Maternidad tardía: un fenómeno cada vez más frecuente

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La maternidad tardía, por variadas razones relacionadas principalmente a cambios sociales, es un fenómeno cada vez más frecuente en nuestro país. Pero ¿incide en la calidad de atención que requiere un hijo o hija?

“En nuestro país, el mayor porcentaje de nacimientos se da en mujeres cuyas edades van de 25 a 35 años, aunque hay un número importante de nacimientos registrados entre los 35 y 45 años”, explica la doctora Karen Díaz, directora de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y especialista en endocrinología ginecológica.

La cifra entre los 25 y 35 años asciende a 18.000 nacimientos, aproximadamente, mientras que entre los 35 y 45 años rondan los 10.000. Estos datos corresponden a octubre de 2013. “Se nota en las consultas un retraso en la maternidad, así como el número de hijos”, revela la doctora Díaz.

Es así. En la actualidad son muchas las mujeres que posponen la maternidad a edades más avanzadas. “Estudiar y especializarse, consolidarse laboralmente, encontrar al compañero ideal y tener cierto nivel de independencia económica son algunas de las razones por las cuales cada vez son más las mujeres que retrasan el proyecto de ser madres”, expresa la sicóloga Leticia Velázquez Ramírez.

Hoy se cuenta con más información y efectividad de los métodos anticonceptivos y, por tanto, con mayor capacidad de decisión. Así, cada vez son más las mujeres que optan por tener un hijo cuando desean y no cuando se espera que lo tengan. “Elección que sostiene la idea de aprender a vivir la vida que quieres y no la que debes o puedes”, agrega la sicóloga.

Una tendencia en alza

Las estadísticas hablan. Tal como reveló la doctora Karen Díaz. ¿Qué otros factores inciden en esta decisión? “Se considera que esta tendencia tiene que ver con que, pasada cierta edad, la maternidad no viene a interrumpir nada en la vida de esa mujer, con lo que la llegada de los hijos es recibida con mayor distensión y mucha menor renuncia: no hay estudios que interrumpir; las carreras están asentadas y las parejas, por lo general, son más estables”, explica Velázquez Ramírez.

Al haber alcanzado varios de sus objetivos profesionales y/o laborales, esas mujeres tienen una disponibilidad mayor y más entrega hacia la familia. “Se supone, además, que hay cierta tranquilidad económica y están más seguras de sí mismas gracias a que tienen más experiencia profesional y habilidades para organizarse, que pueden aprovechar para llevar la casa y apoyar a sus hijos”, afirma en otro momento.

Dice también que la mayoría de estas mujeres conviven con sus parejas. Y las que no, tienen un entorno más estable y mejor predispuesto a acompañarlas y ayudarlas en lo que necesiten.

A más edad, más preparación

Se considera que la mejor edad para tener hijos, desde el punto de vista de la salud materna y su longevidad, es de 34 a 40 años. Hasta hace poco, lo que centraba la atención era la seguridad de la madre y del feto a lo largo del embarazo y el parto, ya que, efectivamente, la edad materna es factor de riesgo de abortos, partos prematuros, malformaciones y anomalías cromosómicas (como la del síndrome de Down) en el niño, y de hipertensión y diabetes gestacional en la madre, explica la doctora Karen Díaz.

Sin embargo, ahora la ciencia permite detectar anomalías fetales desde épocas muy precoces del embarazo o incluso antes del mismo. Pero hay un punto a tener en cuenta, según la sicóloga, y es que si bien las mujeres más jóvenes son más fértiles y hábiles en sentido biológico, las madres mayores son más maduras y asumen menos conductas de riesgo, puesto que tienen una situación económica y emocional más estable. “Además, las mujeres que aplazan la maternidad gozan de mejor salud, viven más y tienen hijos más sanos. El hecho de tener estudios y una buena situación económica hace que las oportunidades de lograr una buena atención de la salud y tomar decisiones conscientes aumenten. En general, estas mujeres lograron unir todas sus áreas de vida: familiar, laboral y profesional”, asegura Velázquez Ramírez.

El camino que recorren las mujeres que deciden ser madres después de los 35 años no siempre es fácil. Por un lado, la fertilidad disminuye y, entonces, puede que tengan que recurrir a tratamientos médicos invasivos y también costosos. Por otro lado, están los temores propios y ajenos. “La energía ya no es la misma”, “No es lo mismo ser madre a los 20 que a los 40” son algunos de los cuestionamientos que las futuras mamás van a escuchar.

Pero ¿existe un límite para ser madre? “La vida de la mujer no acaba hoy a los 40 años ni para el amor, ni para sexualidad, ni para la maternidad ni para la vida en general”, expresa tajante la sicóloga. “Todo está en la actitud. Una madre sedentaria de 30 años puede jugar menos con su hijo y estar menos al día que una de 45 que sigue la actualidad y hace deportes a diario”, añade.

Por otro lado, lo que la madre “adulta” pierde en ímpetu, lo gana en estabilidad y serenidad. “Las madres de 40 y 50 años son, por definición, un grupo muy selecto de mujeres”, explican especialistas médicos.

Velázquez Ramírez manifiesta que cuando una mujer de 40 años se decide, suele ser una madre dedicada y conciente. “Es cierto que, biológicamente, es mejor tener hijos en la década de los 20 años, pero, emocionalmente, los 40 años pueden ser un factor altamente positivo”.

Sea como sea, la maternidad tardía se está convirtiendo en una nueva tendencia demográfica que está generando un auténtico movimiento social. “Pero, a pesar de los pro y los contra de la maternidad tardía y cuando el reloj biológico apremia, el deseo en muchos casos se vuelve mayor. ¿Vale la pena animarse? ¿Hay edad para ser madre?”, pregunta la sicóloga entrevistada. El debate está abierto.

Algunas investigaciones

La maternidad tardía es cada vez más común alrededor del mundo. En Estados Unidos, la madre primeriza promedio tiene 25 años, cuatro más que en 1970. En Japón, tiene 29 años y en Reino Unido, 30 años. Incluso en África la cantidad de mujeres que dieron a luz a los 20 años disminuyó por 20 %, desde el 2000. Este fenómeno preocupa a científicos y economistas quienes prevén serias consecuencias sociales.

Las mujeres que empiezan a reproducirse a una edad madura tienen pocos hijos, por lo que muchos países, especialmente en Europa, sufren de falta de juventud imprescindible como fuerza de trabajo.

La sociedad moderna sigue un ritmo distinto al de la naturaleza. La fertilización in vitro y los vientres alquilados son intentos de asemejar la disparidad entre la vida actual y las leyes de la naturaleza.

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