Comenzó el nuevo año y lo único que ha llegado a su fin ha sido el 2012 y no la civilización, como habían vaticinado algunas interpretaciones apocalípticas sobre uno de los calendarios mayas, que el pasado 21 de diciembre marcó el final del 13 B’aktun, un ciclo de vida de 5200 años.
Dejando de lado las preocupaciones, incertidumbres y temores ante el hipotético fin del mundo para los más afectos a los misterios y el ocultismo, y ante la persistente crisis económica y laboral que embarga a muchos países, para los más realistas y prácticos, llega la hora de encarar el nuevo ciclo anual con renovados ánimo y energía.
¿Cuál es el ‘gran propósito’ más realista y positivo que puede plantearse una persona para sentirse mejor en el 2013? Para el equipo de psicólogos de la Asociación Mentes Abiertas (AMA, www.mentesabiertas.org), consiste en “conseguir ser feliz pese a la incertidumbre y a la desorientación actuales”.
Para alcanzarlo, según la asociación presidida por el sicólogo clínico José Álvarez Gómez, “es necesario descomponer dicho propósito en objetivos que sean más pequeños, alcanzables y manejables”.
Para ello puede ser de ayuda realizar una “rueda de la vida”; es decir, “analizar distintas áreas de nuestra vida, entre ellas salud, ambiente físico, relaciones, carrera profesional, desarrollo personal, amor, dinero o diversión, y evaluar nuestro grado de satisfacción en cada una de ellas”, explican desde AMA.
El siguiente paso para encarar el 2013 “en positivo”, según Mentes Abiertas, consiste en considerar “qué cambios podemos iniciar, determinando siempre cuáles pueden producirse a corto, a medio y a largo plazo, y en qué medida esos cambios dependen de nosotros mismos o de agentes externos”.
“Hay que tener en cuenta que los cambios de hábitos pueden producirse en periodos relativamente cortos, pero los cambios de actitudes o formas de ser requieren más tiempo”, añaden estos sicólogos.
“Un organismo saludable es aquel que es flexible y posee integración entre sus partes, lo que le permite adaptarse a los cambios y a las situaciones que va afrontando, por lo que el propósito más realista iría encaminado a estar más a gusto con uno mismo y hacer todo lo que está en nuestra mano, y es nuestra responsabilidad para que el 2013 sea un año mejor”, indican.
Inspirarse
En opinión de los expertos de AMA, los ejemplos de superación personal o social, como la entereza de los japoneses tras el tsunami o la religiosidad de los indios tras las catástrofes, pueden servirnos de inspiración para sentirnos más fuertes y animados en los momentos de adversidad o crisis.
“Solemos recomendar a nuestros pacientes el ejemplo proporcionado por el médico y sicoterapeuta Viktor E. Frankl, que tan bien plasmó en su libro El hombre en busca de sentido”, sugieren desde la asociación liderada por José Álvarez Gómez.
En este libro, Frankl narra sus vivencias y aprendizajes en varios campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial, hablando de asuntos tan importantes como la resiliencia o capacidad de superar la adversidad y el dolor, así como la motivación y el sentido subjetivo que damos a nuestras vidas.
“La búsqueda del sentido que la vida tiene para cada cual está muy ligada a la capacidad para resistir y reponerse de situaciones externas adversas, y nos permite movernos con sistemas de motivación intrínseca, que no van a depender tanto de lo que viene de fuera sino de lo que surge de dentro”, explica AMA.
Para poder afrontar el nuevo año con positividad y optimismo, los sicólogos de Mentes Abiertas recomiendan “empezar conociendo cuál es nuestra visión de nosotros mismos para ese año, y así poder tomar conciencia de nuestros deseos y objetivos a corto, medio y largo plazo para este nuevo año”.
“Una vez conozcamos nuestras metas, es el momento de realizar un plan de acción en el cual plasmar la manera de obtener dichos objetivos y evaluar nuestro compromiso con cada uno de ellos, para así generar un espacio vital que nos permita de manera realista alcanzarlos, teniendo en cuenta nuestras capacidades, habilidades y motivaciones”.
Abrir la mente
Según AMA, “las actitudes de las personas con una mente abierta son flexibilidad, creatividad, apertura, solidaridad, cooperación, conciencia, integración, y estar en el aquí y ahora”. Para cultivarlas son útiles los ejercicios cotidianos como el mindfulness (atención plena) o cualquier tipo de meditación que promueva el encuentro con uno mismo.
Sean cuales sean nuestros propósitos es importante que estén en sintonía con nuestro ser más profundo. Para establecerlos hay que analizar qué nos vamos a proponer. También hemos de preguntarnos: ¿es realista y necesario? ¿Tenemos voluntad para mantenerlo y perseverar en ello?
Se aconseja procurar sentir qué es aquello que realmente emana de nuestra vitalidad y nuestro centro, en lugar de lo que surge de lo que la sociedad dicta o quiere en este momento. Intentaremos sentir cuál es nuestro camino interior real y profundo.
Un ejercicio de meditación que recomiendan es iluminándonos con una vela, sentándonos, y permaneciendo en el “aquí y ahora”, respirar, pidiendo a nuestra parte sabia y llena de luz que nos guíe en nuestro camino hacia nuestras metas.
Es que “cuando logramos conectarnos con nuestra propia luz interior, nos van a llegar caminos, oportunidades y recursos que ayudarán a que esa luz sea más intensa”, sostienen los especialistas.
Sean cuales sean nuestros propósitos, han de estar en sintonía con nuestro ser más profundo.
En vez de surgir de ‘lo que se debe hacer’, o desde la presión o tendencia social, han de responder a la percepción de ‘siento que mi camino ha de ir en esta dirección’.
