Internet ama a los gatos

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Tienen millones de seguidores en Instagram y Twitter, inspiran memes en toda la red y son los protagonistas de los youtubers cuyos videos más visitas cosechan. Los gatos triunfan en internet.

La pregunta “¿eres más de gatos o perros?” es de las más comunes y la respuesta varía según la persona. Sin embargo, en internet hay un claro ganador: mandan los gatos. Conocidos como catlebrities, muchos de ellos son auténticas estrellas de la red.

Y es que los mininos no solo cuentan con redes sociales felinas, como Cats Conexión (http://www.catsconnexion.com/) y United Cats (https://unitedcats.com/es/), pensadas para que los dueños orgullosos de sus gatos puedan crearles un perfil para compartir todas sus proezas, sino que causan furor en las redes sociales humanas.

Felinos famosos

A sus seis años, Nala es muy popular en Instagram (@nala_cat), donde tiene casi 3,5 millones de seguidores. Sube varias fotos al día, que alcanzan rápidamente las decenas de miles de me gusta y reciben diversos comentarios de sus fans. Pero, además de una instagramer, Nala es una gata.

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No es la única minina que arrasa en esta red social. A Tardar Sauce, conocida como Grumpy, la gruñona y famosa por protagonizar diversos memes, la siguen más de dos millones de personas a través de su perfil de Instagram (@realgrumpycat). Incluso, la revista estadounidense Forbes la llevó a la portada y le dedicó una entrevista.

Lil Bub (@iamlilbub) es otra de las gatas más famosas de la red fotográfica. Tiene entre sus seguidores a un millón y medio de instagramers. La gatita, que padece enanismo, ha incentivado muchas donaciones a Pet finder (https://www.petfinder.com/).

Muy cerca se queda Venus (@venustwofacecat), una minina famosa por su rostro de dos colores distintos y que ya supera el millón de seguidores en esta red gráfica.

Los hay que son igualmente famosos sin tener tantos seguidores en Instagram. Es el caso de Choupette (@choupettesdiary), mascota del diseñador de moda Karl Lagerfeld. Roza los 100.000 seguidores, una cifra elevada, pero lejos de los millones de sus otros compañeros felinos. Sin embargo, ha participado en varios proyectos de moda, belleza y cosmética, y ha sido portada de Vogue.

Catubers

Tiene casi 80 millones de visitas, una cifra que aumenta constantemente y no se trata de un video de El Rubius o Auron Play ni tan siquiera del último videoclip de Justin Bieber. La cifra la aporta el video de una gata a la que pillan desprevenida con la mano, titulado Surprised Kitty.

La plataforma YouTube ha servido para dar visibilidad, incluso, a gatos del pasado. El famoso video del Keyboard Cat, en el que un gato hacía sonar un teclado musical, se grabó en los años 80, pero ha alcanzado su popularidad en la era de internet, con visualizaciones que van más allá de los 47 millones.

No es el único gato famoso por tocar este instrumento. Nora, la gatita pianista, tiene su propio canal de YouTube (Nora the piano cat) con más de 16.000 suscriptores y algunos de sus videos alcanzan los 10 millones de vistas.

La instagramer Grumpy también tiene su espacio en la red de videos más importante de internet, y uno de ellos supera las 20 millones de visualizaciones.

Otros mininos famosos a través de YouTube son El Gato Dramático (Dramatic Cat), cuya cara de sorpresa ha sido vista por 30 millones de personas, o The OMG Cat (Oh, Dios Mío), con más de 23,5 millones de visitas en su video.

No es de extrañar, por tanto, que la fiebre gatuna haya servido de inspiración para productos de internet, como la ciberserie Simon’s Cat (https://simonscat.com/), que tiene su propia página web, o Pusheen Cat (http://www.pusheen.com/), que además de tener su libro de historietas y blog, es el rostro de los stickers (emoticonos de gran tamaño) más populares de Facebook y Telegram.

Estas tendencias tal vez tengan su origen en el famoso Nyan Cat (http://www.nyan.cat/), que no era más que un video en bucle, cuya música se repetía todo el rato con un “gato arcoíris”, y en el que el récord estaba en aguantar el mayor tiempo posible escuchando y viendo al pixelado felino. Un juego que sigue vigente hoy en día, pese a tener ya unos cuantos años.

De las redes a las tiendas

Las catlebrities extienden su fama del “mundo virtual” al físico. Sean gatos de carne y hueso, o personajes ficticios de animación en internet, muchos de ellos son íconos del merchandising.

Grumpy, la gatita gruñona, ha inspirado desde tazas hasta prendas de ropa, como una camiseta que, desde hace poco, ocupa las perchas de la gigantesca cadena Primark. Tiene también su propio libro y hasta una película.

La imagen de la adorable Lil Bub también aparece en vestimenta variada, bolsos, postales y pegatinas, entre otros productos. Por su parte, el Long Cat, un minino famoso en el mundo de los memes a raíz de su exagerada longitud, ha sido transformado en bufandas para el cuello.

De Pusheen se encuentran peluches, tazas, estuches y relojes. Los variados productos del gato de los stickers están disponibles hasta en la cadena de venta online Amazon. Lo mismo sucede con los productos del Nyan Cat, de cuyo furor se han aprovechado también los artesanos de Etsy.com y los vendedores de Ebay. En definitiva, los gatos venden.

No solo en internet

Los gatos tienen incluso un día mundial: el 20 de febrero. La fecha, que conmemora el fallecimiento de Socks, mascota del expresidente Bill Clinton y primer minino de la Casa Blanca, se celebra especialmente en las redes sociales. 

No es la única fecha importante para estos animales. A lo largo del año se festejan distintos festivales de temática felina, como el Cat Video Festival (http://www.catfestmn.com/), que lleva celebrándose desde el 2012 y ha adquirido carácter internacional.

Toda esta fiebre felina no está limitada al espacio virtual, que no supone sino una muestra más del amor hacia los gatos, algo que ya tiene representación en diversos lugares del mundo. 

En Roma, capital de Italia, se encuentra el Santuario de los Gatos. Situado en Largo di Torre Argentina, una plaza que alberga las ruinas del Teatro de Pompeyo y cuatro antiguos templos, este gran refugio felino se erige en el mismo lugar que vio morir a Julio César. 

Otro enorme santuario felino es The Cat House on the Kings, en California, Estados Unidos, a cargo de la sexagenaria amante de los gatos Lynea Lattanzio. En su residencia ofrece consejos, gestiona adopciones y acoge a más de un millar de mininos.

Pero los gatos, además de refugios, cuentan con hoteles y cafés exclusivamente pensados para ellos. Algunos son, incluso, alojamientos de lujo, como el hotel Catzonia, en Kuala Lumpur, Malasia; la Gatosphera, de Madrid, España; o el Ings, situado en Yorkshire del Oeste, Inglaterra.

Los bares felinos se inspiran en un modelo de establecimiento recurrente en Japón, como el Temari no Ouchi, de Tokio, y ocupan ahora diversas ciudades del mundo: La Gatería, en México DF; el Totnes Cats Cafe, en Devon, Inglaterra; La Gatoteca, de Madrid, España; el Cat Cafe Neko no Niwa, de Singapur; el Cat Town, en Oakland, EE. UU.; el Museo del Gato, de San Petersburgo, Rusia; o Le Café des Chats, en París, Francia, son solo algunos de los nombres de estos locales en los que los amantes de los gatos pueden degustar una bebida en compañía de estos animales.

Los gatos son, en resumidas cuentas, los animales más queridos por los seres humanos. Un afecto que deja huella en las redes y fuera de ellas.

EFE/REPORTAJES