Las vacas deben permanecer todo el día bajo techo con camas de alojamiento. La infraestructura edilicia contempla piso de concreto rayado para que los ejemplares tengan buen apoyo para sus pezuñas. Fueron probados varios materiales en el caso de las camas hasta que finalmente optamos por la cascarilla de arroz, que es el recurso más accesible. En la actualidad existen camas fabricadas y prefabricadas, aunque acceder a estas tecnologías es más difícil, señaló nuestro entrevistado.
A pesar de que la cama de arroz es un material orgánico, que requiere de mantenimiento y cambio, representa una ventaja para los campos agrícolas. Es decir, que mezclado con el estiércol de los vacunos sirve de fertilizante para las parcelas. Todo lo que sale del estercolero junto con el arroz de la cama es materia orgánica para el campo. Con este sistema es posible la recolección del 100% de las heces y la orina.
400 animales en 5 hectáreas
Hoy en día, contamos con unos 400 animales en total, dispuestos en un área menor a 5 hectáreas, que incluyen salas de ordeño, galpones, áreas de recría y de vacas secas, agrupadas en pequeños piquetes. Además, esta superficie contempla la plaza de alimentación y el área de silo.
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En el verano trabajamos con 180 hembras en producción, con la obtención de 4.000 litros de leche por día, traducido en un promedio de 22 litros de leche por animal. No obstante, para el otoño se proyectó el ingreso de 250 vacas, sumado a la recolección de 7.500 litros del alimento líquido por cada jornada. Esto representa una media de 30 litros/vaca/día.
Zona de parto
Esta área es la única desarrollada a campo abierto, aunque también posee espacios con techo y cama de arroz, a fin de que las hembras atraviesen este periodo confortablemente. Una vez nacido el ternero, se lo deja unos minutos para el secado y lamido por parte de las madres; después, de acuerdo a las indicaciones del veterinario, es retirado de la madre.
Vacas en reproducción y ordeño
Estas permanecen bajo techo, salvo las que entran a parto y reciben otra atención. Las mismas se agrupan en lotes de aquellas recién paridas y quedan separadas de las vaquillonas. La alimentación es variada de acuerdo a cada grupo.
En el caso de los ejemplares para reproducción se aplica la inseminación entre los 13 y 15 meses.
Teniendo en cuenta las mejoras de las salas de ordeño y áreas de sombra es posible ejecutar una rutina de tres veces por día. No obstante, aún hay ajustes en el tambo de acuerdo al comportamiento de las vacas.
(*) Productor tambero de la zona de Bella Vista, Itapúa.
