El lugar demuestra ser tradicional y, a la vez, revolucionario, ya que, además de las versiones clásicas, como napolitana, pepperoni, cuatro quesos, catupiry y otras, también incluye en la carta la pizza a caballo, un poderoso sabor típico que no pasa desapercibido.
La nueva propuesta es sencilla, mesas rústicas y las delicias se sirven con cubiertos desechables. “Nuestra ubicación es un punto populoso. Esto nos da cierta ventaja, así como la atención personalizada que ofrecemos y el sabor de nuestras pizzas, por supuesto. Cuidamos todos los gustos, porque de eso se trata este local; de venir con los amigos, la familia y disfrutar de los sabores que ofrecemos”, explica el chef-propietario Marco Ledesma.
Con fondo de la guarania Recuerdos de Ypacaraí, el joven propietario explica los detalles de su emprendimiento. “Comenzamos en casa, satisfaciendo algunos pedidos que, luego, fueron aumentando hasta que nos aventuramos a abrir un local y nos va muy bien. Solo ponemos música paraguaya y no vendemos alcohol”.
Sus convicciones de convertir en un lugar familiar le llevaron a tomar decisiones muy drásticas. “No queremos solamente lucrar, queremos que la gente venga con sus hijos a disfrutar de una buena pizza en un ambiente sano. No podemos vender alcohol y darles ese ejemplo a los niños que vienen con sus padres. Tampoco tenemos horarios restringidos. Es cero venta de alcohol las 24 h. Es mi forma de contribuir a la baja accesibilidad de bebidas alcohólicas a menores, es mi forma de mejorar el riesgo de no percibir el daño que ocasiona la ingesta de alcohol en edades tempranas, así como trabajar en valores de familia con los jóvenes, los niños y sus padres que eligen este local”, asegura.
Dice que tiene su lado positivo. “Es mucho más tranquilo. La clientela es diferente. Además hay una ley —que si bien no se respeta, existe y debe ser cumplida, es la 1642/2000— que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad y también prohíbe su consumo en la vía pública. Nosotros, directamente, decidimos no vender porque este es un espacio para la familia que viene acompañada de sus niños”.
Marco está casado y es padre de Elías y Mía, quien está en camino. “Con mi señora, Alejandra, estamos buscando posicionarnos en forma independiente y de la manera más correcta posible”, insiste.
Otro plus es la pizza a caballo. “Trasladamos la receta del bife a caballo a la masa y el resultado fue espectacular. Es la niña bonita y una de las más solicitadas”, cuenta orgulloso.
Tanto él como su personal buscan capacitarse para ofrecer lo mejor. “La masa es casera, con receta propia que no podemos revelar (ríe), pero hecha con mucho cariño”.
En fin. Pizza hecha en casa, diversidad de sabores, música de la nuestra y con un ejemplo que dibuja un camino esperanzador: la no venta de bebidas alcohólicas.
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Fotos: ABC Color/Claudio Ocampo.
