Un vistazo paulista

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Los relucientes cristales de los edificios enfilados a lo largo de la Avenida Paulista reflejan las nubes pasajeras de la primavera. A sus pies, en las anchas veredas, mimos y estatuas vivientes hacen un show al son de música brasilera. Los sencillos puestos de venta de una feria cercana contrastan con las tiendas más exclusivas de los más modernos shoppings.

De un vistazo, São Paulo presenta de todo a sus visitantes. Da la impresión de ser una verdadera jungla de cemento, en la que aparecen enormes parques, congestionadas avenidas y una gran multiculturalidad en sus calles.

São Paulo es considerada la mayor metrópolis de Sudamérica y la tercera ciudad más grande del mundo. En términos económicos, tan solo el municipio paulista mueve el tercer presupuesto más grande del Brasil, después del Gobierno central y del estadual. Es intensamente comercial por donde se lo mire y tiene gran movimiento día y noche. La elegancia de los ejecutivos durante el día contrasta con la informalidad de quienes deambulan en las calles por las noches. A menudo es citada como la mejor ciudad de América Latina para hacer negocios y los brasileños la ven como “la ciudad que no puede parar”.

Con más de 20 millones de habitantes –incluyendo su región metropolitana– es una urbe ideal para el turismo de compras y los negocios. En São Paulo se realizan más de 90 mil eventos por año y el 75 % de las grandes ferias del Brasil la tienen como sede.

“La metrópolis de São Paulo, plagada de rascacielos, es la tercera ciudad más grande del mundo. Siendo así, no sorprende que la mayor ciudad de Sudamérica esté repleta de alternativas para disfrutar de las compras; desde los puestos callejeros a precio de ganga de la rua 25 de Março, hasta las tiendas y boutiques exclusivas de la zona de Jardins. Ir de compras es una actividad popular en São Paulo, ya sea en un mercado artesanal o en una cara boutique. Para los visitantes más inclinados por la cultura, la ciudad tiene una gran oferta de museos con varias colecciones excelentes, además de actuaciones teatrales, danza y música. La gastronomía de São Paulo refleja su multiculturalismo y las opciones para los noctámbulos son prácticamente infinitas”, resume la página TripAdvisor, la mayor web de viajes del mundo.

En varios puntos de la ciudad es mejor moverse a pie y en metro (subte), operativo desde 1974 y que actualmente cuenta con más de 74 km de extensión en su red. Además, el sistema de transporte público posee trolebuses y el metrobús, pero como estos no solucionaron los problemas de congestión, ahora se construye el monorriel. Los pasajeros se movilizan aglomerados en horas pico. Los vehículos copan las calles a paso de tortuga y la movilidad es bastante tediosa durante los días de semana.

Los fines de semana, las calles pueden ser disfrutadas en toda su amplitud. Las principales avenidas se convierten en corredores de bicicletas y son muy utilizadas para los paseos.

La mayoría de los paulistas se queja del tránsito vehicular. Según encuestas realizadas el año pasado por la consultora Ibope, el 55 % de los habitantes de la ciudad considera que el tránsito es “pésimo”, porcentaje que va en aumento. En promedio, cada habitante gasta dos horas y 49 minutos de su día en los embotellamientos.

Sin embargo, un sábado de mañana es ideal para llegar a São Paulo. En 45 minutos de taxi, uno puede estar de Guarulhos en el centro de la ciudad, tiempo que pasa al doble y aún más en horas topes y entre la semana para el mismo trayecto, a un precio que orilla los 120 reales. Es una ciudad cara, aunque sorprende que el tique del subte apenas cueste 3 reales, dada su eficiencia y equipamiento.

Las líneas más nuevas poseen estaciones con dispositivos para la movilidad de personas privadas de la vista y altas medidas de seguridad. Aparte de esto, hay policías apostados en cada esquina en las zonas de mayor afluencia.

Los puntos más concurridos por los turistas son el centro histórico donde se encuentra el colorido mercado municipal llamado Mercadão, el puente de Anhangabau, el inmenso parque de Ibirapuera y la Catedral da Sé, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción.

Esta catedral neogótica es una de las más grandes del mundo. La edificación empezó en 1913 y llevó cuatro décadas. Tiene una capacidad para albergar a 8000 personas, y es muy concurrida por fieles venidos de todas partes del Brasil y el orbe.

Saborear una coxinha o un pastel brasilero es el mejor aperitivo en uno de los puestos de comidas del Mercadão. El ajetreo es incesante y la afluencia no para todos los días desde las seis de la mañana hasta avanzada la tarde. Aquí se pueden encontrar las más variadas y saludables frutas tropicales o exóticas; delicatessen; mariscos frescos y pescados.

El Mercadão es un sitio lleno de vida y colorido, inaugurado en 1933. El techo de cristal le da luz propia y los grandes vitrales son una obra de arte. Desde su apertura, se ha convertido en una visita obligada para propios y extraños y en el sitio gourmet por excelencia.

Un poco de historia

Los orígenes de São Paulo se remontan al año 1554, y sintetizan en gran parte la historia del Brasil a lo largo de cuatro siglos y medio. Surgió como una misión jesuita que congregó a europeos y nativos.

Primero fue una villa pobre y aislada durante la colonia hasta que finalmente se destacó como un emporio comercial muy heterogéneo. La presencia de bandeirantes (expedicionarios) hizo lo suyo cuando estos empezaron a dispersarse por la zona en busca de indios, oro y diamantes.

Cuando pasó la fiebre del oro, la región comenzó a cobrar impulso con la producción del azúcar y, luego, del café. La ciudad recibió un gran flujo de inmigrantes, especialmente italianos, quienes instalaron las primeras industrias.

El siglo XX fue convirtiendo las grandes haciendas en zonas urbanizadas, lo que llevó al desarrollo de una megaciudad, durante la Segunda Guerra Mundial. El perfil industrial fue definiéndose también hacia el comercial y tecnológico. El turismo de negocios prevalece sobre cualquier otro tipo de visitas, pese a que se considera que tiene la mejor vida nocturna del mundo con una variada actividad.

Hoy en día, las cifras de São Paulo no mienten; 260 salas de cine, 160 teatros, 40 centros culturales, 110 museos, 77 shoppings. Hay 12.000 restaurantes y 52 tipos de cocinas de todas partes del mundo. Todo esto la llena de colorido por descubrir y la convierte en la ciudad con las noches más agitadas del planeta.