta la encargada.
Genara vive detrás del oratorio que cuida en forma voluntaria. Y lo hace con mucha devoción, porque asume el compromiso familiar que se extiende de generación en generación. Su madre, María Roque Quintana viuda de Ávalos, fallecida el 13 de febrero de 2012, fue por casi un siglo la cuidadora ad honorem. “Y me tocó a mí, pero me gusta y vamos a hacer lo posible para conservar esta reliquia nuestra. Jamás dejaremos que se caiga la casa de San Roque, mientras vivimos, porque él nos da salud”.
San Roque celebra su día el 16 de agosto y para el inicio de la novena (arranca el 7 de agosto), los Cardozo encaran algún arreglo superficial y limpieza. “Nuestro santo tiene su propio libro, no es que se reza el rosario simplemente”, destaca Genara.
Aunque no descartan la posibilidad de recuperar la antigua talla sustraída, los fieles tendrán una réplica que, de buena voluntad, el señor Derlis Florentín se ocupó de mandar tallar en Buenos Aires. “Nos prometió hacer llegar el santo en la primera semana de agosto, porque acá viene mucha gente a participar de la novena. Luego, en su día, San Roque se va a la iglesia parroquial de San Pablo, donde se celebra una misa principal”, aclara Genara con aires místicos.
La capilla de San Roque de Caazapá es un ejemplo único de la arquitectura colonial religiosa de la época franciscana y debe ser valorada en su justa dimensión. El abandono de esta reliquia del Paraguay es una muestra palpable de la desidia y negligencia de las instituciones encargadas de la protección del patrimonio histórico y cultural de la nación.
Fácil acceso
Caazapá está situada a 230 km de Asunción. Se llega por la Ruta N.° 2 Mariscal José Félix Estigarribia, con desvío en la ciudad de Coronel Oviedo por la Ruta N.° 7 Dr. Francia. Otros atractivos que se pueden visitar son el museo Fray Juan Bernardo, que abre al público de lunes a viernes, de 8:00 a 12:00, y de 13:00 a 17:00. Los sábados, de 9:00 a 12:00. El acceso es libre y gratuito. También es aconsejable conocer la iglesia parroquial de San Pablo, que conserva un altar del siglo XVIII y algunas edificaciones que datan del tiempo de las reducciones franciscanas, en el sector céntrico.
