Prevenir ataque de roya en soja

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La frecuencia del monitoreo debe realizarse una vez a la semana durante el periodo vegetativo y dos veces por semana cuando el cultivo llega al estado reproductivo.
La frecuencia del monitoreo debe realizarse una vez a la semana durante el periodo vegetativo y dos veces por semana cuando el cultivo llega al estado reproductivo.

La roya de la soja es considerada una de las enfermedades más importantes en dicho cultivo. Por el efecto destructivo de este patógeno, podría tenérselo, en algunos casos, como una limitante en la producción, ya que puede generar pérdidas que van desde el 30 hasta el 90%.

La posibilidad de la aparición de la roya de la soja se da en función a la fuente de inóculo como medio de sobrevivencia a la presencia de soja guacha en las distintas áreas de producción, especialmente en aquellas donde el productor no realizó una desecación eficiente o no eliminó esa nueva fuente de inóculo, exponiendo al cultivo, tempranamente a la infección primaria de la enfermedad.

La infección en la planta es favorecida por la presencia de agua en la superficie de la hoja, requiriendo de un periodo de 6 horas de mojado foliar o rocío. Esto indica la importancia de la lluvia en el establecimiento y posterior desarrollo de la enfermedad en el cultivo.

El rango de temperatura favorable para la infección varía de 18 ºC a 26 ºC. A partir de este momento la frecuencia de lluvia será determinante para que la enfermedad pueda continuar su proceso.

Cuando las condiciones son muy favorables, el cultivo puede ser devastado, ocurriendo una defoliación severa en un periodo muy corto. La forma más común de diseminación del patógeno ocurre principalmente a través del viento siendo muy eficiente para el transporte de esporas a miles de kilómetros (Jet streams) dependiendo de la corriente de aire a grandes alturas, del tipo de corriente intermedia para el movimiento de esporas a cientos de kilómetros y de corriente locales de vientos capaces de trasladar esporas dentro de una distancia de 20 km y en forma constante cambiando de dirección entrando y saliendo en un área determinada.

Monitoreo e identificación

El monitoreo para determinar la presencia de la roya en cada ciclo de cultivo de soja es uno de los aspectos más importantes para el manejo de la enfermedad.

Con este sistema se puede prevenir las pérdidas que ocasionan, y es un factor crítico para el control de una enfermedad como la roya, que se desarrolla muy rápidamente en condiciones ambientales favorables, que en periodo relativamente corto (1 semana) puede causar severas epidemias, como lo acontecido en el ciclo 2014-2015 en nuestro país.

Este plan permitirá diseñar medidas de prevención eficaz, brindando información de la aparición de la enfermedad en las diferentes regiones de producción, a fin de establecer las estrategias de control químico mediante la aplicación de fungicidas.

Metodología para el monitoreo a campo

Esta actividad debe comenzar cuando aparecen las primeras hojas verdaderas. Este es un momento para diagnosticar y detectar otros problemas, aparte de la roya. La frecuencia del monitoreo debe realizarse una vez a la semana durante el periodo vegetativo y dos veces por semana cuando el cultivo llega al estado reproductivo.

La intensidad del monitoreo debería aumentar a medida que el cultivo entra en la etapa reproductiva y continúa hasta el periodo de llenado total de granos (R1 a R6). Dependiendo del tamaño del área, deben establecerse los puntos o ubicaciones dentro de cada campo.

Asegurarse de explorar las partes donde reflejen factores conducentes, como lugares sombreados del campo, las zonas bajas y cualquier sitio donde las condiciones de alta humedad serán favorables para el desarrollo de la enfermedad. Asimismo, posterior a un período de lluvia, o cuando las previsiones de la enfermedad y los datos de seguimiento indican que la aparición es probable, aumentando la frecuencia y la intensidad del monitoreo.

Método de identificación

En lo posible utilizar una lupa de mano (20X) para observar las hojas de diferentes edades en las plantas (hojas de tercio inferior, medio y superior de la planta), especialmente las hojas bajeras donde las infecciones pueden generarse.

Las primeras sospechas de la presencia de la enfermedad es que las hojas en el envés tengan presencia de puntos grises o marrón claro. En esas lesiones se puede observar la formación de una protuberancia y que sería la estructura del patógeno, donde desarrollan las uredinias, estas constituyen el cuerpo fructífero que dará inicio a la esporulación y consecuentemente la reproducción masiva de cuerpos infecciosos denominados urediosoros (esporas) que serán diseminadas por el viento.

Para favorecer el desarrollo de la enfermedad, las muestras de hojas serán colocadas dentro de bolsas de polietileno humedecido y por un periodo de 12-24 hs, realizando una cámara húmeda, lo que dará una masiva esporulación del patógeno en las hojas infectadas.

(*) Fitopatólogo, Fito Lab Paraguay

fito.labparaguay@gmail.com