La magia de los años 70

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Músicos de pura cepa. Juan Carlos Galiardi, Juan Zorrilla, Nelson Servín, Nene Burgos, Martín Núñez, Jorge Alegre y Jhonny Argüello brillaron en los tiempos de las orquestas, los años 70. Hoy vuelven a subir a los escenarios para revivir lo mejor de aquellos tiempos dorados.

La reunión con los “hombres orquesta” se realizó en la casa de Nelson Servín. Hasta allí llegaron los demás integrantes para la charla. Con el espíritu muy alegre se dispusieron a recorrer sus caminos por la música. Juan Zorrilla, en la voz, al igual que Juan Carlos Galiardi; Nelson Servín, en el órgano; Nene Burgos, en la batería; Martín Núñez, en el saxo; Jorge Alegre, con la guitarra, y Jhonny Argüello, el bajista y también voz.

Los primeros nombres que sonaron en el grupo Los Impagables Ángeles, en la década del 70, fueron Alfonso Medina, Juan Carlos Galiardi, Pocholo Mosqueira, Miguel Ruiz Díaz, Efigenio Insfrán y Jhonny Bareiro. Conforme fueron pasando los años, también sucedían los cambios. Surgieron otros nombres, otros talentos, pero con el mismo afán de deleitar y dar lo mejor de sí en los escenarios. La coordinación y el increíble sentido del ritmo de aquellos años vuelven a expresar con la reinvención de Los Impagables Ángeles. “En encuentros de amigos y músicos, surgió la idea de rearmar el grupo. Nos entusiasmamos, y comenzamos a barajar nombres y a preguntar si podían o si querían (formar el grupo) así fuimos reuniendo a muchos exponentes de los tiempos de las orquestas”, expresa Juan Carlos Galiardi, la voz y pionero de la conformación junto con Nelson Servín y Juan Zorrilla.

“Nacimos a fines del 77. El director de ese entonces se llamaba Alfonso Medina. Estuve ocho años con ellos en numerosos escenarios; fue una época realmente increíble. Después fui al Brasil y abandoné la música. Cuando regresé a Paraguay, pasé a integrar Harmony; luego trabajé en la institución pública hasta el 94. Uno no puede abandonar definitivamente la música, es una adicción, tanto que ahora estamos de vuelta como Los Impagables Ángeles”, afirma Juan Carlos Galiardi.

Martín Núñez también expresa su satisfacción por el regreso de una de las orquestas que hicieron “sonar” los años 70. Sus comienzos se dieron como saxofonista en la banda de músicos de la Policía; luego estuvo en la Columbia Jazz, en la Michigan Jazz y, paralelamente a su intervención como saxofonista en el grupo, también es director de la superbandita Tricolor; integra, además, Vino tinto y Blue Moon. “No me quejo de mi suerte; como banda que soy, me voy con cualquiera”, bromea a viva voz Martín.

Jhonny Argüello es otro componente de la nueva orquesta. Se inició a los 15 años con el grupo Los Clevers. “Recuerdo que fuimos a Corrientes para animar las fiestas de carnaval y tuvimos la oportunidad de actuar con Los Iracundos, Los Wayacanes, con la animación de Zulma Fabiat. Para mí fue como un sueño. De ahí pasé a La Charanga Paraguaya, con bastante repercusión por el ritmo tropical único que hacíamos. El líder era Neneco Ríos. Después estuve con Los Topos, con el famoso Tío Hugo, Papacito, Riky Hutteman; en esta etapa comenzaba a cumplirse uno de mis anhelos como músico, ya que era uno de los grupos respetados y fue un orgullo ser parte. De esta misma conformación se desprendió Chicago. Luego estuve con el gran Papi Barreto y The Pussy Cats. Luego, junto con Eligio Palacios formamos Piña Colada y, más tarde, vino Equipo 87. Ahora regresamos con todo para rememorar los tiempos en los que la gente salía a bailar y se divertía. La receptividad es espectacular, estamos contentos, ya tenemos proyectos para viajar a España para dar un show en Barcelona con la colectividad paraguaya”, adelanta Argüello.

La historia de todos ellos está salpicada de éxitos. Cada uno, con los grupos que les tocó sobresalir, demostró su habilidad con diversos instrumentos y con la voz. “Cuando uno sube al escenario, experimenta sensaciones únicas e intenta actuar lo mejor posible. Unas veces sale muy bien, otras solo bien; es inevitable, pero están puestos siempre el corazón y el espíritu”, coinciden los artistas.

Juan Zorrilla, vocalista, con carnet nº 521 de la Asociación de Músicos del Paraguay, también es otro de los integrantes. Con solo 14 años ya deleitaba en los escenarios, con The Bat, Los Relámpagos, Los Hidalgos, el grupo Océano, Oasis, Los Impagables Ángeles, por supuesto; Equipo 87, The Pussy Cats, Piña Colada, Vino tinto, Blue Moon y con Lobo Martínez. También integró coros y se presentó como solista. Brasil, Argentina, Bolivia y Estados Unidos fueron algunos de los suelos internacionales adonde llevó su arte.

También está Jorge Alegre, el guitarrista. Al igual que todos, tiene sus buenos años con la música. Ya a los seis años asistía a las clases del profesor Dionisio Valiente y así fue forjando una carrera como guitarrista. “Con Nelson Servín fui parte de Abraxa y de varios otros grupos, entre ellos Arpegios, y ahora estoy reactivando con muchas ganas”, expresa.

Los nuevos e impagables Ángeles se muestran contentos con el regreso y esperan hacer resurgir aquellos años en los que las orquestas “sacaban de sus sillas” a las personas, ya sea para bailar a un ritmo bien movido u otro cadencioso. “Notamos que en esta época se baila muy poco”, dice Martín. “Lo que nosotros buscamos es que la gente vuelva a vivir la música como antes. Los años 70 se caracterizaron por el nacimiento y desenvolvimiento de nuevos movimientos musicales, como el punk, el pop personal, el heavy metal, el rock latino, el reggae, el rock urbano, el techno pop, el glam rock y el rock sinfónico. Era una década memorable, en la que las orquestas tuvieron su época de prosperidad. Se disfrutaba de las orquestas ‘al natural’, no existían equipos de sonido, pero los tiempos modernos introdujeron las discotecas, entonces las orquestas mermaron su señoreo”, afirman.

En fin, cómo olvidar los años 70. Las fiestas eran sinónimo de traje de gala; todas las mujeres se iban “a la modista”, los hombres “invitaban a bailar” y si un desconocido “sacaba” a bailar, se necesitaba bastante espacio para estar lo más distante posible, pero si de un pretendiente se trataba, “las palabras en el oído” eran lo mejor. Así eran las décadas del 70, baile, elegancia y costumbres. Y Los Impagables Ángeles están reviviendo esos momentos con lo mejor de su repertorio.

Nene Burgos: el baterista. Su habilidad es increíble. Hace maravillas sobre los escenarios.

Martín Núñez: el saxofonista. Su recorrido por los senderos musicales es amplio: la banda de músicos de la Policía, la Columbia Jazz, la Michigan Jazz, solo por citar algunas.

Juan Zorrilla: la voz. Con solo 14 años ya deleitaba. La Asociación de Músicos del Paraguay le habilitó con el carnet nº 521.

Nelson Servín: en el órgano. Su historia también es única y celebra su vuelta con Los Impagables Ángeles.

Johnny Argüello: bajista y voz. Su vasta trayectoria dentro de las orquestas lo ubica entre los mejores.

Jorge Alegre: el guitarrista. Subió a los escenarios muy joven y afirma que tiene “para rato” con la música.

ndure@abc.com.py