La obligación de ser felices

La felicidad no es un mito, es una obligación. Así lo afirma el sicoterapeuta argentino Jorge Bucay. Su singular concepto sobre la capacidad de ser felices se basa en el autoconocimiento y en saber qué es lo que uno quiere en la vida... una tarea difícil, pero no imposible.

De origen judío-musulmán dice no tener una religión definida. De cuando en cuando va al terapeuta si se "siente trancado en un tema". Ama los cuentos que le contaron sus abuelos y esta orma de comunicación le ayudó a escribir libros y a conquistar a su esposa Perla.

El Dr. Jorge Bucay estará en nuestro país el martes 2 y el miércoles 3 de agosto para dar dos conferencias en las que hablará de "Amar sin depender" y "La felicidad posible". Antes de su venida conversó vía telefónica desde Argentina con la Revista de ABC Color y dio un pequeño adelanto de lo que será su charla en el hotel Sheraton de Asunción.

- ¿Cómo es eso de la felicidad posible? ¿Existe realmente?

- El primer concepto de la felicidad es que esta no es un mito. Es una realidad y más que un derecho es una obligación.

- ¿Por qué?

- Porque tenemos una única obligación de luchar por nuestra felicidad y una vez alcanzada podemos luchar por la de los demás.

- Todos hablan de la felicidad, que es esto o lo otro. Pero si tuviera que darle una forma física a ese sentimiento ¿cómo sería?

- Sería la imagen de un paisaje muy sereno con el cielo despejado y un camino hacia el horizonte.

- ¿Y el sol dónde estaría, sería un atardecer, un amanecer?

- El sol estaría como... sería un sol de las diez o las once de la mañana.

- Vivimos en una sociedad globalizada, interactuando permanentemente. En ese contexto, ¿cómo se desarrolla el concepto de "amar sin depender"?

- Uno puede relacionarse con el otro; yo puedo apoyarme en otro en un momento determinado, porque nadie es autosuficiente. Amar sin depender es cuando lo que yo necesito y lo que yo quiero no está en colgarse en el cuello de otra persona. Por ejemplo, si yo te invito a tomar un café y vos no querés hacerlo, bueno, entonces no lo hacemos, pero no por eso yo voy a dejar de tomarlo; puede que vaya y tome solo o invite a otra persona. Depender es hacer responsable al otro de lo que yo siento o no siento. Y no depender es ser responsable de mi vida y mis propias emociones.

- Eso a veces resulta difícil.

- Esa es una buena noticia.

- ¿Por?

- Porque es difícil. El problema sería si es imposible.

- Una persona deprimida que, por ejemplo, puede estar leyendo esta nota, cómo puede encontrar la fórmula para ser feliz.

- La felicidad tiene que ver con el sentido y el rumbo que decidiste darle a tu vida. Quien está en un momento de depresión tiene que pensar cómo hacer para volver a ese rumbo. La persona que no se siente feliz es porque se salió del propósito que tenía su vida.

- ¿Pero y cuál es la fórmula?

- Para ser feliz hay que hacerse cargo de uno mismo, ser el protagonista de su vida, vivir comprometidamente y aprender a despojarse de las cosas que quedaron atrás.

DE LA PIEL PARA ADENTRO

- En sus años de ejercicio como sicoterapeuta de adultos y parejas, ¿cuál es la principal preocupación que ve en sus pacientes?

- Vienen muy inquietos al consultorio por la incertidumbre que representa su futuro. Y respecto al amor, como siempre, es el temor de no ser amado por la otra persona.

- En esos casos de no correspondencia ¿qué recomienda?, ¿luchar por el amor esquivo o dejarlo para dedicarse a otra cosa?

- Hay un tiempo para todas las cosas. Mientras yo crea que ese amor tiene eco en la otra persona, seguiría luchando. Pero no lucharía por alguien que no me ama porque yo sé que a nadie le gusta estar con alguien que no te ama. La lucha es de a dos y si la otra parte da indicios de que todavía puedo seguir, entonces sigo.

- Hay quienes dicen que cada uno tiene su propio concepto de la felicidad. Existen, por ejemplo, quienes la basan en la acumulación de bienes materiales.

- Esa es una felicidad propuesta por la sociedad de consumo, que induce a comprar cada vez más.

- ¿Pero es felicidad?

- La felicidad es algo que sucede de la piel para adentro y no de la piel para afuera. Adquirir cosas puede satisfacer tu vanidad, pero no te hará feliz.

- En la televisión se ven cada vez más casos de violencia, ¿qué nos está pasando?

- Cualquier terapeuta sabe que la violencia es la manifestación de la impotencia. Cuanto más impotente es el individuo hay más posibilidades de que esa violencia aflore.

- ¿Qué actitud deberíamos tomar frente a la violencia, o mejor, frente a los hechos y personas violentos?

- Desde hace muchos años vengo diciendo que la violencia y la criminalidad no se resolverán con leyes más duras. Se resolverán con más escuelas y más presupuestos para el sector educativo.

- En su programa de televisión (hasta el 2002) se veía su preocupación por la salud mental a nivel público.

- Ahora ya no tengo un programa, pero el que tenía no era un talk show donde la gente hablaba de sus problemas; era más orientado a la enseñanza con talleres gratuitos. Ya no pienso hacer televisión, al menos en mi país. Si lo hago, en todo caso lo haría en México, España o ¿por qué no? en Paraguay. “Voy al terapeuta”

- Para comprender mejor los problemas de sus pacientes, ¿un terapeuta tiene que ser más bien "loco" o sano?

- Yo creo que el mejor terapeuta tiene que ser lo más sano posible.

- ¿Qué es ser sano?

- Es ser capaz de apoyarse sobre sus propios pies. Poder afrontar las situaciones y desarrollar todo tu potencial en vivir anclado al presente sin dejar de tener proyectos a futuro.

- ¿Usted va al terapeuta?

- Tuve terapeutas regularmente hasta hace unos cinco años. Ahora recurro a él cuando siento que estoy atascado en un tema.

- ¿Y su terapeuta es sano, según la definición que dio más arriba?

- Tiene todas esas características y más. Cuenta cuentos Bucay lleva publicada casi una veintena de libros. Entre ellos, Cartas para Claudia (1986), Recuentos para Demian (1994), Cuentos para pensar (1997), De la autoestima al egoísmo, Amarse con los ojos abiertos (2000 en coautoríacon Silvia Salinas), El camino de la autodependencia, El camino de las lágrimas, El camino de la felicidad, Un libro en vivo (con Marcos Aguinis), Hojas de ruta, Shimriti-De la Ignorancia a la Sabiduría, y Contá conmigo.

- En sus libros cuenta cuentos y parábolas, manteniendo el estilo de transmisión oral utilizado en épocas pasadas. ¿Por qué ese estilo?

- En principio, soy nieto y bisnieto de personas nacidas en el Medio Oriente, judías y árabes. Mis cuatro abuelos me contaban cuentos, cuentos sufí y de todo tipo. Cuando fui más grande y quise ser boy scout fui a la parroquia de mi barrio, donde el padre Ramón también me contaba cuentos del Evangelio y cuentos bíblicos de todos esos lugares.

- Siendo usted de ascendencia judía y árabe, ¿no encontró conflictos cuando entró en el mundo del catolicismo?

- El padre Ramón me había dicho en aquella época "esta es la casa de Dios y El recibe a todos".

- ¿Y en su casa, no le hicieron problemas por ir a la iglesia?

- Mis padres nunca fueron estrictos. Siempre supieron que yo estaba creciendo en otro tipo de sociedad y no había conflictos con ese tema.

- ¿Qué religión profesa actualmente?

- Aunque nací en una casa musulmana y judía, ahora no tengo religión establecida.

- ¿Cuál es su opinión respecto a la religión como camino para lograr la felicidad?

- La religión es una herramienta, como muchas otras, que puede ser muy útil y ha servido para llevar a la gente a ser feliz. Casado y feliz.

- ¿Cuánto tiempo lleva de casado?

- Tenemos 32 años y medio de estar casados. Pero primero estuvimos cinco de novios. Así que en total tenemos juntos (con Perla) 37 años
y medio.

- ¿Cómo se conocieron?

- En un club donde yo estaba dando una charla. Ambos éramos universitarios y ella era oyente. En ese entonces, yo estudiaba Medicina y ella Arquitectura.

- ¿Y cuántos cuentos sufí tuvo que contarle antes de convencerla?

- En aquel momento el único cuento que me funcionó: "dejame acompañarte a tu casa" y la acompañé. Del matrimonio con Perla nacieron dos hijos, Demian y Claudia, ambos médicos "guapos y emprendedores". Cuando ya vamos por el final de la conversación telefónica -que se hizo en tres etapas (siesta, tarde y noche)- y antes de cenar con sus amigos, responde la última pregunta:

- Dr. Bucay, ¿es usted feliz?

- Sí.

Su respuesta es cálida y serena como ese paisaje de cielo limpio, con el camino que va hacia el horizonte y con el sol de las diez o las once de la mañana.
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