Marruecos: Histórico y exótico

Marruecos, cuyo rey actual es Mohamed VI, pasó a ser en los últimos años un atractivo turístico. A su belleza natural se le suma una infraestructura que le permite ser centro de convenciones políticas internacionales, candidato para los mundiales de fútbol y producción de novelas de éxito mundial.

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El objetivo de este país –de 33.000.000 de habitantes, al que le queda chico el número de 11.000.000 de turistas (predominan los españoles y franceses) que recibe al año– es llegar hasta los pequeños rincones del mundo. Ampliar el universo de visitantes es la meta a corto plazo.

Enganchar al turista que va a Europa o al mismo europeo es una estrategia cautivante: visitar dos continentes, Europa y África. Visitar Málaga, con sus hermosas playas y su movida nocturna, de hecho es una atracción ineludible para el que visita España. Con una hora más de viaje por tierra está la inmediata posibilidad de ingresar a continente africano, a través de Marruecos.

Una apuesta a ello fue el reciente Raid Tanja Lagouira, un particular evento, organizado por la Asociación Nord-Sud Action, una entidad que incentiva la inversión y las acciones humanitarias de Marruecos. Con vehículos bien equipados, en gran parte 4x4, el Raid consiste básicamente en realizar un extenso viaje de 2500 km por tierra, de norte a sur, durante 11 días.

Su mentor es Omar El Alaoui, quien en forma conjunta con la oficina de Turismo del Reino de Marruecos no solo promocionan al país e incentivan la inversión, sino que reivindican la Marcha Verde del 6 de noviembre, por la cual esta nación africana se independizó de España de los territorios ubicados en el desierto del Sahara 1975.

Periodistas de Marruecos, España, Argentina y Paraguay participaron de este singular paseo turístico que se inició en Torremolino, España, como punto de encuentro.

En el caso de los periodistas paraguayos, solo fue necesario un vuelo directo a Madrid, para luego tomar otro de una hora a Málaga. Desde allí, bajo la guía de Bijjou Azzedine, de la Oficina Nacional Marroquí del Turismo de Andalucía, España, junto con otros 50 participantes de España, Francia, Argentina y Marruecos se inició la travesía que tuvo como primer atractivo llegar a la frontera y cruzar el estrecho de Gibraltar, donde se unen el océano Atlántico con el mar Mediterráneo, para llegar a Tanger. El viaje de casi una hora se realizó en un ferry.

Tanger es una ciudad que mezcla las costumbres europeas con las africanas. Los hoteles, restaurantes y la estructura de sus calles son similares a los de Europa, pero al, mismo tiempo, se puede ver la arquitectura marroquí y percibir las costumbres árabes, como las de tomar un delicioso té verde o escuchar el llamado vespertino para orar en las mezquitas. Es una de las pocas ciudades en las que algunos de los pobladores hablan en español, en un país en el que predominan el árabe y francés.

Tanger es una ciudad moderna en la que empresarios se dan cita para establecer negociaciones de diversos tópicos, como el tema energético y su aprovechamiento global. Su extensa costa hace que la pesca también se vuelva atractiva, al tiempo de ser un sitio importante para el establecimiento de puertos francos.

Tomar un té en uno de los sitios exóticos del casco histórico, mientras se ve la puesta del sol o se cena en el puerto deportivo son propuestas irresistibles. La travesía toma lentamente camino hacia el sur hasta las afueras de Marrakech, a unos 550 km, previo paso por Salé para un almuerzo al lado del río Bu Regreg, que separa a ambas ciudades. En el lugar se puede observar, en la actualidad, la construcción de un teatro ubicado a la costa del río, para tres mil personas, un orgullo para Marruecos porque se trata de uno de los más grandes de África.

En las afueras de Marrakech, el sitio invita al descanso en un hotel rural con habitaciones de arquitectura de antaño, en donde la tecnología, ex profeso, tiene solo lugar en la recepción o el restaurante. Al tercer día, el ambiente de tranquilidad se revierte con otro largo viaje de 600 km que tiene una escala en la ciudad de Tiznit, en donde la gobernación local ofrece un almuerzo a la comitiva. Momento reparador para lo que se va a venir en un traslado rutero, que va tener como epicentro el paso por montañas y valles con una vista impresionante y maravillosa.

El punto de llegada es Guelmim, ya a unos 1000 km al sur de la frontera con España, y la concentración en un hotel con salas de reuniones y juego, restaurantes, discoteca y bar social; todo lo contrario a la estadía anterior. La oportunidad es propicia para visitar una ciudad de “tierra adentro” que se caracteriza por contar con un corredor con artículos típicos y los infaltables electrónicos.

Al cuarto día, la travesía continúa hasta Laayoune (otros 600 km). Un viaje por las rutas del Sahara, que permite apreciar en su esplendor el desierto, acompañado de una costa de mar. El punto de llegada es propio para evocar la Marcha Verde, con la que se recuerda aquel 6 de noviembre de 1975, en la que 350.000 marroquíes civiles, impulsados por el entonces rey Hassan II, padre del actual monarca, recuperaron pacíficamente el territorio que estaba bajo poder de los españoles.

Es un punto trascendente de este recorrido denominado Raid Lounge, ya que tiene como objetivo evocar aquel momento en que parte de Sahara Occidental quedaba en territorio de Marruecos. Laayoune es considerada la ciudad más importante de Sahara Occidental, que se caracteriza por el comercio de productos típicos a lo que se suma el encanto que poseen sus habitantes por el fútbol que tiene al Leunesse Sportive d’El Massira como su representante. Justamente el día que se evocaba la Marcha Verde, un grupo de exestrellas del fútbol, encabezado por el brasileño Ronaldinho Gaúcho, realizó un partido de exhibición con fines benéficos.

La comitiva Raid Tanja Lagouira evocó el día nacional con cantos y bailes típicos de Marruecos, en el mismo lugar en que la ciudadanía se reunió para iniciar la partida de la Marcha Verde. La evocación continuó frente al Ejecutivo regional. La travesía tuvo como punto culminante la ciudad de Dakhla, un viaje que demandó otros 600 km con el atractivo fascinante de parar en medio del desierto para un refrigerio.

Las afueras de Dahla, en un hotel con bungalows, ubicado en el desierto y al costado de una bahía, fue el espacio perfecto para descansar, hacer deportes, pasear en bicicletas o surfear. La llegada a la urbe de Dahkla, al día siguiente, fue propicia para eventos benéficos que formaban parte del programa de este Raid .

Con 4 km de ancho y 60 de largo, Dahkla fue el punto más alto del recorrido. Está ubicada en el extremo del Sahara marroquí, a 350 km de la frontera con Mauritania. El fuerte viento que hay en este punto del país favorece los deportes náuticos, como el kitsurf, aunque hay zonas en las que las olas permiten la actividad pesquera, que se convierte en otro atractivo de la península.

En la zona céntrica, los productos de artesanía priman, nada raro en una ciudad con unos 160.000 habitantes que rinden sus beneficios través del turismo. En un itinerario fuera del Raid, la oficina de Turismo –siempre bajo la guía de Bijjou– transportó a los periodistas paraguayos a dos modernas y reconocidas ciudades de Marruecos 

Fueron unos 1000 km de viaje para llegar a Agardin, una ciudad turística con playas sobre el Atlántico, bordeada de peatonales, hotelería para todos los gustos y centros de artesanías.

Subir la cordillera del Atlas para ver lo que quedó de la antigua Agardín –destruida por un terremoto–, pasear en camello y observar desde arriba la metrópolis son opciones ineludibles para los turistas.

El punto final de este viaje ofrecido a los periodistas paraguayos fue Marrakech, ciudad con una moderna infraestructura, en la cual los turistas pueden ver la mezquita Koutubia, de unos 70 m de altura construida en el siglo XI. Solo andando unas cuadras, se llega al mercado tradicional, donde se pueden encontrar todo tipo de artículos típicos y antigüedades a diversos precios. Además, se puede disfrutar de una variedad de frutas.

La puesta del sol y su complicidad con la noche convierten a la plaza –que linda con el mercado– en un punto de concentración de miles de personas, que disfrutan de la comida que se vende en el lugar, de diversos grupos de música que tocan sin parar y de danzas típicas. Locales contiguos ofrecen sus terrazas para contemplar el gentío, que se combina con el llamado a la oración desde las mezquitas que bordean la zona.

Marrakech también ofrece la oportunidad de visitar la casa de Yves Saint Laurent, convertida en museo, así como disfrutar de sus noches, que ofrecen discotecas, gastronomía de nivel nacional e internacional, arte de todo tipo, teatro y hasta la posibilidad de visitar grandes centros comerciales.

Marruecos se convirtió en centro turístico, tal vez uno de los más visitados a nivel mundial. Las opciones naturales, así como las propiciadas por el ciudadano marroquí son una motivación para los turistas que quieren visitar este exótico país con historia milenaria, de norte a sur.

ocaceres@abc.com.py

Fotos Osvaldo Cáceres / Pixabay