Mamá fitness

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Mary Alfonso es competidora fija en cada certamen de fisicoculturismo en el este del país, desde hace un par de años. Su rutina de alimentación y ejercicios es estricta y la sigue al pie de la letra, aun cuando es solo una de sus facetas, porque luego debe ser mamá de cuatro niñas, esposa y trabajadora.

Muchas personas piensan que una mujer, al ser madre, difícilmente podría intentar desarrollarse exitosamente en otras áreas o, al menos, fuera de lo laboral. Sin embargo, la esteña Mary Alfonso (35) demuestra que, con disciplina y motivación, se pueden combinar perfectamente los roles de madre, esposa, profesional y deportista.

Diariamente, además del cuidado de sus cuatro hijas: Aylen Monserrath (11), Sofía Valentina (5), María Victoria (4) y María Fernanda (1), desarrolla su rutina de entrenamiento con pesas y ejercicios cardiovasculares que “funcionan como una terapia contra el estrés, mejoran mi energía y ganas de trabajar. Con cuatro hijas no es nada fácil; debo estar dispuesta 18 h al día”, explica.

Mary conoció este deporte recién hace un par de años. Su tercer embarazo le dejó con 18 kg de sobrepeso y necesitaba una medida drástica para recuperar su silueta. Tenía 78 kg y, como única salida para obligarse a sí misma a cambiar de hábitos, se inscribió en una competencia de body fitness. Una decisión un poco drástica, según quien la mire, y que causó gran sorpresa en su entorno, pero con determinación y confianza en sí misma logró competir.

“En febrero de 2013 empecé con mi meta: debía perder 25 kg para el día de la competencia, para el cual faltaban solo ocho meses. Empecé la carrera, me enfoqué en lo que quería y fue así que en noviembre de 2013, a los 33 años y con 53 kg, competí por primera vez en body fitness, en Mr. Alto Paraná, en el que obtuve el segundo puesto en mi categoría”.

Para este evento, su cuerpo había experimentado grandes cambios, logró llegar a su peso ideal y se sentía muy diferente. Su nueva rutina y alimentación creaban reacciones constantes en su metabolismo, y también sentía pequeños malestares que atribuía a la nueva disciplina. Luego de un par de meses pudo notar que varios de los síntomas que sentía eran de la cuarta princesa que venía en camino. “Competí embarazada de dos meses y no me había dado cuenta”. Desde el momento en el que se enteró que estaba embarazada, se enfocó a los cuidados necesarios para no volver a engordar tanto, teniendo la posibilidad de seguir entrenando y motivando a la gente. “Dos meses y medio después de la llegada de María Fernanda empecé a hacer ejercicios aeróbicos, y a los seis meses empecé a entrenar con pesas nuevamente. En octubre de 2015 participé en Mr. Itapúa y en noviembre del mismo año, nuevamente, en Mr. Alto Paraná”.

Para ella, combinar las tareas laborales, del hogar y el gimnasio no supone un sacrificio: “Me encanta todo lo que hago, porque a la vez de estar en forma, con ganas todo el tiempo, ayudo a las mamás que piensan que todo está perdido después de haber tenido hijos. Ser ejemplo de muchas personas me motiva a seguir”.

A través de las redes

Cuando empezó con esto, no pensó en todo lo que llegaría a significar. Iba compartiendo en redes sociales los primeros cambios y cada paso que daba hacia su meta; poco a poco empezó a ganarse más seguidores, y tuvo que crear una fanpage para separar sus publicaciones familiares de los tips y recomendaciones que iba brindando a las personas que le escribían. Ahora, con más de 14.000 seguidores, tiene una plataforma en la que puede ayudar directamente a las personas.

En su página se pueden ver recetas saludables, rutinas de ejercicios, frases motivadoras y fotografías.

“Siempre me gustó el fisicoculturismo; pero cuando era más joven, era mamá soltera de mi primera hija y no podía solventar sola todo los gastos que implica este deporte. Después de casarme y con la gran ayuda de mi marido, Hugo, pude realizar este sueño, y mejor aún después de haber sido mamá nuevamente”.

Administrar el tiempo no es nada fácil, pero tampoco imposible, cuenta Mary. “Antes de acostarme, dejo preparado mi panqueque para el desayuno. En la mañana muy temprano, me despierto y preparo mi café, el desayuno de mi marido y mis comidas del día. Cuando tenemos todas las comidas preparadas es muy difícil salir de la dieta. Trabajo hasta las 13:00 como tesorera en una empresa distribuidora de llantas. De 13:15 a 15:00 voy al gimnasio a entrenar, y a partir de ahí dedico todo mi tiempo a mis hijas y mi marido. Una señora me ayuda; está en casa hasta las 15:00. Cuando ella no viene, recurro a mis padres, quienes, por suerte, viven cerca, pero si no tengo a nadie que me ayude, llevo a mis hijas conmigo al gimnasio. La mayor cuida a las tres más chiquitas hasta que termine mi rutina y, así, no hay excusas para faltar a ninguna de mis responsabilidades”, afirma.

Por Mónica Bareiro mbareiro@abc.com.py

Fotos ABC Color/Gustavo Báez.