16 de abril de 2006 - 09:04
Trazos para la sonrisa
Este artículo tiene 19 años de antigüedad "Un día, un diminuto hombre que la historia registra con el nombre de Rey Luis Felipe encerró a Daumier seis meses en una cárcel porque lo tradujo en líneas. La historia se repite, y otro día Grosz está a punto de morir ahorcado porque sobre la cara de Cristo coloca una careta contra gases asfixiantes para contrarrestar el aliento de la ululante euforia de Hitler. Ahora puede ocurrir lo mismo, porque los dibujantes han descubierto que también deben participar en el relato de la Historia, con mayúscula".