Los primeros jesuitas llegaron al Paraguay en 1607 para evangelizar a los indígenas guaraníes que poblaban la zona comprendida por Argentina, nuestro país y un sector del Brasil. Uno de los aspectos en los que más influyeron fue en el arte, en el que supieron emplear las habilidades de los nativos, en una época anterior y durante el ingreso del estilo barroco.
En las misiones surgieron carpinteros, ebanistas, herreros, pintores, escultores y plateros, que construyeron grandes templos y tallaron ángeles y flores en sus frentes, paredes, pilas bautismales y púlpitos. Gran parte de estos elementos se perdieron durante la expulsión de los jesuitas por orden del rey Carlos III de España en el siglo XVIII. Los bienes fueron rescatados –y saqueados en algunos casos– por los pobladores de la zona. Con el tiempo, se logró recuperar parte del legado.
En el departamento de Misiones están ubicados cuatro museos en los que se conserva este patrimonio. Se trata de San Ignacio Guasu, Santa María de Fe, Santa Rosa de Lima y Santiago.
El museo de San Ignacio Guasu, primera reducción, es uno de los más representativos, ya que posee tallas de gran valor y variedad. Está dividido en cuatro salas, en la primera de La Creación, que se puede ver una imagen prebarroca de San Miguel, otra ya barroca del arcángel Rafael y el joven Tobías, entre otras.
Luego, se ingresa a la Sala del Misterio Pascual. Entre las figuras se pueden distinguir las distintas etapas artísticas por las que pasaron los guaraníes, cuyas habilidades para copiar –que inicialmente eran criticadas por los misioneros– fueron resaltadas y admiradas, ya que incluso mejoraban las obras que les eran encomendadas.
La siguiente es la Sala de la Iglesia, en la que se pueden ver imponentes imágenes de San Pedro, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santa Ana, entre otras.
Mientras que en la cuarta sección, que es la Sala de la Compañía de Jesús, se hizo una simulación del antiguo altar principal de la iglesia, en la que se resaltaba a San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja.
Luego se pasa a una pequeña, pero majestuosa capilla. En el patio se pueden ver vestigios de lo que fue el templo principal y un reloj solar.
En Santa María, ubicado a 242 km de Asunción, está el segundo museo jesuítico. Cuenta con 56 obras. Todas fueron realizadas durante la época de las reducciones y son claras muestras del esplendor del estilo barroco.
El recorrido comprende seis salas. Se inicia con piezas de la antigua iglesia. Luego se pasa a la Sala de los Santos Ángeles y Arcángeles, de la Natividad y de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
El pueblo de Santa Rosa de Lima se creó en 1698 tras un desprendimiento de la misión de San Ignacio Guasu. Actualmente, la capilla de Loreto, donde funciona el museo jesuítico, guarda la única pintura mural que se conserva de las 30 reducciones. Se trata de un fresco que representa la creación y cuyos vivos colores deslumbran a los visitantes. Además, se observan figuras barrocas de la Virgen de Loreto, Virgen Inmaculada, un Cristo crucificado, entre otras de gran belleza y valor.
Las obras de este museo son atribuidas al padre José Brasanelli, de nacionalidad italiana, quien se destacó por su labor como arquitecto, pintor y escultor.
mbareiro@abc.com.py
